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Adiós a un año de duras enseñanzas

Darío Ríos

Por

Sábado 2 de Enero, 2021

El inexorable paso de las horas marcó el cierre del sorpresivo e interminable 2020 y el comienzo de un nuevo año con renovados deseos. Esta vez nadie levantó la copa con la simple idea de cambiar de calendario. Las intenciones van más allá, son más intensas. Persiguen dar un fuerte giro a la dirección que transitamos desde el 20 de marzo al 31 diciembre.

La inevitable convivencia con el coronavirus forzó medidas extremas para cuidar la salud y ello implicó la urgente incorporación de insospechados hábitos a nuestras vidas. Los cambios fueron fuertes y modificaron todas las formas de las relaciones humanas: familiares, laborales, educativas, sociales y personales.

El estado prohibió trabajar y tuvo que activar como nunca la impresión de billetes para cubrir parte de los salarios de los empleados de la actividad privada y pagar subsidios.

Las consecuencias en el terreno económico fueron graves: aumento del desempleo, pobreza, cierre de comercios y PyMEs. El país venía mal y recibió un golpe que angustió a todos. A ello, progresivamente, se sumaron los contagios y las víctimas fatales que llegaron a superar la cifra de 43.000.

Fue un año durísimo a nivel global. Meses de encierro de miles de millones de personas en sus viviendas, hogares de ancianos u otras instituciones.

Creció el teletrabajo, escaseó el dinero en los bolsillos, aumentaron la incertidumbre por la salud y la economía. Escuelas cerradas, médicos y personal sanitario enfrentando, al principio con alto desconocimiento, al enemigo invisible.

Pero erróneo sería persistir en la queja o el llanto. No podemos volver atrás para modificar lo que pasó. Por el contrario, tenemos que mirar el presente, adaptarnos a la nueva realidad, entenderla, para superarnos. 

Desde Ser Industria, tratamos de dar lo mejor cada día. Desde la web y nuestro envío radial recorrimos todas las provincias, fuimos pulsando sus realidades, porque entendemos que es imprescindible que los argentinos nos conozcamos y nos integremos.

Dialogamos con empresarios, políticos, dirigentes de cámaras industriales, ruralistas, sindicalistas, economistas, emprendedores, jóvenes y exitosos innovadores, de distintas orientaciones ideológicas. 

Compartimos el aire de radio con más de 60 voces, 60 visiones del país.

Para comprender juntos lo que nos pasó. Dialogando en un marco de libre expresión, sin interrumpirnos, escuchando atentamente, sin trampas, ni censura. 

Con la misma idea hicimos una decena de jornadas y conversatorios, en nuestro canal digital, siempre de acceso gratuito, desde diferentes perspectivas siempre vinculados a la producción, el empleo y la economía. Intentamos producir, comunicar, acercar y lo logramos. 

Fue un año difícil y doloroso, pero aun debajo de las piedras, vive la hierba. Tenemos que quedarnos con los brotes y hacerlos crecer. Entre todos.

En el peor momento de la pandemia, siempre estuvimos abastecidos, hubo decenas de miles de manos solidarias. Se distribuyeron alimentos, no se saturaron los hospitales y no dejamos de producir ni de exportar. 

Los argentinos somos quejosos, nos desacreditamos velozmente y nos autoboicoteamos, sobran las pruebas de ello. 

Pero seamos conscientes: en países más desarrollados y menos extensos que el nuestro, faltaron comestibles y elementos de higiene por la parálisis de la producción y fallas logísticas. Vimos imágenes terribles de pánico, muerte, saturación hospitalaria, médicos estresados, llorando porque debían elegir a quién ponerle el respirador y a quien no, prácticamente condenando a morir a muchos semejantes.

Y aunque la vorágine cotidiana cubra todo, debemos saber que hemos demostrado valentía y capacidad de adaptación; sin dudas crecimos, evolucionamos y aprendimos, como individuos y como sociedad, atravesando una situación global que pocos deben haber imaginado.

Digamos adiós a un año de duras enseñanzas. Levantemos la frente, miremos adelante. Es obvio que hubo conductas mezquinas y que hay muchos problemas por resolver. Se avecina un año electoral y escucharemos voces de uno y otro lado, lanzando acusaciones, queriendo agrandar la grieta que ya nos hizo perder mucho tiempo y nos sigue haciendo daño.

Es un juego en el que no debemos caer. 

En marzo, cuando Argentina tomó conciencia de la pandemia, el gobierno nacional impulsó una frase que los dirigentes de todos los sectores compartieron sin discutir: de esto salimos juntos. 

Quizás algunos no la recuerden porque ya le sacaron provecho. Pero los que creemos en un país y una sociedad mejor, no la olvidemos, hagámonos cargo de esa idea para resolver en paz y constructivamente todas las cuestiones pendientes que tenemos. 

Si a cada paso podemos mirarnos a los ojos y poner en acción el fuerte mensaje que contienen esas palabras, transitaremos el camino correcto para hacer realidad lo que tanto ansiamos: una Argentina productiva e inclusiva para todos.