“Los problemas económicos no se van a resolver sin decisiones de fondo”

7 octubre, 2020

Lo afirmó Victoria Giarrizzo, doctora en Economía, egresada de la Universidad de Buenos Aires, quien en una entrevista brindada a Ser Industria Radio se refirió a la crisis cambiaria y financiera que atraviesa el país.

La especialista, autora del libro “Alberto tenemos un problema: ¿Y si reseteamos la economía?”, remarcó que, por el momento, el gobierno nacional sólo está poniendo parches y no está atacando los problemas de fondo. Destacó la necesidad de bajar los costos de producción para que el sector privado sea competitivo y pueda exportar. “Los salarios no se deben tocar, pero sí se pueden bajar varios impuestos”, indicó.

Giarrizzo, quien es además directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CRRX), también subrayó la importancia de lograr una logística más eficiente. En ese sentido, hizo hincapié en el rol que deben jugar los puertos del interior del país y la reactivación del ferrocarril. 

¿El gobierno está a tiempo de “resetear” la economía?

El momento ideal era cuando estábamos en medio de la pandemia, porque se destruyeron tanto las bases de la economía que era la oportunidad para que empecemos en algunas cosas de nuevo. Obviamente que siempre se está a tiempo, pero por ahora se está emparchando y los problemas cambiarios, financieros, realmente no se van a resolver si no se toman decisiones mucho más de fondo.

Colegas tuyos, dijeron que la semana pasada fue la peor de la economía. ¿Cuál es tu opinión?

Ojalá fuera la peor semana. Creo que quedan bastantes meses por delante de turbulencia. Me parece que el gobierno está tratando de resolver la situación cambiaría con las herramientas que tiene, pero la situación es muy delicada. Tenemos pocos dólares y poca capacidad para generarlos. Estamos con una economía todavía en recesión, a la que le cuesta crecer. Mucha pobreza, desempleo, la competitividad del sector industrial es muy baja. Es muy difícil salir a exportar como pretende el gobierno. 

¿Crees que las últimas medidas servirán para mejorar?

El gobierno sacó muchos programas de incentivos que están buenísimos, pero tienen dos problemas. Primero, no son de acceso para todas las empresas, porque participar de ellos implica tiempo, toda una burocracia de llenar formularios que es una tarea muchas veces engorrosa. Por otro lado, dan fondos, financiamiento a tasas reducidas, pero persiste el mismo problema: la estructura de costos. En Argentina es muy alta. Ayuda, pero no resuelve el problema en la empresa. 

La política económica argentina lleva décadas de parches. ¿Así es posible generar confianza?

Argentina no tiene un problema por tomar malas decisiones en lo cambiario o en lo financiero. Por más que uno quite todos los controles a los capitales como hizo el macrismo, el mercado cambiario y financiero siempre van a estar debilitados porque los problemas son más estructurales. Vienen de su incapacidad para, por ejemplo, generar dólares, agrandar su mercado interno o generar riqueza y poder retirar un poquito al Estado de la economía para que no tenga que asistir tanto a los sectores sociales y que deben integrarse al sector privado o empresas que generen empleo.

¿Por qué no se avanza en esa dirección?

La realidad es que no hay incentivos para producir ni invertir, que es como la economía realmente genera riqueza. Entonces es muy difícil no tener estos problemas cambiarios y financieros cuando el Estado es muy asistencialista. Por un lado, es buenísimo, porque Argentina sin Estado, tendría niveles de pobreza y vulnerabilidad social muchísimo más altos. No tendría educación, salud, todo lo que hoy pone de acceso a la comunidad. Pero para sostenerlo hay que generar riquezas y quien lo puede hacer es el sector privado. Para eso hay que darle mejores condiciones de producción y es lo que no se puede lograr en el país. 

Pero, por ejemplo, en educación pública, hay una deserción cada vez mayor. De esta forma, el recurso humano no se desarrolla y el asistencialismo crece… 

El nivel de educación, de salud, todo eso, ha ido en deterioro. Lo mismo los niveles de pobreza, marginalidad, fueron en aumento y eso genera deserción escolar. Estamos muy atrasados con los sistemas educativos en relación a los países desarrollados. Sigue habiendo mucha deserción  porque las currículas no están acomodadas a los intereses de los chicos. Hay mucha deserción a partir del tercer año. Se discute mucho cómo hacer para retenerlos en las escuelas, si hay que darles un poco más de materias prácticas y menos teóricas. Además, si a partir de cuarto o quinto año tiene que estar la posibilidad de que los que quieran puedan hacer prácticas en empresas. Hay muchísimas propuestas que uno podría hoy discutir. Por ejemplo, la forma de enseñar las matemáticas. Las carreras que más demanda tienen hoy son las ciencias sociales, tenemos muy poca demanda en carreras como física, ingeniería, cuando en realidad hay muchísimos puestos sin cubrir en la industria del software, computación, ingeniería y no se logra atraer a los chicos a esas carreras porque muchos creen que no les gustan las ciencias exactas, siendo que posiblemente tengan habilidades para el pensamiento abstracto. Hay muchos sectores de la economía donde estamos atrasados con debates que no hemos planteado a todo nivel.

¿Por dónde habría que empezar para acomodar la economía?

Hoy independientemente de todo lo que estás haciendo, se deben sentar todos los sectores, funcionarios de distintas áreas, técnicos y buscar la manera de bajar los costos de producción, qué están matando al sector privado. 

¿Cuáles son los costos que se podrían bajar?

El salario no se puede bajar porque la realidad es que, sin salario, no hay consumo. Además, tenemos que ir a una economía más rica para todos. Pero sí podemos bajar el costo del salario. Ahí empezamos a mirar los impuestos y vemos toda la estructura impositiva que recae sobre el sector productivo y hay muchísima tela para cortar. ¿Hace cuánto que no se plantea cambiar la estructura tributaria? Décadas y me parece que es una de las deudas pendientes. El segundo costo que uno mira claramente, que es altísimo, es el financiero. Es inviable para las empresas, lo mismo para las familias. Todo el consumo que hacen con tarjetas, créditos personales, se financian con las tasas que ofrece el sistema. Es empobrecimiento futuro. También hay que reducirlo. En la estructura de costos, hay un montón de aspectos que se pueden mejorar para lograr mayor productividad. Hablamos muchas veces de que tenemos que generar capacidad exportadora. Pero cuando querés exportar te cruza una burocracia enorme, con falta de financiamiento y costos logísticos muy altos. Toda una maraña de cosas que frenan el proceso exportador y productivo.

En esto de bajar costos, ¿cuál es el papel de los puertos del interior del país para sacar la producción?

Ese es otro déficit. Debemos acondicionar nuestros puertos para dejar de centralizar todo en el de Buenos Aires. La mercadería sale mayormente por Buenos Aires y es un caos porque el puerto está colapsado, tenés demoras, te cobran coimas, a veces llegan embarques más grandes y hay que esperar el turno. Todo eso genera costos de estadía y se puede resolver con los puertos del interior. Ahí creo que hay un gran déficit, como también en todo lo que es el desarrollo del sector ferroviario. Argentina, por extensión y geografía, necesita medios de transporte más eficientes que el camión y ahí intervienen los puertos y el ferrocarril. También se podría tener nodos aéreos, algo que tampoco estamos haciendo. El transporte implica un costo altísimo en la competitividad, en el costo de producción, porque no es sólo el traslado sino todos los seguros que necesitas, el estado de las rutas que daña los vehículos, la seguridad por los robos… También se han desarrollado los famosos bitrenes que te permiten reducir bastante el costo porque entra muchísima más mercadería, pero el problema es que hay que acondicionar los caminos para que circulen. Además, seguís colapsando las rutas, con todo lo que eso implica, como accidentes. 

¿También es necesario recuperar buques de bandera argentina para poder bajar costos?

Totalmente. Es otro gran problema. El costo que te genera no tener el barco nacional es enorme. Esa es otra industria que quedó abandonada y que con el tiempo que hay que recuperar.

¿Se puede pensar en la baja de impuestos sin que el poder político se resista argumentando que no es posible porque se desfinanciaría al Estado?

Todos los gobiernos prometieron bajar impuestos y después nunca pasó, porque justamente cuando llegan ven tantos problemas que no quieren desfinanciar al Estado. La situación actual es atípica porque el Estado está tan desfinanciado que, si en este momento se prueba bajar impuestos, transitoriamente se lo va a desfinanciar un poco, pero no vas a tener tanto ruido como en otros momentos, porque la gente o los mercados no están tan pendientes del problema fiscal. El miedo siempre ha sido perder recaudación. Hoy son tan altos los impuestos y es tan alto el salto a la marginalidad que no vas a tener ese problema de pérdida de recaudación porque al bajarlos, más empresas y familias van a empezar a pagar. El nivel de evasión es altísimo y no es sólo bajar impuestos, es reacomodar todo el sistema tributario, simplificarlo, hacerlo más amigable. Por ejemplo, pasar de monotributo a autónomos, genera un agujero enorme, porque pasás de pagar una cosa más o menos coherente a pagar una fortuna. Eso hace que muchas empresas o muchos trabajadores independientes se queden en el monotributo subdeclarado. 

Y ese salto depende, en muchos casos, de una pequeña mejora de ingresos…

Exacto. También el tema tributario implica una discusión con las provincias y el sistema de coparticipación. Argentina no debería centralizar tanto. Tenemos un Estado enorme, que es el que decide un poco el futuro de las provincias, cuando en realidad son las provincias y los municipios los que conocen sus necesidades. Está bueno el sistema de reparto porque de esa manera se logra que aquellas provincias más desfavorecidas puedan ser compensadas. La realidad es que cada vez se ha hecho más grande el poder del Estado nacional sobre las provincias. Esto ha llevado a que las mismas provincias y municipios tengan que poner sus propios impuestos para financiarse y eso ha generado una duplicación de impuestos impresionante. Por ejemplo, ingresos brutos provincial y los municipios que te van cobrando una tasa que es muy parecida, ha ido en aumento por el mismo motivo. 

En distritos del interior de la provincia de Buenos Aires se rumorea sobre el cobro de una tasa municipal especial por hectárea por única vez…

Lo peor que podemos hacer es seguir poniendo tasas. Tiene que ser el Estado el que diga de qué manera podemos achicar y mejorar la estructura tributaria nacional para lograr que los municipios reciban más fondos. Eso se logra con más gente que pague. El IVA, por ejemplo, es muy alto y con esta crisis, muchos no lo pagan, directamente lo subdeclaran o venden incluyéndolo o no. Este modo aumentó muchísimo en el último tiempo.

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