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“Latam pretende seguir operando en Argentina con aviones y personal de otros países”

Lunes 17 de Agosto, 2020

Ya pasaron más de 60 días desde que Latam hizo pública su decisión de cesar sus operaciones tanto de pasajeros como de carga en las 12 rutas que tenía en el país. La empresa argumentó que “la situación derivada de las restricciones operativas impuestas por la pandemia del Covid-19, hizo insostenible la continuidad”.

A partir de entonces, se generó un clima de incertidumbre entre los trabajadores que se encuentran en una situación carente de precisiones y sometidos a diversas presiones que encierran la intención de producir despidos encubiertos. 

“Seguimos al servicio de la empresa, no fuimos despedidos”, afirmó a Ser Industria Radio la delegada de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, Patricia Rolón y agregó que “Latam vulnera derechos laborales en un marco de extrema fragilidad”.

¿Qué pasa actualmente con los empleados directos de Latam?

Vivimos con absoluta preocupación. La empresa, el 17 de junio, hizo el anuncio por los medios de comunicación, pero ni siquiera nos avisó por el correo corporativo u otro canal de comunicación oficial. En el ministerio de Transporte, lo que consta, es que pidieron una suspensión temporaria de rutas, eso puede revertirse o no. En el medio presentaron un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), en la cartera laboral que, al no reunir los elementos propios de ello, fue rechazado. En lugar de una búsqueda para gestionar la continuidad y reorganizarse, lo que tenía era el pedido de desvincular a los 1715 contratos laborales directos. A este número, hay que sumar los empleados de empresas tercerizadas, que brindan exclusivamente servicios a Latam Argentina y también están en riesgo.

¿Hay presiones para que acepten los retiros voluntarios?

Lamentablemente en medio de esta incertidumbre del PPC, cuando no sabíamos si sería rechazado o se admitía, muchos compañeros los tomaron. Por necesidades personales y como efecto de una campaña de miedo. Ejercieron mucha presión y acoso laboral en un período difícil y sensible.

¿En otros países pasó lo mismo? 

Si. Apenas comenzó la pandemia, antes de la cuarentena, implementaron una propuesta de rebaja salarial que enviaban como anexo al contrato de trabajo. Individualmente, como si no existiera la asimetría de poder, cada trabajador era invitado a apoyar a la empresa donando medio salario. Esto pasó en todos los países y fue aceptado porque los sindicatos no son tan fuertes. Aquí lo resistimos porque no hay manera legal de hacerlo. Se intentó a través del 223 bis llegar a un acuerdo, pero no fue posible, porque la empresa tenía solamente esta opción, no presentó alternativas. Así que ya desde antes de que se dictara el ASPO, estamos con estas presiones. Admitían que era ilegal, pero nos decían que necesitaban que lo firmemos. 

La decisión sorprendió a la sociedad. ¿A ustedes también?

Si. Estuvimos en contacto con las personas que venían del exterior cuando en este país no había ninguna persona infectada. Traíamos y llevábamos contingentes de turistas extranjeros, incluso chinos, cuando el pico máximo del Covid estaba en ese país y de repente empezamos a tener todos estos malos tratos. Cuando hablamos con las compañeras y compañeros, a todos nos pasa lo mismo. No podemos dormir, tenemos pesadillas…

¿Tuvieron alguna novedad desde el ministerio de Trabajo?

No. Hace unas semanas el ministro Moroni destacó que la vía administrativa estaba agotada. En principio nos pareció una fría respuesta y no quedamos satisfechos, pero lo que dice es cierto. La empresa presentó un PPC que fue rechazado y además se prorrogó el decreto “anti despidos”. Desde ahí no tuvimos más novedades desde el ministerio ni de la vía jurídica. Sabemos que hay una mesa de trabajo en el ministerio de Transporte para tratar de rever junto a todos los sindicatos y empresas como será la salida de la pandemia. Se va a posponer el reinicio, que al principio se había previsto, como tentativo, para el 1 de septiembre. Estamos expectantes. Lo que se incrementa es la incertidumbre y la ventaja de la empresa para seguir insistiendo con los retiros y despidos encubiertos.

¿Pudieron comunicarse con Latam? 

No hay diálogo. A nivel de gerencia y de los sectores administrativos, se han despedido por correo electrónico, comunicando que desde determinadas fechas no funcionarán más. Sí funciona la página. Allí accedemos a la información de vuelos y de la compañía. Sabemos que están tercerizando algunas tareas. Casualmente desde el martes, cuando hicimos una caravana de protesta, están llamando a algunos compañeras y compañeros para consultarles si tienen alguna duda sobre su retiro voluntario. Nuestra voluntad y disposición es hacia la continuidad del contrato laboral.

¿Están percibiendo sus salarios?

Respecto a la implementación del pago, de facto nos dieron el 50% del sueldo en los meses de abril, mayo, junio. Incluso el ministerio de Trabajo se expidió en dos oportunidades para que paguen el 100% de salario, porque no hay razones para implementar una rebaja salarial de tal magnitud. Lo que sí han hecho fue dejar de pedir el ATP, por lo que estamos atravesando una situación crítica. Hay muchas mujeres que son madres, tienen hijos enfermos, personas con licencias médicas, con enfermedades duras como el cáncer que envían el alta médica para reincorporarse y no obtienen respuesta. Latam vulnera derechos laborales en un marco de extrema fragilidad.

¿Tienen previstas nuevas acciones?

El próximo viernes haremos una nueva caravana con otros gremios hacia el ministerio de Transporte. Que quede claro que esta empresa está matando el trabajo argentino porque la pretensión de ellos no es irse del país por completo. Pretenden seguir operando desde Lima, Brasil, Chile, con trabajadores y aviones de otros países. Hay convenios de reciprocidad firmados con ANAC, ministerio de Transporte, que no se estarían respetando.