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“Es altísima la posibilidad de que haya una devaluación muy fuerte”

Lunes 31 de Agosto, 2020

El economista Gabriel Rubinstein, señaló que ante la escasez de dólares y la imposibilidad de que bajen las brechas entre la variedad de cotizaciones de esa moneda “es altísima la probabilidad de que en unos meses terminemos con una devaluación bastante fuerte del dólar oficial”.

El titular de GRA (Gabriel Rubinstein y asociados), recientemente destacado por el Banco Central de la República Argentina como número 1 en el ránking de aciertos de proyecciones económicas entre 55 consultoras nacionales e internacionales, analizó la situación del país en el contexto de pandemia por el coronavirus.  

En comunicación con Ser Industria Radio, Rubinstein, calificó como “auspicioso” que se haya reabierto el diálogo con el FMI y minimizó las posibilidades de que se desate una hiperinflación al considerar que para que eso suceda el Gobierno debería cometer una sucesión de errores.  

El gobierno reabrió el diálogo con el FMI. ¿Qué impacto puede tener?

Es auspicioso que hayan empezado formalmente las reuniones con el FMI porque hace poco más de un mes, el Gobierno había transmitido que las negociaciones iban a ser más lentas y esperaban llegar a un acuerdo en el primer trimestre del 2021, lo cual fue un poquito decepcionante porque ya arreglado el tema con los bonistas, uno suponía que iban a tratar de acelerar este tema. Además, el Fondo apoyó ese proceso por lo que no debería haber grandes obstáculos para avanzar rápido y lograr un acuerdo. Al mismo tiempo, dado que el Gobierno es renuente a hablar de un plan económico, porque no le gusta la palabra o porque no le gustan los planes, esperamos que el acuerdo con el Fondo sirva como un ordenamiento. Porque necesariamente en la negociación hay que definir políticas fiscales, monetarias, cambiarias… Es como un sustituto al plan económico que el Gobierno no tiene o no puede exhibir ante la sociedad. 

El dólar blue está arriba de los $135. ¿Puede bajar?

Vemos razones de fondo o estructurales que llevan a que sea muy difícil que bajen los dólares libres sean el blue, el contado con liquidación o el dólar MEP. Si el Central se pone a vender bonos en dólares en el mercado internacional, baja el contado con liquidación. Uno puede hacer política. Si se pone a vender contra pesos los bonos que tiene, hace bajar el contado con liquidación, pero con un costo, que es subir las tasas de interés tanto del riesgo país como las de pesos y eso es complicado. Creo que las medidas de intervención del Central para frenar el contado con liquidación, si no se enmarcan dentro de un plan creíble general, no van a tener muchos frutos.

¿Por qué?

Hay demasiados pesos dando vuelta por toda la emisión que ya se creó y la que se va a seguir creando. También los depósitos crecieron mucho y van a seguir haciéndolo. Hay un efecto paradojal en la pandemia. Aumentan la pobreza y la riqueza al mismo tiempo. Aumenta la pobreza de quienes perdieron el empleo y de quienes bajaron sus salarios o sus ingresos, pero hay muchísima gente que recibe sus salarios, algunos intactos, ha gastado menos y han ahorrado mucho, lo van seguir haciendo por un tiempo. Esto ha hecho aumentar mucho la masa de depósitos, eso es una riqueza financiera que tiene la gente, un ahorro que ha crecido mucho en la Argentina y en otros países. Acá hay una tendencia natural a dolarizar parte de estas tenencias y la única manera es comprando dólar contado con liquidación, MEP o blue. Eso va a seguir los próximos meses, aunque sea con menor ritmo que en el pasado. Por ejemplo, la cantidad total de dinero en depósitos y circulante, creció de febrero a agosto 45% y el dólar MEP 55%.

¿Qué significa ésto?

En la medida en que crecían los depósitos mucha gente pasaba parte de eso a dólares y como no puede comprar los dólares, el Banco Central aumenta la cotización y se va licuando la tenencia en pesos, de manera que cuando uno la mira en dólares la tenencia en pesos queda igual. Eso significa que todo aumento adicional de pesos que vaya a haber en la economía en parte va a querer dolarizarse. Es una presión constante para que el dólar MEP, el blue y el contado con liquidación suban. Dado esa presión es muy difícil bajar las brechas cambiarias y ahí es donde aparece una gran amenaza al dólar oficial que ha quedado muy rezagado respecto al libre. Entonces ahí es cuando la economía empieza a funcionar muy mal porque están todo el tiempo trabando importaciones. Ha habido situaciones casi escandalosas, no han dejado a empresas pagar sus deudas en el exterior porque el Banco Central no les dio los dólares. Todo cepo es una traba enorme para la economía, hay una amenaza de devaluación latente muy importante.

¿La situación de las reservas es tan crítica como dicen algunos colegas suyos?

Lo veo crítica, pero me preocupa más la dinámica, la tendencia va a seguir. Si uno dijera que puede bajar la brecha con dos o tres medidas y la baja al 30%, la cosa se calmaría. Pero estoy viendo que eso no va a suceder. Hay más de 10.000 millones de dólares de diferencia de lo que se liquidó el año pasado en exportaciones. Los exportadores retienen todo lo que pueden porque ya piensan que va a haber devaluación; los importadores aceleran todo lo que pueden y encima se notan maniobras delictivas que son aumentar importaciones para ver si le sacan dólares al Banco Central, como pasó con los barbijos. Eso pasa todo el tiempo. El dólar ahorro va a seguir, el Gobierno puede llegar subir el impuesto del 30% al 50%, puede hacerlo, pero al mismo tiempo está convalidando que la brecha no piensa o no puede bajarla. Creo que efectivamente esta situación de las reservas obliga a cepos cada vez más pronunciados y complica muchísimo la recuperación económica. Es un dilema que el Gobierno tiene. Creo que ahora está apostando a que con el fin del arreglo con los bonistas, el comienzo del acuerdo con el Fondo  más presentar un presupuesto creíble y con baja del déficit fiscal fuerte, apuesta que va a haber suficiente tranquilidad para que bajen las brechas. Pero creo que va a ser insuficiente y lamentablemente me parece que es altísima la probabilidad de que en unos meses terminemos con una devaluación bastante fuerte del dólar oficial. 

Ese ahorro que menciona. ¿Se volcará a la actividad económica?

Se va a volcar. Creemos que va a haber una recuperación económica bastante fuerte en la medida en que las cuarentenas cesen. Si sigue la tendencia actual, donde a pesar del aumento de los contagios y demás, se liberan cada vez más actividades, habrá recuperación y en algún momento del año que viene se va a notar respecto de la baja tremenda de estos últimos meses. Me imagino que va a haber colas en los restaurantes que tengan posibilidad de abrir. Va a haber un rebote importante en la actividad económica pero también parte va a ser más inflación. 

¿Puede desembocar en una hiperinflación? 

No creo. Primero, supongo que el presupuesto que se va a presentar va tener un déficit para el año que viene del 1,5%. Nosotros proyectamos que será 2,5%, pero no 8% o 7% como termina este año. El IFE va a bajar su alcance, seguro suceda lo mismo con los ATP y con el aumento de la actividad crece la recaudación. Encima van a poner más impuestos. El déficit va a bajar mucho y con eso también la emisión monetaria. Habrá alguna que otra colocación de bonos. El fenómeno de toda esa expansión de la riqueza va a ir bajando y el vuelco al consumo va a generar más inflación. Cuando hablamos de generar inflación es que por ahí si la tendencia iba a ser al 2%, a lo mejor es al 3% mensual, no es que se va al demonio todo. No creo que se den condiciones de hiperinflación, eso implicaría error tras error tras error del Gobierno, una falta de idoneidad muy importante. Lógicamente que devaluar 25% o 30% es un operativo que hay que hacerlo con muchísimo cuidado porque puede generar una llamarada de alta inflación, aunque no sea híper. Debe hacerse cuidadosamente, en un plan económico bien articulado. La hiperinflación sería que el gobierno de Fernández pierda totalmente la capacidad de acción, cometa errores y que la gente se ponga loca y demande dólares. Son pequeños riesgos que hay, pero no diría que uno deba prepararse para una híper, vamos a enfrentar algo diferente. 

La semana pasada el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dijo que “la economía argentina inició una recuperación en tiempo récord”. ¿Qué tan cierto es esto?

Ningún tiempo record de nada. En la Argentina está pasando lo mismo que en otras partes del mundo y con una cierta demora. En otros países salieron mucho más rápido, así que no hay ningún récord del que hablar. Si una fábrica no trabaja, se derrumba la producción a 0. El día que vuelve, si antes lo hacía a 100, bajó a 0 y después trabaja a 60, es una enorme recuperación, pero es lo más lógico del mundo. Pasa en todos los países que cerraron algunas actividades y que después las abrieron. En abril y mayo empezaron a rebotar. Acá empezamos a rebotar un poco en mayo también pero más lento. No hay ningún récord de ninguna manera. Está equivocado. 

También el Presidente hace unos días dijo que la producción industrial estaba mejor que antes de la pandemia…

No, para nada. No escuche esas declaraciones, pero si lo dijo se equivocó completamente. Puede haber algunas actividades, porque alguien que produce cosas que tienen que ver con la rama industrial médica, barbijos y otros insumos, está produciendo más. Pero la industria en general de ninguna manera está como estaba antes de la pandemia. 

¿Cómo puede repercutir la medida de definir como servicios públicos a internet, TV paga y telefonía?

La primera reacción para una empresa es parar sus planes de inversión hasta ver cómo viene la mano, cómo va a venir la regulación. El hecho de que el Estado esté interviniendo o amenazando todo el tiempo en intervenir, genera un efecto de parálisis de la inversión. No está bien la forma en que el Gobierno procede. Una cosa es si se detecta que hay falta de competencia en un sector. Tomar medidas de defensa de la competencia para que la haya, está muy bien para evitar actividades monopólicas que afectan a los consumidores. Se hace en todas partes del mundo. Otra cosa es empezar a decir que es estratégico y servicio público cualquier cosa porque si es necesario que la gente tenga internet, también lo es que tenga heladeras. 

La sociedad produce bienes porque son necesarios. Entonces, si vamos a empezar a poner como servicio público cada cosa que es necesaria, estamos atentando contra la lógica del capitalismo. Eso significa desalentar completamente las inversiones. El Gobierno erró en eso, porque una cosa es tratar de que aumente la conectividad, que llegue a todo el mundo, tratar de que no haya cosas monopólicas y otra cosa es así, medio a lo bruto, empezar a declarar servicios esenciales, de utilidad pública cualquier bien que se produzca. Lo que más tiene que hacer un Gobierno es alentar la inversión privada, que es la única que puede generar empleo genuino en forma consistente. En Argentina cada vez que los Gobiernos hacen ese tipo de cosas o dejan señales dando vuelta, estilo Vicentín o como esto de las telecomunicaciones, lo único que hacen es poner una mochila más pesada para poder volver a crecer algún día.