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Bancos, ¿para el desarrollo y la producción?*

Lunes 4 de Mayo, 2020

El sistema bancario argentino, no está a la altura de las circunstancias que se viven en Argentina en la era post Macri, que nos dejó un desolador panorama económico sobre el que se posa la pandemia. Así se nos impone la necesidad de una profunda reforma, para ponerlo al servicio del país. Durante décadas, las reglas no las escribieron el pueblo y sus representantes, sino el mismo poder financiero internacional, aliado con las oligarquías negociadoras cipayas argentinas y hoy son todavía funcionales a ese poder, contrario al nacional. Creemos que es hora de poner las reglas al servicio del pueblo argentino, consiguiendo que nuestro pueblo pueda tener una vida digna por medio del desarrollo y del trabajo.

En un entorno normal, hoy solo deseado, los ahorros de la sociedad se destinarían a la inversión productiva, que desde años van a la especulación financiera. El Estado, vía Leliqs reparte cuantiosas sumas de dinero, alimentando esa especulación y generando una transferencia continua de ingresos del aparato productivo, al sector financiero, teniendo esto carácter sistémico.

El Estado y el financiamiento de las políticas públicas, no deben pagar más intereses a los bancos y sólo endeudarse exclusivamente con el BCRA. Los recursos financieros privados, orientarlos al financiamiento de las actividades productivas. Es absurdo que el estado compita con los privados para el acceso a los recursos (Bien colonial). Hoy el crédito, 8% del PBI, es el más bajo de 70 años, inferior al de Haití o Gabón.

Debemos impedir los movimientos de dineros especulativos hacia el exterior. En la emergencia, limitar las transferencias externas, salvo por razones claramente especificadas y verificado previamente el pago de los impuestos que correspondan por su origen. Esto es lo que provocará las mayores resistencias, ya que la frontera económica de Argentina es un colador en el que cada agujero tiene dueños. Se ha aprovechado de esto, con holgura, la totalidad del gobierno Macri.

El control cambiario es un instrumento habitual de todo gobierno en los países desarrollados. A este instrumento los intereses liberales lo llamaron “Cepo”: instrumento de tortura colonial, facilitando su denigración, cuando es un manejo indispensable en toda democracia moderna.

Es necesario, que la Comisión Nacional de Valores regrese a las regulaciones del BCRA. Acumuló un poder contrario al desarrollo argentino favoreciendo a las finanzas internacionales.

La oligarquía financiera que la conduce es un pequeño grupo de actores de la city, formado por tres o cuatro grandes operadores de Bolsa, el Tesoro de dos o tres bancos y unos 15 mayoristas que mandan el dólar arriba a voluntad. Son los que administran los pesos y juegan al “contado con liqui”, al dólar bolsa, al dólar cable. Si no se restringe y desmonta este mecanismo perverso, operado por gente que tiene una gran gimnasia heredada y siempre actualizada, no hay salida fácil.

La salida de la crisis, nos lleva a diseñar nuevos mecanismos para poner en marcha y expandir nuestra economía. Para eso son necesarias políticas públicas que tiendan rápidamente al desarrollo y el pleno empleo.

El mundo ha puesto en evidencia, que la austeridad fiscal es un mecanismo de control y dominación del capital financiero. Hoy se utiliza la emisión monetaria para hacer frente a la pandemia, ya fuera de toda discusión.

Se nos abre la posibilidad de terminar con la pobreza, poniendo en marcha fuerzas productivas utilizando los recursos físicos, el Poder Regulador del Estado para generar Trabajo y Desarrollo para todos. Pasar de la economía de especulación, a la Economía del Desarrollo, Crecimiento y Producción.

Lo que podamos fabricar debemos hacerlo, ocupando toda la mano de obra posible. Cuidar cada dólar, siempre, como si fuera el último. Necesitamos impulsar miles de proyectos productivos nacionales, todos en pesos. Viviendas, escuelas, forestación, caminos, utilizando empresas nacionales de capital interno (Pymes y mayores).

*Por César Crocitta, Lic. Economía UBA. CPN: Consejo Productivo Nacional. Empresario.

*Por Bruno Capra, Ing. UBA. CEEN: Central de Entidades Empresarias Nacionales. IESO: Instituto de Energía Scalabrini Ortiz.