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Industrias vinculadas al Consumo Masivo: el desafío de producir frente al Covid-19*

Miércoles 8 de Abril, 2020

La pandemia que mantiene en vilo al mundo y las medidas de aislamiento que han decretado numerosos países como Argentina, pusieron en la segunda línea de fuego contra el virus a los empleados del sector Consumo Masivo, tanto a las industrias de la Alimentación como a las de Higiene Personal y del Hogar, junto con los trabajadores abocados al transporte de estos productos y los puntos de venta. 

El abastecimiento de bienes alimenticios, de cuidado personal y limpieza del hogar, fue uno de los principales desafíos a resolver durante la cuarentena obligatoria, y continuará siendo un reto importante cuando se distiendan las medidas de confinamiento obligatorio, para pasar a una fase de aislamiento selectivo.

De hecho, cuando el Gobierno argentino estableció los precios máximos para 2.000 productos de consumo masivo, instó a las empresas que integran esta cadena de producción, distribución y comercialización, a incrementar su productividad hasta el más alto grado de su capacidad instalada y arbitrar los medios a su alcance para asegurar su transporte, con el fin de satisfacer una demanda creciente y evitar situaciones de desabastecimiento.

De la noche a la mañana las empresas se han enfrentado a un escenario tan volátil como peligroso, que no estaba en las previsiones de nadie. De un momento a otro las estrategias y planificaciones para 2020 quedaron obsoletas. En cuestión de días, hubo que barajar de nuevo.

La operación de cada una de estas industrias se ha visto impactada por la pandemia, provocando una importante cantidad de ajustes a sus dinámicas habituales:

-Implementación de nuevas medidas preventivas de higiene y seguridad (extremar la limpieza y desinfección permanente de los lugares de trabajo, toma de temperatura al inicio de la jornada laboral a todos los trabajadores, disponibilidad de alcohol en gel, barbijos y guantes de latex, adecuación de los espacios).

-Modificación de protocolos de producción, incluyendo adaptaciones para garantizar la distancia mínima entre personas (principalmente en espacios comunes y en lugares de la línea donde se deban implementar barreras físicas entre las personas), la reconversión de funciones (en algunos casos fuera de los convenios colectivos de trabajo, para lo cual se requiere trabajar mancomunadamente con los sindicatos) y la priorización de los productos más demandados y con menor stock.

-Redistribución de turnos e implementación de horas extras para generar mayor cantidad de stock frente al agravamiento de la crisis, o necesidad de cierre de la planta ante un eventual contagio masivo de personal. 

-Asignación de horarios de entrada y salida escalonados.

-Conformación de equipos más pequeños con rotación permanente, a fin de garantizar el funcionamiento de las fábricas, frente a la necesidad de desafectar y aislar a un equipo por el contagio de alguno de sus miembros.

-Creación de múltiples planes de contingencia, frente a la gran cantidad de problemáticas que puede generar la pandemia.

-Profundización de sus modelos de e-commerce: en muchos casos se han tenido que desarrollar desde cero y en forma acelerada los canales de venta electrónica B2B y B2C.

-Capacitación masiva de colaboradores, tanto en cuestiones sanitarias, como en nuevos procesos de trabajo y adecuación a nuevas formas de relacionarse con los clientes.

-Conciliación y coordinación entre la modalidad de trabajo presencial de planta y el home office parcial o total de determinados puestos, en función de las características de cada posición.

-Priorización de la producción por sobre los estándares de eficiencia.

-Provisión de transporte al personal afectado a tareas de planta.

-Designación de equipos médicos en planta.

-Gestión de potenciales conflictos en coordinación con los sindicatos, tanto para la reconversión de funciones como para resolver reacciones del personal de planta motivadas por el temor a concurrir a sus puestos de trabajo.

-Creación de incentivos extraordinarios para valorar el nivel de riesgo que asumen los trabajadores.

Todas estas acciones han sido implementadas con motivo de la cuarentena obligatoria, pero continuarán vigentes y se perfeccionarán durante el período de aislamiento selectivo, y el resto del proceso de pandemia en los próximos meses. 

Incluso, es probable que gran parte de las medidas permanezcan en el tiempo y se prolonguen en los próximos años, más allá de la situación de crisis actual. 

Es claro que la propagación del coronavirus seguirá, y que las medidas preventivas de contagio, como así también las acciones y políticas tendientes a garantizar el abastecimiento de alimentos y productos esenciales para la higiene y la limpieza, mantendrán durante muchos meses en estado de alerta a un sector fuertemente demandado.

En muchos aspectos, el mundo y la actividad productiva y comercial han cambiado para siempre. Los ámbitos de trabajo ya no serán lo que eran, y la capacidad de adaptación será un elemento central para definir la supervivencia de las empresas, a partir de la redefinición de sus procesos de producción, distribución y comercialización. También se modificarán los criterios de competitividad.

Pero la capacidad de adaptación de las organizaciones al nuevo escenario global no es suficiente. El complemento que permitirá avanzar por este proceso reside en las políticas públicas que se implementen desde el Estado para paliar las consecuencias que esta crisis dejará en el sector industrial.

Hemos visto en estos días actitudes proactivas del gobierno argentino en este sentido, entre las cuales podemos mencionar:

-Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

-Créditos al sector productivo por $ 350.000 millones (por parte del sistema bancario), para garantizar la producción y el abastecimiento de alimentos e insumos básicos.

-$ 25.000 millones en créditos del Banco Nación a tasa diferencial para productores de alimentos, artículos de higiene personal y limpieza, y productores de insumos médicos.

-$ 2.800 millones en recursos del Ministerio de Desarrollo Productivo para el financiamiento de infraestructura en los parques industriales.

-Relanzamiento del Programa Procrear.

-Seguros de desempleo.

-Exención del pago de contribuciones patronales a ciertos sectores especialmente afectados.

-Ampliación del Programa de Recuperación Productiva (REPRO).

-Aceleración del pago de reintegros a la exportación para empresas industriales.

De acuerdo a lo que explicaron los ministros de Economía y Desarrollo Productivo, Martín Guzmán y Matías Kulfas, los anuncios del gobierno tienen como objetivo garantizar la producción, el trabajo y el abastecimiento en un momento difícil para el mundo. De esta manera buscan volcar a la economía recursos por más de 1,7% del PBI.

Veremos cuáles serán las medidas que se tomarán a partir del 13 de abril, ya en el marco de un aislamiento social selectivo. Por lo pronto, se creó un comité de crisis integrado por empresarios, gremialistas, funcionarios y expertos, para definir un plan de reinserción laboral con una salida paulatina de la cuarentena.

Como venimos sosteniendo en los últimos años desde NUMAN, las posibilidades de avanzar con éxito están cimentadas en el trabajo conjunto y complementario entre el sector público y el privado (y en este caso, la sociedad). Todos estamos navegando aguas turbulentas en el mismo barco y de cada uno de nosotros dependerá que lleguemos lo más enteros posibles a buen puerto.

*Por Leandro di Nardo, director de NUMAN.