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La única solución para revertir la bajante histórica del Paraná es que llueva en Brasil

Gabriel Ríos Malan

Por

Lunes 25 de Mayo, 2020

El comercio exterior del noreste argentino se encuentra en una delicada situación. A la pandemia por el Covid-19, se suma la bajante histórica que registra el río Paraná, por donde sale al mundo gran parte de la producción del sector agroexportador. El último jueves, la bajante en la Hidrovía Paraguay-Paraná se agravó llegando a 8 centímetros en Rosario, el nivel más bajo desde diciembre de 1971.

La situación no sólo preocupa a la Argentina. El miércoles, durante varias horas, el Comité Intergubernamental Coordinador de los países de la Cuenca del Plata (CIC), conformado por Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, volvió a reunirse después de 50 años para analizar el tema. En calidad de invitada, estuvo presente la Secretaría Ejecutiva del Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay-Paraná (CIH).

A través de un comunicado, el organismo a cargo del argentino Jorge Metz, informó que “las representaciones identificaron el carácter natural y extraordinario del proceso de sequías que está aconteciendo en la Cuenca del Plata”. Además “brindaron un panorama completo y detallado sobre aspectos técnicos que describen el fenómeno, así como también sobre los esfuerzos que desde cada administración se están realizando para enfocar el problema, priorizando un horizonte de cooperación y entendimiento entre los países que comparten la cuenca”.

Videoconferencia entre los representantes de los países que integran el CIC 

También revisaron el estado de situación hídrica de la cuenca e identificaron los principales impactos de la actual emergencia sobre las tomas de agua para consumo humano, las actividades antrópicas tales como: abastecimiento humano, hidroelectricidad, navegación, pesca, estabilidad de márgenes y obras de infraestructura, así como aspectos naturales tales como el comportamiento de la fauna ictícola y la flora, entre otros. 

Panorama 

Para el ex presidente del Ente de Administración del Puerto de Santa Fe, Sebastián Simez, es muy difícil saber cuándo el río volverá a su nivel habitual. “Desde el año pasado veníamos viendo esto y el informe que teníamos de Brasil de lluvias eran bueno. El actual dice que probablemente para septiembre estemos en niveles muy buenos. A mediados o final de julio, puede estar bastante accesible a la navegación. Hoy el tránsito por la Hidrovía, en la parte del Rosafe está continuamente teniendo demoras porque todo hay que hacerlo con mucho cuidado, con menos calado, con barcos que salen menos cargados”. 

En cuanto a la implicancia del manejo de las represas sobre la baja del río, Simez le restó relevancia. “Las represas no producen agua, la contienen. Van a empezar a liberar las cotas, pero lo van a hacer hasta un punto porque la represa tiene que seguir funcionando. Cuando se abre suele tirar un flujo de agua mayor al habitual que tiene el río, seguramente el impacto en algunos pasos del río se note. pero no me lo imagino como algo que va a cambiar la situación. El panorama es complicado y creo que se está haciendo un trabajo muy bueno a nivel de las distintas cancillerías. Argentina como Paraguay y Brasil, están tratando de mejorar la situación con el menor daño posible”.

Por su parte, Fulvio Monti, presidente del Ente Administrador del Puerto Villa Constitución, lamentó la situación. “Justo en el momento en el que empieza a subir el precio de la soja no la podemos enviar. Mucha carga que se venía moviendo por la Hidrovía y sobretodo en este sector de la provincia de Santa Fe, van a ir a puertos como Quequén o Bahía Blanca que pueden cargarla porque tienen un mayor calado”. 

“Estamos en el corazón de la Hidrovía y del grano del país, tener que correr la carga hacia otro lugar hace que se pierda rentabilidad y además se ven afectados un montón de puestos de trabajo, porque mientras sigamos trabajando todo bien, pero si persiste la bajante el puerto va a quedar inoperativo y vamos a tener problemas con los trabajadores”, agregó. 

Lo que teme Santa Fe está sucediendo en el puerto de Barranqueras, provincia de Chaco. Su interventor, Roberto Benítez, manifestó que hoy no están operando por agua. “No podemos trabajar, ahora comenzó a crecer por la apertura de las compuertas de las represas, pero eso va a durar una semana y media. Es muy difícil que en una semana armemos toda una estructura para poder sacar algunas barcazas. Creo que no va a dar el margen de tiempo para que se pueda hacer eso”, explicó. 

Benítez indicó que se transporta la carga vía terrestre, combinando camión y tren. “Antes se hacía todo por barcaza. Son operaciones mínimas en comparación a cuando trabajamos con las barcazas. El tren nos está dando una gran mano, sacando bastante mercadería. Ahora está entrando mucho cereal porque estamos en plena campaña, entra y sale en camión, para la zona de Rosafe”.

El menor movimiento ya se nota en las toneladas que no llegan ni a la mitad de lo registrado el año pasado. “En el puerto son cuestiones estacionales, tienes su fecha para el maíz, el trigo, la soja, distintas cargas. Ahora estamos con la soja que termina en un mes o un mes y medio y ya viene el maíz. Ojalá que al menos podamos volver a la normalidad para ese momento”, sostuvo Benítez.

El costo económico

Un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario, señaló que el calado máximo permitido en las terminales de Rosario, San Lorenzo y Timbúes se encuentra en torno a los 29 pies, cuando el habitual es de aproximadamente 34. Esto lleva a que lo operadores deban ser más cuidadosos a la hora de cargar los buques, además de recortar los volúmenes que pueden embarcarse por unidad.

La entidad estimó una pérdida promedio de capacidad de carga de sólidos para buques de tipo Panamax o similares, de unas 2.000 toneladas por cada pie perdido de calado. “Podríamos decir que la bajante les está costando a los operadores la posibilidad de cargar unas 10.000 toneladas por cada buque de este tipo que sale de Rosario”, indicaron en un comunicado.

Hace unas semanas, la misma entidad emitió otro documento, sobre el impacto económico de la bajante. Ese estudio llegó a la conclusión que en los meses de marzo, abril y mayo se perdieron 244 millones de dólares. 

Represas

El lunes pasado, luego de negociaciones entre representantes de Argentina, Brasil y Paraguay, la represa Itaipú Binacional abrió las compuertas de su vertedero para ayudar con la reactivación de la Hidrovía. El acuerdo permite derogar dos metros de agua del embalse del complejo hidroeléctrico.

Los responsables del embalse indicaron que contribuirán a la navegación con un aporte de 8.500 metros cúbicos por segundo durante 12 días, hasta el 29 de mayo. 

Esta semana, precisamente el martes, después de casi dos meses, 150 barcazas volvieron a navegar por el río Paraná con el objetivo de poder llevar los granos al exterior. Utilizaron la Esclusa de Navegación de la Central Hidroeléctrica Yacyretá. 

“En lo que va del año, el estiaje del río que no permite las condiciones necesarias para la navegación de barcazas cargadas de oleaginosas, viene afectando al sector agro exportador paraguayo al punto de poner en riesgo una pérdida de más de 1.000 millones dólares”, sostienen las autoridades de Yacyretá.

Calculan que la medida posibilitará transportar por vía fluvial 200 mil toneladas de soja. Además, permitiría movilizar barcazas vacías para mover 1.500.000 toneladas de soja del Alto Paraná e Itapúa, que significa alrededor de 600 millones de dólares.