“La hora de la verdad o de la opacidad”

“La hora de la verdad o de la opacidad”

Por Gastón Harispe, diputado Nacional.

El de la Industria Naval y la Marina Mercante es un debate nacional. Se avanza en el Gobierno con el Proyecto de ley de Promoción de la Marina Mercante y la Industria Naval. El movimiento obrero del sector apoya estas medidas y el traslado de cargas en puertos argentinos, así como el canal de Punta Indio y la recuperación de los puertos.

¿De vuelta al país marítimo? Los dos proyectos están en disputa: la Argentina colonial que expresan  las notas de InfoBae y La Nación, o la Argentina de la soberanía nacional, la independencia económica y la justicia social que se expresan en las iniciativas de la Mesa de la Concertación Naval.

El diario La Nación  en su suplemento de Comercio Exterior hace una nota “Giro oficial en la estrategia para impulsar una Ley”, (la de Promoción de la Industria Naval y la Marina Mercante).

 Y dice en la bajada que Capitanich encabezaría una comisión que introduciría cambios en el proyecto original y descartaría el que presentó el diputado  Harispe. Yo quería meterme en esto porque la verdad es algo que estamos empujando desde hace ya mucho tiempo, cuestión que va haciendo experiencia y camino, el de impulsar la ley. Empujar estos debates va construyendo un colectivo,  un espacio de militancia, de diputados, de periodistas,  que va corriendo los velos que esconde la temática.

Yo haría un título, que reemplazaría al de La Nación,” La opacidad de las aguas” o “La distancia, la lejanía del horizonte en los ríos navegables y los mares.”
Fuera de toda  pretensión poética o literaria, querría poner en el centro lo invisible que es el mar a nuestros ojos o la actitud que tenemos de darle la espalda a esos ríos que en  Argentina han recibido esas hermosas costaneras turísticas, porque la verdad que la mayoría de nuestros pueblos dan la espalda al río y al mar.

Hay una cultura de la Argentina de mirar hacia adentro del territorio, pensar que la Argentina es mediterránea, agrícola, ganadera, pensar que hay una zona núcleo granero del mundo, cuando en realidad abastecemos de pesca al mundo (furtiva por la incapacidad de comprender el mar). La Argentina no sólo alimenta al mundo con granos, sino con peces.

Se desconoce y opaca a los ríos y mares porque hay una política impulsada durante 200 años por los grupos oligárquicos que han hecho de la Argentina una zona agropecuaria productora de cereales y de carne.

La dificultad de ver el territorio marítimo y fluvial nos ha generado un desconocimiento absoluto y no es casualidad que el diario La Nación plantee esto y sea punta de lanza de un nuevo lobby cincelado para que la ley no salga.

Es el mismo lobby – con otros actores sociales, porque algunos se han muerto, porque la estructura social se va modificando permanentemente – pero es el mismo lobby  que en los años 90 destruyó la economía nacional con centro en una estrategia improductiva de importación de peluches chinos y que han concebido nuestro territorio marítimo y fluvial como un lugar de tránsito de mercaderías importadas manufacturadas, industriales,  y de tránsito de carnes y cereales para “alimentar” al mundo – cereales y carnes que muchas veces no facturan en la Argentina, porque al no tener barcos, no tener puertos, no tener junta de cereales y carnes, no tener IAPI, desconocemos esos volúmenes para nuestra economía y nuestros organismos públicos.

Son los mismos sectores que se oponen a las retenciones y que ofrecieron fuerte resistencia a nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner,  cuando diseñó y construyó una estrategia para que los sectores de ganancias extraordinarias  del campo vuelquen el excedente de producción a las economías regionales y el desarrollo de una estrategia de bienestar social.

Este artículo busca frenar dos cuestiones que son vitales para el entendimiento del proyecto de ley: 1) la idea de recuperación de la flota mercante, barcos de bandera nacional; 2) que el 51% de la composición del capital sea argentino.

El negocio lo manejan unos pocos armadores con capital extranjero o con capital argentino minoritario integrado a las transnacionales.

Son aquellos que deciden que barco entra  y que barco sale, son aquellos que deciden si el barco de la rada del Puerto de Buenos Aires que está frente a Punta Lara , frente a Berisso y Ensenada, esos barcos que se ven desde la costanera, cuál es que entra primero al puerto. Son aquellos que deciden porta contenedores de determinado tamaño  va a Caleta Olivia o a Puerto Deseado a retirar qué producto: si es el que deja beneficios económicos o tienen que aceptar  la carga que no le es conveniente?  Son los que definen  cuánto tiempo espera un barco, o son los que definen la carga que sale. Si la carga de los productores de peras de Río Negro se pudre o llega a tiempo a destino, y  si en definitiva las economías regionales pueden obtener el beneficio de la producción de tantos trabajadores o no.

Son aquellos que deciden también cuáles son los puertos que operan y cuál es  el tipo de producción que sale  a través de qué puertos. En definitiva,  deciden en una oficina y en el marco del lobby de los grandes grupos económicos,  si se pierde o se gana en el comercio exterior.

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