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Bombieri: “La ley de Economía del Conocimiento es muy buena, pero hace falta darle mayor agilidad”

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Miércoles 24 de Noviembre, 2021

Luego de varias idas y vueltas en 2020 se sancionó la nueva ley de Economía del Conocimiento. La normativa cuenta con muchos beneficios, pero para las empresas radicadas en lugares alejados de la Ciudad de Buenos Aires se hace difícil acceder a ellos. Largos plazos y demasiados trámites se vuelven una traba para el desarrollo de un sector que se mueve en una dinámica global. 

A eso se agrega la cuestión cambiaria y las dificultades para acceder a un dólar competitivo. Toda una suma de inconvenientes que hacen que el potencial de la industria de los servicios basados en conocimientos que tiene Argentina no logre desplegarse en su totalidad, pese a que el sector ya exporta entre 6 mil y 7 mil millones de dólares anuales. 

Se trata de una industria que permite el desarrollo de PyMEs en todo el país. Tal es el caso de Bombieri, empresa fundada por Mirco Bombieri, que desde Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos, se dedica al desarrollo de software y servicios tecnológicos. Su constante desarrollo hizo que, recientemente firmara un acuerdo con IBM y busque expandirse a nuevos mercados. 

En diálogo con Ser Industria Radio, Bombieri, contó los detalles del convenio con la multinacional estadounidense y los planes para el año próximo. También señaló la falta de recursos humanos y destacó la eliminación de retenciones para las exportaciones de servicios para 2022, aunque aclaró que no es suficiente. 

¿En qué beneficio y en qué perjudicó a la industria de servicios la pandemia del Covid- 19? 

Específicamente en nuestro sector hubo algo que llamamos efecto tapón. La cuarentena en marzo del año pasado hizo que de golpe muchos proyectos se frenen. A partir de los dos meses posteriores se empezó a destrabar y cada vez tomó más velocidad. Hasta la fecha no ha frenado. De alguna manera amagó a que el sector iba a tener un problema. Sin embargo, hoy tenemos un lindo problema, que tiene que ver con el crecimiento de la demanda a un ritmo muy acelerado. Esto ha generado un montón de oportunidades de trabajo principalmente en el extranjero. Ahora que todo está mucho más normalizado con las aperturas de espectáculos y de cualquier tipo de evento, aumentó más todavía la demanda en Argentina. Así que estamos en una pospandemia con mucho crecimiento y demanda de trabajo.

¿Se puede identificar cuáles fueron los sectores que más demandaron sus servicios?

Sí, en primera instancia todo lo que tiene que ver con el sector de seguros, que para nosotros es una pata importante. Fue el que más servicios demandó durante 2020. Posteriormente, ya a mediados de año, el sector dijo “nos encontramos con un montón de situaciones que conocíamos, pero no tenían prioridad antes de la pandemia”. Entonces el sector de seguros pudo reinventarse en el transcurso de la pandemia sin tanto problema. Otro sector en el que nosotros trabajamos mucho, es una vertical de la logística que abarca toda la cadena de suministro. Esos dos sectores para nosotros fueron muy importantes. Ya este año se empezó a abrir un poco el juego con otro tipo de proyectos como los de e-commerce. Pero diría que la cadena de suministro de grandes empresas y seguros fueron los dos pilares que más movieron para nosotros durante todo este proceso.

¿Este crecimiento es acompañado por los recursos humanos?

Había una faltante pre pandemia y ahora mucho más. Está creciendo la oferta, pero la demanda está creciendo mucho más rápido, con lo cual sigue habiendo un gap entre las dos situaciones. Hemos incorporado un montón de gente a lo largo del 2021 y en el 2020 también, pero siempre estamos con faltantes. Si esto lo llevó a lo general del sector hay una demanda que se estima alrededor de 15.000 puestos que no se pueden cubrir en Argentina. En Estados Unidos aproximadamente alrededor de 40 millones de puestos necesitan ser cubiertos y no hay profesionales.

En Argentina se habla mucho de la federalización. ¿La industria de servicios puede acelerar eso y que la gente se quede en sus lugares de origen?

Ahí puedo poner como ejemplo a nuestra empresa. Somos 40 personas actualmente trabajando con epicentro en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, pero tenemos chicos que trabajan desde Paraná, Oro Verde, Corrientes capital, Olivos en Buenos Aires, estamos dispersos en diferentes localidades. Esto permite a una persona trabaje para nosotros en Tucumán, La Rioja o en cualquier punto del país, con un sueldo que quizá es mejor que las condiciones de vida que requiere en el lugar donde vive. Esa es una forma que esta industria tiene de nivelar hacia arriba. Conozco casos de chicos que trabajan en la zona. Por ejemplo, hay un pueblo que tiene 1500 habitantes y una persona que trabaja para Google desde ahí y percibe un ingreso mucho más alto que el de la media de su pueblo y puede seguir disfrutando de sus amigos, de su familia en el lugar donde nació y se crió. Eso se puede repetir para todo el país tranquilamente.

¿Cómo lograron el acuerdo con IBM y en qué consiste?

Estamos muy contentos. De hecho, este mes es nuestro décimo segundo aniversario y es una forma de festejarlo. El contrato con IBM es un acuerdo que nos permite crear soluciones de valor agregado con marca Bomberi para cualquier empresa del mundo utilizando tecnología de base de IBM. Nosotros estamos haciendo foco en lo que es tecnología para automatización de procesos de negocio. La idea es dotar a las empresas de lo que sería la fuerza laboral virtual. Colocar robots software que reemplacen a humanos en tareas sumamente repetitivas y que ese humano no pierda el empleo, sino que, al contrario, pueda agregar valor desde lo que realmente es valioso en una persona: la capacidad de pensar, tomar decisiones y no simplemente hacer tareas que pueden ser reemplazadas por una máquina. Ese es el foco de nuestro negocio ahí, trabajamos alrededor de cinco, seis meses para lograr el acuerdo. Una oportunidad de negocio que tuvimos en este sentido, de automatizar para la industria del seguro un proceso de información de siniestros que se comparte entre compañías que resuelven los siniestros en la industria. Logramos colocar ahí un par de bots para reemplazar una tarea. Simplificando, sería tomar información de dos o tres aplicaciones, volcarla en un email, mandarlo a alguien que responda, tomar la respuesta y volver a cargarla. Había una persona que hacía todo el tiempo esa tarea, entonces el primer proyecto fue poner un par de robots ahí, ahorrando alrededor de dos mil horas hombre por año en esa empresa. A partir de esto presentamos el caso a IBM para asociarnos. Esta solución la vamos a ofrecer, no simplemente siendo un revendedor de licencia, sino como Bombieri, como capa intermedia. IBM provee soluciones de base y Bombieri le suma su capa de valor agregado.

¿Esto les va a permitir ingresar a nuevos mercados?

Correcto. Si bien nosotros apuntamos a dos mercados. Uno es Chile, ya estamos ahí y lo que queremos es fortalecer nuestra presencia. La idea es que este modelo de negocios nos permita de alguna manera hacer cuña y empezar a introducirnos también en el mercado mexicano. Ya tenemos conversaciones con clientes de allá, pero todavía estamos en una etapa muy primitiva.

Es un mercado con muchas oportunidades…

México es enorme. El mercado chileno también es muy importante en términos de volumen. Apuntamos a ellos porque este servicio de automatización del proceso de negocio es ideal para mercados donde hay gran volumen de operaciones, gran cantidad de tráfico. Nosotros queremos aprovechar la experiencia que tenemos en la industria del seguro y en logística para aplicar estas soluciones ahí. Después, si aparece algún cliente interesante en otro sector obviamente va a ser bienvenido. 

¿Es el paso previo para ingresar a Estados Unidos?

Estados Unidos siempre fue un mercado que nos interesó. Estamos en conversaciones con algunos clientes. Somos una empresa chica, no tenemos presencia física allá todavía, eso lo hace un poco más difícil. El año que viene vamos a trabajar fuertemente en eso. La idea es ir acercándonos desde México hacia arriba y ahí veremos qué nos depara el futuro en cuanto a que se da primero, pero estamos apuntando a hacerlo de esa manera.

También presentaron un proyecto para generar una nueva cultura sustentable digital en las organizaciones. ¿De qué trata?

Tenemos varios modelos de servicios y uno de ellos es el formato de estudios. En este caso decidimos construir un estudio de cultura sustentable que está pensado para ayudar a empresas chicas, pequeñas y medianas que puedan dar un paso más allá en la sustentabilidad de su negocio. Hoy se habla muchísimo de la huella de carbono o las certificaciones como empresa B, por ejemplo, que permiten acompañar un poco más el proceso productivo del punto de vista ambiental o social y medir ese impacto. El objetivo de este estudio tiene que ver con acercar todo este mundo que muchas veces se ve en empresas muy grandes pero la PyME lo ve lejos. Hay PyMEs que lo hacen muy bien, pero otras están muy distantes de esta cuestión y lo que queremos hacer con este estudio es acercar esta nueva forma de trabajo. Hablando con un colega nos decía que la gente que produce granos tiene que saber que en cuatro o cinco años el valor del grano va a tener un diferencial para el que sea certificado. Para ser certificado tiene que cumplir un montón de regulaciones y de registros relacionados al impacto ambiental. Este estudio tiene que ver con empezar a ayudar a las PyMEs a conocer cómo está su situación actual y trazar un plan de acción alineado a los objetivos de desarrollo sostenible que tiene la ONU. De acuerdo al negocio que cada uno tiene, elegir el norte, trazar planes de trabajo y acompañarlos desde nuestro estudio para poder ejecutarlos en tiempo y forma.

Ser sustentable se va a volver un requerimiento para las exportaciones, además es la forma de seguir trabajando en el mercado interno sin perder de vista el externo…

Este estudio en particular lo pensamos en principio para las PyMEs argentinas. Como tenemos relaciones con otros países como Chile, España y Uruguay también lo vamos a ofrecer. Pero este tipo de servicios requieren un acompañamiento muy cercano. Entonces, el hecho de hablar una cultura sostenible y trabajar con gente de otro país se hace un poco más difícil porque ya hay un gap de cultura. El foco por ahora está en Argentina con este servicio en particular pensando en que la cultura ya la tenemos.

El año pasado anunciaron inversiones por 30 millones de pesos. ¿Cómo se planifica en Argentina en este contexto político y económico?

En nuestro sector en particular la época de crisis de alguna manera siempre fue una ventaja, porque hace que muchos se replanten lo que están haciendo y cómo lo están haciendo. Para nuestra empresa en particular, que trabaja brindando servicios para otras empresas, que la PyME o la gran empresa se replantee cómo hace su proceso de negocio, cómo lleva a cabo sus operaciones, es una oportunidad que nos llamen para trabajar con ellos en ese replanteo. Nuestros grandes puntos de crecimiento siempre han sido en momentos de crisis, por eso también apostamos el año pasado a hacer una inversión que terminó siendo mayor a lo largo del año y creo que rondará casi el doble de lo que habíamos previsto. Seguimos trabajando en el pos de poder mantenerla para el año que viene. No llegamos a duplicar el personal como teníamos previsto, un poco por la falta de disponibilidad. Somos alrededor de 40 personas y estamos por incorporar al menos ocho en los próximos dos o tres meses. Seguimos invirtiendo, hicimos aumentos de salario por un 118% en lo que fue el 2021. Tratamos de ir creciendo en todos los aspectos de la misma manera.

Guzmán anunció la eliminan de retenciones a las exportaciones de servicios en 2022.

A fines de septiembre el gobierno anunció la eliminación de retenciones para las exportaciones de servicios en el 2022.  ¿Esta medida es suficiente?

Era necesaria. En principio, hoy el sector tiene una gran competencia, que es la contratación de talentos desde el extranjero de manera directa. Como están las oportunidades de una empresa como la nuestra para trabajar en el extranjero, está la oportunidad de que una persona pueda constituirse como una especie de emprendedor tecnológico remoto. El hecho de tener una traba como una retención a la exportación agregaba una complejidad extra a ese combo. Que eso se haya eliminado a partir del año que viene es una muy buena decisión. Si se quiere acompañar al sector, no es una buena estrategia ponerle trabas. El Estado tiene muchas oportunidades de crecer a la par de este sector si lo potencia como lo ha hecho por ejemplo con la definición de la ley de la industria de conocimiento. Ese es el camino para lograr mayor crecimiento del sector. Inclusive le puede traer mayor beneficio en términos impositivos y de recaudación. El camino va por ahí, no tanto por agregar retenciones. Celebro que se haya quitado, no sé si alcanza, pero me parece que es un buen paso.

¿Qué otras medidas son necesarias?

La ley de Economía del Conocimiento es muy buena, pero hace falta darle mayor agilidad para que las empresas que estamos en el interior podamos aplicar más rápido, eso es algo fundamental. Nosotros estamos en proceso, pero ya llevamos cuatro meses de estar esperando la respuesta y todavía no sabemos qué va a pasar. Es muy lento para el dinamismo en nuestro sector. Hay medidas que se han implementado en algún momento, ahora por la pandemia ha sido más difícil, como las misiones comerciales. Han tenido muy buen resultado. Ayuda muchísimo a una empresa, sobre todo de mediana para abajo para hacerse visible y conocer clientes en otros países. Para empresas de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y ni hablar de algunas que están más alejadas, los procesos para constituir una empresa, para acceder a un préstamo son eternos, muy largos. Constituir una SAS nos llevó un año y medio, cosa que es ilógica. Esos préstamos de tasas subsidiadas para la industria del conocimiento, para la industria productiva, que te dan algún beneficio están muy buenos en definición, pero tardan ocho, nueve meses en salir. Muchas veces llegan tarde y cuando uno tiene que comprar o capacitar a la gente con precios en dólares se hace muy difícil. Uno pide cierto monto que después te alcanza para hacer la mitad. Esos son aspectos quizás no tan marketineros en términos de la política en sí, pero si tienen mucho impacto de valor agregado para el emprendedor o el empresario. Ajustar esas variables va a agregar valor, va a dar más confianza para que el empresario pueda invertir y arriesgar. Además, le va a dar más dinamismo a un sector que por definición es dinámico. Lo comparo con la producción de soja.Mi familia se dedicó a la agricultura mucho tiempo y el proceso incluye sembrar, esperar unos meses para cosechar, es más lento. Uno espera que se den seis, ocho meses el proceso completo y entonces es natural que tenga esos planes. En nuestra industria el cambio es como un electrocardiograma, muy rápido, aparecen proyectos nuevos y oportunidades todo el tiempo. Para responder a eso no nos sirven las regulaciones o las reglas de juego que son lentas. Eso me parece fundamental para que la industria crezca, sobre todo en el interior del país.

¿La situación cambiaría también los afecta?

Sí, sumamente, es un problema. El caso de ejemplo es el de los empleados que deciden trabajar directamente para una empresa del extranjero. Hemos tenido casos de chicos que trabajan desde el interior del país para una empresa en Londres y cobran 2500 dólares por mes de salario, muchas veces en negro por algún mecanismo de criptomoneda o algún esquema que no se pagan los impuestos que afronta una PyME. Eso lo hace muy atractivo para la persona, pero a la vez quedamos afuera el Estado y los empresarios quedamos sin oportunidad de competir, porque cobramos el dólar oficial a 104, 105 pesos. Eso nos vuelve muy poco competitivos en términos empleadores y el Estado se queda fuera porque cuando esta persona cobra directo, no participa ni en el sistema laboral ni en el impositivo como si fuera una exportación. El tipo de cambio oficial es un problema que en principio nos afecta desde el punto de vista empleador. Después podemos hablar también de la parte productiva y de los resultados numéricos que tiene uno exportando. Si estuviera un poquito más cerca a los valores a los que está un dólar MEP, un dólar blue, se podría llegar a hablar de otras realidades.

Estamos cerrando el 2021. ¿Qué balance hacen de este año y cuáles son las expectativas para el próximo?

Bomberi ha tenido un crecimiento espectacular. No alcanzamos los objetivos de cantidad de personas a cubrir por una cuestión de mercado, pero estamos muy contentos con lo que hemos logrado. Conseguimos acuerdos como el de IBM, también hemos cerrado a principios de año como partnership con Finnegans que es una empresa que vende software de gestión para pequeñas, medianas y grandes empresas. Eso nos habilitó un mercado nuevo y hemos tenido clientes tanto en Argentina como en el extranjero. Además sostuvimos a todos los que teníamos previamente. Ha sido un año muy bueno y como se vienen dando las cosas, en los proyectos que venimos hablando más las oportunidades con las que estamos charlando en este momento y este acuerdo IBM nos prepara muy bien para 2022. Creo que va a ser otro año de crecimiento, de un 40, 50% en términos reales. Cerramos un excelente año y el que viene también va a ser un muy bueno.