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Las industrias comienzan a experimentar el impacto del aislamiento social, preventivo y obligatorio*

Miércoles 13 de Mayo, 2020

Está claro que la cuarentena llegó para quedarse y las empresas comenzaron a adoptar nuevas modalidades en los circuitos de producción y comercialización para evitar la quiebra. Empresas y profesionales se reconvierten para sostener la actividad. 

Si hay algo que los empresarios argentinos conocen de sobra es la palabra reacomodamiento, reconversión, modernización, transformación, en fin adaptarse y sobrevivir. 

Las compañías encuentran que muchos de los insumos que utilizan para su sector pueden adaptarse a otros rubros. Las pymes del sector textil transformaron su producción hacia la confección de barbijos para sostener los gastos fijos y el pago de salarios. Las industrias automotrices pusieron en marcha una parte de su capacidad instalada para fabricar respiradores.

El sector gráfico que utiliza materiales plásticos en la fabricación de carteleria, vende insumos para la fabricación de máscaras de protección. Los comercios vinculados al rubro pinturas comercializan las máscaras que habitualmente son utilizadas para protegerse de las partículas, polvo y vapores que emanan las pinturas sintéticas. Una industria que utiliza polipropileno para la fabricación de exhibidores puso en marcha la fabricación de camas reciclables mediante un sistema de encastre.

Todas las pymes sostienen familias enteras y frente al impacto en la caída de ingresos deben poner todo el ingenio para sostenerse. Los profesionales que se ven impedidos de continuar con su actividad se agrupan para fabricar máscaras hechas con impresoras 3D.

Una compañía vinculada a productos de lubricación, protección y mantenimiento dispuso una línea de sanitizantes para comercializar en una alianza con otro canal de distribución.

Otros canales de comercialización y su impacto

Hay que analizar la propuesta de utilizar el comercio electrónico por los problemas logísticos que impiden ir hacia los centros de retiro. Muchas pymes están imposibilitadas de hacerlo por falta de conocimiento y personal calificado.

Un 30% de las microempresas tienen algún desarrollo en redes sociales. En negocios tradicionales puede resultar muy difícil esa transformación digital. 

Como consecuencia, la caída de las ventas en algunos sectores va del 90% al 60% según los rubros. Los más afectados son los comercios vinculados al sector indumentaria, calzado, marroquinería, lencería, peluquerías y los dedicados a la gastronomía como restaurantes y bares. Los rubros afectados por la grave recesión y la caída abrupta de los ingresos estiman reducir la cantidad de empleados. El comercio analiza la pérdida de rentabilidad y el impacto que eso puede tener post-pandemia. 

Salud privada, profesionales y monotributistas

En la salud privada la caída de ingresos por facturación de prestaciones los está llevando a la quiebra. La prioridad de atención a pacientes con coronavirus y el aumento en el precio de los insumos provoca que dejen de facturar $1.000 millones por día, y eso dificulta pagar salarios y comprar insumos. Por ejemplo, una clínica con 200 camas antes usaba 50 barbijos N95 por mes y ahora necesita más de 5.000, mientras que su costo antes era de $200 y ahora supera los $600. 

En abril se duplicó el precio del alcohol en gel y se multiplicó por tres el precio de las mascarillas quirúrgicas y de protección respiratoria, en relación al precio que tenían en marzo.

La Facturación por prestaciones ambulatorias, cancelación de turnos e intervenciones quirúrgicas, se redujo entre 80 y 90%.

Las reducciones salariales a los médicos de algunas instituciones es del 50%. La diferencia del salario se pagaría mediante los créditos de asistencia que ofrece el ejecutivo. 

Monotributistas y autónomos se exponen a la precariedad en la cobertura de seguros y ART por contagio de COVID-19. 

Turnos programados. Especialistas en Kinesiología, dermatología y cosmiatría reconocen que el parate producido por la pandemia ha ocasionado un perjuicio económico del 100%. 

Los tratamientos de urgencia, operaciones, rehabilitaciones o las afecciones de la piel como acné, rosácea, drenaje requieren tomar todas las medidas de seguridad según protocolos sanitarios en salas de espera, personal administrativo y médicos. 

Otra problemática que se presenta a la hora de continuar con las actividades mediante protocolos adecuados y medidas de seguridad e higiene, son los costos. La inversión que se requiere para adecuar un consultorio con cabinas de protección para camillas, ronda los $12.000. Al abrir los consultorios se plantea el interrogante de quien paga los insumos de cuidado extra que se requieren como máscaras, gafas, camisolines, barbijos y material descartable. En algunas especialidades las prepagas pagan entre $150 y $300 la consulta a los especialistas cuando el costo del Kit básico ronda los $500. Las clínicas privadas están funcionando al 35% de su capacidad y los centros ambulatorios al 10% porque el Ministerio de Salud resolvió suspender las prestaciones médicas no COVID-19. La cadena de valor del sector está integrada por droguerías, laboratorios, distribuidoras, hospitales públicos y privados, insumos, equipamiento médico, y farmacias. La principal preocupación es el corte en la cadena de pagos. 

En un intento por aliviar el impacto económico, el Gobierno mediante decreto 333/2020 fijó un derecho de importación extrazona de 0% en el que se decidió quitar el arancel para la importación de productos médicos y se exime el pago de la tasa de estadística que en la actualidad es de 2,5%. El derecho de importación extrazona es el tributo que se abona para entrar productos provenientes de países con los que no existe un acuerdo de comercio bilateral. Entre los insumos hay 53 productos, entre los que se destacan: alcohol, desinfectantes, guantes para cirugía, mascarillas de tela, ecógrafos, tomógrafos, endoscopios y aparatos respiratorios, entre otros varios más.

Construcción

Las empresas vinculadas a la aplicación de pintura de obra, repintado, restauración edilicia, impermeabilización y obras de valor patrimonial trabajan con empresas constructoras de inversión privada y consorcios. Con el freno de la construcción y las medidas adoptadas frente a la pandemia éstos profesionales vieron afectada su actividad un 100%. La imposibilidad de trasladarse a las obras produjo que muchos de ellos deban abonar quincenas teniendo al personal contratado en sus casas. 

Estamos frente a un escenario cambiante muy complejo y que en todos los casos dependerá como siempre de un plan estratégico para crecer. 

*Por Lic. Silvia Ladino. Director Pyempresa. Vocal Cámara de Comercio Argentina-Paraguay. Consultor en el área de Comercio, Industria y Comercio Exterior de la CAME.