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Muchas listas para tan pocas ideas

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Sábado 11 de Septiembre, 2021

El proceso de las elecciones PASO, esta inmensa encuesta pública y obligatoria, llegó a su fin. En horas habremos votado y se conocerá a los ganadores y perdedores, que poco dejaron de positivo en sus campañas.

Como sucede desde hace varios años, desconocemos sus proyectos, planes y postulados. Apenas esbozaron pobres enunciados quienes desde el lunes serán oficialmente candidatos y candidatas al Congreso Nacional o las legislaturas provinciales, en las elecciones de noviembre.

¿Serán tan novedosos y revolucionarios sus pensamientos que los guardan bajo siete llaves por temor a que se los roben? ¿O tenemos que creer que subestiman tanto a la ciudadanía?

Desde los partidos con mayor apoyo, hace dos años y al ritmo de la pandemia, se hablaba de “cerrar la grieta”. Pronto lo olvidaron. Lo que abundó en los últimos 90 días fueron chicanas de bajo nivel, la repetición de promesas viejas y decadentes, cifras manipuladas, comentarios falaces, gritos, la imposibilidad de debatir. Conductas que poco tienen que ver con lo que esperamos de quienes deben representarnos. 

Con el objeto de visibilizarse, los aspirantes naturalizaron los insultos y hasta imágenes en la Plaza de los Dos Congresos, más propias de un espectáculo de la Avenida Corrientes que de la política. Lo más regresivo es que las palabras groseras y chabacanas fueron festejadas y justificadas por los seguidores de cada sector.

La provincia de Buenos Aires tendrá 28 listas en el cuarto oscuro. Muchos candidatos, escasísimas ideas. Quizás para aquellos que sigan en carrera, el lunes sea un buen momento para bajar un par de cambios y plantearse si, además de soñar con muy buenos sueldos, recibir beneficios, prebendas y decidir sobre el destino de nuestras leyes, piensan tomar en serio las responsabilidades que deberán asumir. 


Será difícil olvidar que en plena pandemia los senadores y diputados incrementaron en un 40% sus salarios mientras sesionaban desde sus domicilios, al tiempo que millones de conciudadanos no tenían la posibilidad de trabajar y sustentarse. Y cuando los médicos y trabajadores de la sanidad, prácticamente sin información preventiva, enfrentaron al coronavirus. No podemos perder tan rápido la memoria. Merecemos un Congreso mejor.

Es irrespetuoso que en las últimas semanas candidatos y dirigentes que representan a distintos partidos e ideologías, descubran que el trabajo es un derecho esencial, tras haber hecho crecer los planes sociales hasta llegar a 21 millones de personas.

O que recorran las empresas que quedan en pie y promuevan como una novedad la importancia de la industria, cuando en los últimos seis años liquidaron 70 mil PyMEs.

Sin embargo, nadie tiene una propuesta para controlar seriamente la pérdida del consumo, las restricciones a la exportación de carne vacuna, que puede derivar en un fuerte conflicto con el campo, que sigue perdiendo mercados internacionales e ingresos millonarios en dólares.

Mucho menos se habla de cómo sacar de la pobreza y la indigencia a los millones de niños, niñas y adolescentes que están en esa situación.

No hay países ni sociedades perfectas, pero a casi 38 años de democracia, tenemos que entender que, si a este sistema político y a sus instituciones no se les da contenido con hechos concretos, respetables y en respuesta a la demanda de la mayoría, seguirá siendo una cáscara hueca que alejará cada vez a los ciudadanos de los que dicen representarlos.

En Argentina se frustró un traspaso de mando porque quien debía entregar la banda y el bastón, pensó que ese acto sería tomado como una rendición. Sin dudas, fue una falta de respeto hacia todos los que nos consideramos demócratas.

Basta con mirar a países cercanos, como Uruguay y Chile, para comprender de qué modo los dirigentes opositores conviven, las personas se educan y las economías avanzan.

O habrá que convencerse, con mucho dolor, que la mirada de nuestros políticos es tan corta que sólo les alcanza para ver los movimientos de sus cuentas bancarias.