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“La bajante del Paraná es histórica y extraordinaria por su extensión”

Juan Borús: “la bajante del Paraná es histórica y extraordinaria por su extensión”

Lunes 30 de Noviembre, 2020

Así lo expresó a Ser Industria Radio el ingeniero Juan Borús, subgerente del Sistema de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA). Dijo además que la situación es generalizada en toda la Cuenca del Plata.

En el mismo sentido, el funcionario señaló que se trata de un tema que sigue atentamente junto a especialistas de Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. “Preocupan los niveles en las tomas de agua de las ciudades próximas al Paraná y el caudal necesario para garantizar la normal navegación”, sostuvo. 

Ingeniero Juan Borús, subgerente del Sistema de Información y Alerta Hidrológico del INA

¿Cómo sigue la baja del caudal del Paraná y la situación del Uruguay?

Hay una sequía generalizada. Es una situación histórica y extraordinaria que tiene una extensión mayor de lo que inicialmente se esperaba. Es importante decir que Argentina organizó en 1983 un sistema de alerta tecnológico para monitoreo hidroclimático regional, cuya responsabilidad está en nuestro Instituto. El grupo de trabajo que comando es la continuidad de estos 38 años y es muy interesante decir que en todo ese lapso nunca se había dado una situación como la que se presentó este año. Todavía persiste la bajante, generalizada en los 3.350.000 kilómetros cuadrados que tiene la Cuenca del Plata. Otra cosa que es importante es que, hasta el mes de agosto aproximadamente, toda esa situación se desarrolló en un escenario de clima global neutro, es decir no teníamos un evento global Niño ni Niña.

¿En agosto se produjo un cambio?

Ahora estamos claramente en una situación de Niña. Significa que lo que mayormente se puede esperar es una disminución de la actividad de las lluvias en nuestra región, con lo cual, si antes teníamos bajantes, es una disminución y más difícil una recuperación.

¿Estamos dependiendo exclusivamente de factores climáticos?

Sin ninguna duda. Si las lluvias cayeran sobre una región natural, ubiquémonos en la Cuenca del Plata 300 años atrás, las respuestas seguramente serían otras. Pero no quiere decir que, en la historia, más allá de la registrada que es de 150 años, no haya habido sequías y bajantes extremas como la que sufrimos ahora. Inclusive se puede decir algo más. En los años 1940/45, hubo cinco años seguidos de seca persistente en la región y bajantes muy importantes. En el puerto de Formosa, donde actualmente tuvimos niveles muy bajos y ahora se está recuperando, prácticamente el río se cruzaba a pie, lo mismo el Uruguay. En definitiva, la historia registra situaciones de escasez. Pero la característica distintiva que tiene la actual es lo extendida espacialmente, toda la Cuenca del Plata está así. 

Mucho se habla del Paraná. ¿Afecta en menor medida al río Uruguay?

Es así porque el Uruguay tiene una recuperación rápida en general por una cuestión morfológica, por sus características, ubicación. Los cursos de lluvias muchas veces dan sobre su cuenca. Pero lo cierto es que tuvo el río Uruguay, meses atrás, una situación de bajante muy grande y ahora la está repitiendo. En todo el curso de este río estamos con aguas bajas. Los embalses que están emplazados en la alta cuenca en Brasil están en niveles muy bajos, con escasa capacidad de recuperación, con lo cual también el río Uruguay y sus 450.000 kilómetros cuadrados se acoplan a la condición del resto y crean una situación de sequía y bajante. 

Preocupan los niveles en las tomas de agua de las ciudades próximas al Paraná 

¿Desde el Instituto hacen un seguimiento diario de los ríos y los puertos?

Si, este año fue necesario hacerlo en forma especial. Como la Cuenca es compartida con Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, esta situación fue tratada a nivel diplomático técnico, a través de reuniones donde tuve la suerte de participar, en tonos sumamente cordiales. A pesar de lo exigente de la situación, con valores extremadamente bajos, se pudo administrar la escasez de una manera productiva. Nuestra mayor preocupación, que persiste, son los niveles frente a las tomas de agua. Es el problema número uno, porque implica la provisión de agua urbana. Es importante decir que no sólo en Argentina, sino también en Brasil, Paraguay y Uruguay, hay restricciones al consumo. Curitiba, capital del estado de Paraná en Brasil, está siguiendo un protocolo para administrar el consumo de agua.

¿Consideran las consecuencias ecológicas?

Sin dudas, aunque no se trate de mi área específica. El Instituto tiene un centro de Tecnología del Uso del Agua que aborda problemáticas de calidad de agua asociada a las cuestiones ecológicas. A su vez también el INA completo interactúa con organismos internacionales y provinciales para la prevención de este tipo de situaciones. A través de la Comisión Interjurisdiccional de la Cuenca del Plata, estamos en relación con los otros países integrantes, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, trabajando en el desarrollo de un Observatorio Regional para atender específicamente este tipo de problemáticas.

¿En qué momento estiman que podrían llegar las lluvias y recuperarse el caudal?

En primer lugar, hay que aclarar que la perspectiva climática siempre es muy acotada, porque el mundo entero vive una variabilidad climática. Se pueden esperar cambios bruscos, de mucho a poco y de poco a mucho y nuestra región no es una excepción. Eso hace que la capacidad de prospección sea muy limitada. No podemos tener certeza de cómo va a estar la situación a junio del año que viene. Pero sí hacer un monitoreo a tres meses adelante, se va corriendo el mojón.  Mensualmente nos reunimos con el Servicio Meteorológico Nacional para hacer el Monitoreo de las Tendencias Climáticas Regionales, que nos permite hacer una recomposición de cuál es la situación. El próximo va a remontar hasta el 28 de febrero de 2021 y permitirá una interpretación de lo que podrá acontecer en el otoño. Mi preocupación va a estar por dos lados: los niveles de las tomas de agua, en lo cual estamos trabajando, para afinar los pronósticos de cada una de las tomas de agua y también lo que puede llegar a ocurrir con la navegación fluvial en el otoño, que va a requerir seguramente de un armónico entendimiento entre todos los países sobre cómo manejar de la mejor manera los volúmenes que se dispongan.