Buenos Aires

Cotizaciones

Dólar

Compra

$ 95.75

Venta

$ 101.75

Euro

Compra

$ 114.52

Venta

$ 115.00

Real

Compra

$ 18.97

Venta

$ 19.02

Provisto por

El “caso M” visibilizó la pobreza y la deuda social

Por

Sábado 20 de Marzo, 2021

En alguna oportunidad, desde este espacio, hice referencia a la inadvertida tragedia que implica para toda la sociedad la enorme cantidad de argentinos que viven en condiciones de extrema precariedad e indigencia. Vale recordar que 7.500.000 niños, niñas y adolescentes, el 63% del total, están en esta situación. Hace unas décadas nos espantamos cuando se filtró que 500 mil jóvenes no trabajaban ni estudiaban. ¿Qué decir ahora cuando los “NiNi” llegan al millón?

La alerta nacional y el impacto mediático del “caso M”, la pequeña de Villa Lugano que tuvo en vilo al país durante 70 horas, visibilizaron la pobreza y la gran deuda social que sigue creciendo.

En este hecho convergen todos los factores que tenemos que desterrar de Argentina: pobreza, hambre, desocupación, adicciones, deserción escolar, una vivienda propia de siglos atrás… La larga ausencia del Estado no sólo padece esta familia. Se repite en muchas más y en todas las latitudes.

Pasarán los días, el tema dejará de ser noticia y las respuestas que requiere esta tristísima realidad, seguirán ausentes en las agendas de quienes tienen que brindarlas por mandato popular. Los gobernantes están en sus cargos porque quieren. Fueron elegidos para resolver los problemas de la gente. No lo hicieron los anteriores, es el turno de los actuales. 

Esto sucede cuando entramos a un otoño que, además de amenazar con la segunda ola de Covid, viene con el descongelamiento de tarifas de energía, teléfonos, internet, servicios de televisión y alquileres. Sin dudas golpes a los bolsillos y al consumo masivo, que cayó 13% en febrero.

Mientras tanto, los alimentos básicos siguen aumentando y se alejan del alcance de los consumidores. En los últimos doce meses, la demanda de carne registró el mínimo histórico: 49 kilos anual por persona, de acuerdo al informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de Argentina (Ciccra).

Este crítico panorama nos muestra además un obsceno uso de los intereses políticos y personales que, como ciudadanos, no debemos pasar por alto. Porque molesta la “opulencia” de la ciudad de Buenos Aires, pero no que haya gobernadores millonarios en provincias con mayoría de habitantes pobres. No es cuestión de partidos, en esto no hay distinción de banderías.

Se celebra la inauguración de un estadio que costó 1500 millones de pesos, en un estado provincial que tiene casi la mitad de sus habitantes empobrecidos.

Tampoco capta la atención de oficialistas y opositores, que los salarios mínimos sean de 21.600 pesos, cuando la canasta básica, sin considerar alquiler, asciende a 58.000 pesos y el gasto de alimentos a 24.500, según datos del Indec.

Por eso el “caso M” nos tiene que despertar y llamar a la reflexión profundamente. Es muy llamativo que grupos proclives a salir a la calle contra la violencia de género y la vida, de indiscutible legitimidad, no se hayan movilizado para apoyar la búsqueda de una niña de apenas 7 años que, indefensa, corría riesgos de trata, abusos, maltrato, violación e incluso muerte. No se vieron pañuelos verdes ni celestes.

Seguramente sea difícil modificar el pensamiento de quienes hacen de la especulación, la mezquindad y la hipocresía su forma de vivir. Pero debemos apuntar a que el resto de la sociedad se esclarezca, los descubra y no los acompañe.

Ese será un paso importante para abandonar el camino decadente que venimos transitando en las últimas décadas.