La falta de reglas claras amenaza a la producción lechera argentina

“Argentina tiene el producto lácteo al consumidor más caro de la región, con el precio al productor más bajo del mundo”, sostuvo el ingeniero agrónomo Eduardo García Maritano. Aseguró que se debe construir un mercado que permita consolidar esta actividad como un agronegocio.

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5 septiembre, 2022

Para conocer la situación que atraviesa la lechería en el país, que se enmarca en una fuerte preocupación de parte de los productores, Ser Industria Radio se comunicó con Eduardo García Maritano, integrante de la Mesa de Lechería de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Desde la ciudad santafesina de Venado Tuerto, el ingeniero agrónomo y especialista en lechería y cadena láctea, sostuvo que Argentina debe definir si quiere desarrollar esta actividad. “Si analizamos los últimos 20 años, la respuesta es no” dijo y agregó que no se necesitan subsidios ni dinero del estado. Simplemente que haya “ayuda para coordinar a los agentes que desarrollen negocios”.

Tras indicar que es casi imposible planificar en estas condiciones, García Maritano hizo referencia al estancamiento de la actividad tambera en nuestro país y la comparó con lo que acontece en Brasil. “En los años 2000, estábamos en los 11 mil millones de litros y ellos en 13 mil. Hoy están en 36 mil millones de litros y nosotros seguimos en 12 mil”, afirmó.

¿Cuál es el presente de los productores lecheros?

Hay una parte que es la más sale en los medios que es el campo, las vacas, la pasión, el amor por los animales, los líos que significa que los precios de los lácteos se disparen, con la preocupación del consumidor argentino, es lo cotidiano.  Pero me gustaría explicar el laberinto, por qué pasan esas cosas. Resumiéndolo, la lechería argentina no está armada como agronegocio. No tiene reglas de juego comerciales que coordinen a los agentes para hacer que el ganar o perder dentro de la actividad sea resultado de la gestión propia de cada eslabón. No hay señales claras de precios que hagan ajustar costos, precios, que son fundamentales para ordenar una cadena. Para tener un mercado, se necesita saber que se compra y que se vende y en la Argentina la leche como producto, como materia prima, no se comercializa en base a un estándar, no se puede dar precios que se comparen. Eso pasa hoy y entonces, lo bueno vale por malo y lo malo vale por bueno, no hay arbitraje de esos análisis, todo eso va en detrimento de aquél que quiere hacer las cosas eficientemente. 

¿Esto se debe a que no hay reglas claras?

No se aplican reglas que hay. Por eso hablamos de mercados institucionalizados, porque las instituciones son reglas de juego. A veces las palabras confunden. Si digo mercado de la soja, mercado de la leche, suena igual, pero no es lo mismo. La soja es estándar, funciona con un precio de referencia. Hay una herramienta contractual que es la compraventa formal y se realiza en la Bolsa arbitrada por una Cámara para que no haya problema de que las partes dejen de cumplir los compromisos. Entonces, con la soja se genera el mercado más potente de Argentina. Lo interesante a destacar es que ese mercado se construye. Hace 60 años no había mercado de la soja y hoy lo tenemos. Y para que la lechería, como otras cadenas alimentarias, tabaco, algodón, caña de azúcar, pollo, cerdo, se desarrolle, hay que construir mercado, dar reglas de juego. ¿Qué pasa cuando no hay reglas de juego? Se estanca la producción y desaparecen los agentes. 

¿Cómo puede planificar y sustentarse un productor en estas condiciones? Debe ser difícil…

Sin dudas, porque no tenés precios que ordenen tus costos, cada uno está en el “sálvese quien pueda” y aguanta el que tiene más espalda financiera o los que están apalancados con la agricultura, que hacen 4000/5000 hectáreas de grano y es buen negocio pasar de grano a leche, pero no es la situación de la mayoría. La clave es definir si a la Argentina quiere tener en la lechería una actividad que, por el arraigo, los salarios de buena calidad, la ocupación territorial, la incorporación de materia prima y valor agregado en zona, le interesa desarrollar y si analizamos los últimos 20 años, diría que la respuesta es no. No se necesita plata, sino ayuda para coordinar a los agentes para que desarrollen negocios. Si se quiere producir más leche, se necesitan más inversiones en producción primaria, industrias y demás. ¿Qué va a hacer que vengan a invertir? Que sea negocio, dando un marco de reglas de juego que permita desarrollar la capacidad empresarial para ganar plata. Es necesario hablar del negocio lechero, no del folclore, de la exposición donde vemos las vaquitas.

¿Quiere de que no hablamos de subsidios ni ayuda financiera, porque bastaría con reglas claras?

Incluso como confederada de CRA, desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE) hace rato que venimos con colegas y entidades gremiales pidiéndole a Santa Fe que sea pionera en esto y ensaye alternativas de comercialización siempre en forma proactiva, no obligatoria. Pero que se genere un marco de transacción más coordinado, con reglas de juego pactadas voluntariamente. Ahí creemos que puede haber un rol facilitador en los gobiernos provinciales, porque su obligación constitucional es hacer cumplir las normas. Hoy la industria te obliga a una única forma de comercializar que es la compraventa oral. Es muy técnico, pero no es la herramienta transaccional que se necesita. Hay que ir a sistemas de suministros a precios determinables. Y el que quiera seguir haciendo compraventa oral que la siga haciendo, pero que sepa la limitante que tiene y que opte. Yo tengo que poder decidir con el industrial que me compra la leche, si hago compraventa oral o contrato de suministro a precio determinable.

¿En qué medida afecta esta situación a la producción nacional? ¿Es posible que, a pesar de ello, podamos abastecer al mercado interno y exportar?

Argentina tiene todo el potencial, no alcanza que tengas campo, superficie y agua, que va a ser un recurso escaso en poco tiempo. Es como lo que pasa con el gas, lo tenemos, pero no lo sacamos. El mundo lo está pidiendo y nosotros estamos durmiendo arriba del gas. Lo que hace que ese potencial se dispare son las reglas de juego. Necesitamos que digan “usted puede invertir acá y este va a ser el precio que va a cobrar porque el mecanismo de determinación de precio es éste…”. No es conductismo ni intervención del estado. Brasil, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, tienen sistemas de determinación de precios. Las lecherías potentes del mundo cuentan con estas herramientas para hacer potente su lechería.  No significa que no tengan quebrantos, porque están sometidos a las variables y a la ineficiencia o eficiencia con la cual coordinan sus recursos.

Además de esto, ¿qué podemos aprender de esos países?

Lo más importante para que un país avance son sus instituciones. Los países latinoamericanos que más crecen en lechería son México y Perú, que no tienen recursos naturales de Argentina ni un sistema político más estable. Pero las reglas del juego comerciales y la macroeconomía no se tocan, se mantienen. Entonces el país crece dándole mejor bienestar a sus habitantes.

¿Cuál es la perspectiva del sector a mediano y largo plazo?

Argentina tiene un sólo camino: crecer, pero está decreciendo. En 20 años mantuvimos la misma producción con menos tambos. En el mismo lapso, Brasil metió dos argentinas más en volumen.  En los años 2000, estábamos en los 11 mil millones de litros y ellos en 13 mil. Hoy están en 36 mil millones de litros y nosotros seguimos en 12 mil. Es cierto que en los últimos años la lechería de Brasil se estancó, pero aumentó fuertemente el consumo de lácteos en su territorio y van a seguir creciendo. A ellos les va a ser mucho más fácil exportar a Argentina que a China y si nosotros seguimos con una lechería mínima, no solo la alegría va a ser brasilera, sino también los productos lácteos. La cadena láctea no empieza en el tambo, empieza en el consumidor y en un caso extremo el ciudadano argentino puede tener productos lácteos sin que haya tambos en el país. Argentina tiene hoy el producto lácteo al consumidor más caro de la región, con el precio al productor más bajo del mundo. Está más barato un litro de leche larga vida en Brasil que acá. 

¿Cuál es la diferencia económica para el productor?

Acá el productor cobra 0.17 centavos de dólar y en Brasil 0.50. Hay una descoordinación comercial impresionante, una sobresaturación del mercado interno porque se abastece con 8 mil millones de litros y producimos 12mil y como no le damos una salida exportadora consistente al consumo interno.  Es cierto que Argentina exporta, pero se satura permanentemente el mercado interno porque los productos del mercado interno no sirven para exportar. La lógica comercial indica que si sobra un producto tiene que ser más barato. Pero en Argentina la sobresaturación de productos lácteos del mercado interno hace que el consumidor cada vez pague más y el productor gane menos. Entonces cierran los tambos. Es falta de coordinación comercial y de visión de negocio a nivel país. Así nos vamos a achicar hasta un momento en que Uruguay, Paraguay o Brasil nos vendan sus productos lácteos. Y Argentina está entrenada en destruir cadenas agroalimentarias. Destruimos la cadena del pollo, la de producción de manzanas en el Valle de Rio Negro, pero los mercados se construyen. Lo que tiene que hacerse es coordinar a los agentes en el cumplimiento de las normas, no dar subsidios, créditos, sino que haya un plan. 

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