Nueva línea de créditos para el sector de software y servicios informáticos

Nueva línea de créditos para el sector de software y servicios informáticos

Contempla adelantos de inversión para la contratación de empleados y compra de equipamiento, adquisición de empresas, exportaciones y garantías internacionales; el BICE centrará su análisis en el flujo de negocios de la firma y los proyectos.

PyMEs y grandes empresas dedicadas al software y los servicios informáticos (SSI) pueden acceder por primera vez a una línea de crédito diseñada exclusivamente para el sector.

Se trata de un nuevo producto del BICE que busca potenciar las inversiones y el crecimiento de una actividad con dificultades históricas para obtener financiamiento bancario.

El objetivo es completar una falla del mercado y atender a un sector estratégico que ha crecido en los últimos años a tasas superiores al promedio de la economía, incorporando empleo calificado e incrementando sus ventas internas y externas.

“La industria del software y servicios informáticos, además de ser una de las más competitivas de la Argentina y pieza fundamental de los Servicios Basados en Conocimiento, es nuestro tercer complejo exportador luego del agro y los autos y generador de 1,4 millones de empleos”, afirmó el ministro de Producción, Francisco Cabrera.

“El BICE es un banco al servicio de la producción y de las PyMEs, que ahora cuentan con esta nueva línea de créditos para poder crecer, exportar más y crear empleo de calidad”, resaltó Cabrera.

En este sentido, la línea atiende los principales requerimientos de las empresas del sector a través de cuatro destinos de financiamiento fundamentales: adelantos de inversión para la contratación de empleados y compra de equipamiento, adquisición de empresas del mismo rubro, exportaciones y otorgamiento de garantías internacionales.

Con respecto al primer destino, adelantos de inversión, el BICE basa su análisis crediticio en el flujo de negocios de la firma y los proyectos.

“Los empresarios tecnológicos nos contaron que no podían acceder a préstamos porque el grueso de su capital es humano y no cuentan con activos físicos que operen como garantías. Dado el carácter intangible de la actividad, impulsamos este cambio en el enfoque tradicional del crédito”, explicó el presidente del BICE, Pablo Garcia.

Las empresas que califican a la línea disponen de los fondos para el momento que necesiten concretar un proyecto y pueden utilizarlos para la contratación de empleados (vinculados al requerimiento) y la adquisición de equipamiento tecnológico.

El monto máximo de este destino será de hasta $15 millones, hasta un 80% de la inversión, con plazo de hasta un año y una tasa Badlar + entre 4,5 y 6,5% (según categorización de riesgo de la empresa), pudiendo aplicar a bonificación del Ministerio de Producción.

Con el segundo destino, el BICE financia la adquisición de empresas del sector de SSI radicadas dentro o fuera del territorio nacional. Este es un aspecto clave para fortalecer al empresariado nacional ante la política de expansión de empresas de otros países, ya que el crecimiento de los negocios de las compañías del sector en muchos casos se da a través de la compras de otras firmas.

“Queremos que las PyMEs tecnológicas puedan agregar valor a su actividad, crecer y desarrollarse sin límites. Acompañarlas en su proceso de internacionalización y que no se vean en la obligación de vender sus firmas porque no consiguen líneas de crédito para expandirse”, agregó Carlos Pallotti, Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos.

En este caso, los plazos son de hasta 15 años en pesos y hasta diez años en dólares, con hasta dos de gracia y con un monto máximo de $ 80 millones para PyMEs y $ 200 millones para grandes empresas.

Como tercer destino, y dado el potencial de ventas en el exterior del sector, la línea también financia y prefinancia las exportaciones de los servicios que produzcan las empresas de SSI. Dispone de un monto máximo de USD cinco millones por operación, con una tasa de 1,5% hasta los 210 días de plazo y cubre hasta el 75% del valor de la operación.

Por último, en cuarto lugar, otorga garantías internacionales (conocidas también como SBLC, Stand By Letter of Credit), que son instrumentos que cumplen la función de mitigar riesgos vinculados a los contratos de compraventa internacional. Estas garantías les sirven a las empresas argentinas para presentarse en licitaciones internacionales para exportar.

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