“En estas condiciones es muy difícil emprender en Argentina”

28 septiembre, 2021

El economista y especialista en mercados de capitales, Bruno Perinelli, analizó las últimas medidas adoptadas por el Gobierno que encabeza Alberto Fernández en materia económica, a las que calificó como cortoplacistas, con un fin electoral y que tendrán consecuencias inflacionarias en el próximo año. 

Asimismo, el columnista de Inversor Global, señaló que desde el Gobierno “no hay voluntad de querer reencarrilar el programa económico hacia un plan estable que permita proyectar, tener mayor previsibilidad y que incentive a aquel que quiera invertir”. 

En diálogo con Ser Industria Radio, Perinelli, remarcó que el cepo al dólar perjudica a las empresas que necesitan importar bienes para producir y terminan adquiriendo la divisa en el mercado informal a mayor valor. 

El estado nacional anunció el desembolsando una suma importante de pesos. ¿Cuál es tu análisis sobre estas medidas?

En los últimos días conocimos medidas que buscan un impacto eleccionario. De acá a noviembre el gobierno busca que aumentan los subsidios sociales, la suba del mínimo no imponible en ganancias, un nuevo IFE…, poner plata en el bolsillo de la gente. Es una actitud puramente electoralista que procura ganar votos sin importar las consecuencias que esto pueda traer, porque se financian de la única manera que el gobierno puede hacerlo, a través de la impresión de billetes ya que, al no tener crédito, tiene que recurrir al Banco Central. Se estima que van a imprimir cerca de un billón de pesos de acá a fin de año, sin tener en cuenta las últimas medidas y la renovación de los vencimientos de la deuda pública. Seguramente repercuta en una inflación de acá a 2022, mayor a la que se esperaba. Para el año que viene se pasó de un piso de inflación cercana a los 35, 40% a estar arriba del 40 a 43%. Teniendo en cuenta el presupuesto y el aumento de la emisión monetaria, para el 2022 se espera un impacto inflacionario dentro de la segunda parte de la gestión de Cristina y Alberto Fernández.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, criticó por aplicar un “ajuste fiscal” al ministro de Economía, Martín Guzmán, quien negó que lo haya hecho. ¿Qué opinás sobre esta controversia?

Ciertas partidas del gasto público, las asignaciones previsionales, es decir las jubilaciones o los subsidios sociales, se ajustaron por debajo de la inflación. Hubo un ajuste de los ingresos que, con la recuperación económica. La recaudación tributaria aumentó por encima de la inflación. Así las cuentas fiscales se fueron reacomodando, de modo que el déficit fiscal en agosto llegó a ser del 1% cuando se proyectaba que un l 4% del PBI para todo el año. Cristina vio esos números y pensó que hay margen para seguir gastando según lo presupuestado o lo que pensaban que iba a ser el resultado a fin de año. Entonces decidió que es el momento y exigió empezar a ejecutar el gasto pensando en noviembre y sin pensar en 2022 y 2023.

¿Es caminar sobre el filo de una navaja?

Es supeditar el largo plazo, 10 meses a una necesidad de un par de meses. No hay voluntad de querer reencarrilar el programa económico hacia un plan estable que permita proyectar, tener mayor previsibilidad y que incentive a aquel que tiene ahorros, dólares guardados, a que los quiera invertir. Este panorama le suma incertidumbre a la economía local y no contribuye a que en el largo plazo generemos empleo, abramos más fábricas y empresas.

Se acentuaron las dificultades para acceder a los dólares para importar. ¿Cómo puede resolverse este tema, teniendo en cuenta que el ingreso de dólares no es sencillo para el país?

De hecho, es cada vez más escueto, si tenemos en cuenta que se prohibió la exportación de carne. Las retenciones, justamente, lo que hacen es desincentivar la exportación. Cerrarse y desincentivar el comercio exterior, son medidas negativas para el país, sobre todo teniendo en cuenta que, para salir y crecer, se necesita vender lo mejor que producimos en el exterior y traer dólares para que la industria pueda financiar la compra de bienes de capital para producir.  Es decir, los dólares son necesarios tanto para el corto como el largo plazo y todas estas medidas, que buscan controlar la salida de dólares, retener la producción local vía el cierre de exportaciones, son puramente negativas.

¿Las empresas van a sentir la falta de dólares para poder importar los insumos necesarios?

Estamos viendo una de las repercusiones en la ampliación de la brecha de los tipos de cambio. Si los importadores no pueden recurrir al dólar oficial para importar sus productos tienen que buscar otras vías de acceso a esa divisa y la pueden conseguir a través de las vías alternativas, sobre todo la vía financiera donde el dólar es bastante más caro. Eso puede llegar a tener una repercusión incluso en los precios locales, porque se importarían insumos y máquinas a precios más altos en pesos.

¿Cuánto tiempo más el gobierno puede seguir sosteniendo la brecha del dólar?

Es indefinido, algo que se puede estirar en el tiempo. La brecha se puede ampliar, incluso muy por arriba del 100%, totalmente a costa de la actividad económica, el empleo, sin importar esas medidas que son vitales, que tienen un impacto directo en el bolsillo de las personas. Puede derivar en alguna especie, no digo estallido social, pero una protesta social similar a lo que vemos en otros países quizás, no en la Venezuela de ahora sino en la de hace unos ocho años más o menos.

Un informe de la Universidad Austral concluyó que seis de cada diez argentinos prefieren emplearse en el estado y no en la actividad privada ¿Qué explicación le encontrás a esto?

La interpretación, a primera vista, es que la gente quiere estabilidad, un lugar que le ofrezca un ajuste de ingresos más periódicos y más contemplativos respecto de las necesidades del gobierno de turno, no solamente hablando del actual. También lo que pueden ver es que emprender en la actividad privada es muy riesgoso. Teniendo en cuenta la volatilidad macroeconómica argentina, poner un negocio, con crisis recurrentes cada vez en menos tiempo, antes era cada siete años y ahora es cada vez más rápido, además de la carga tributaria. Todos aspectos negativos y condicionantes que tiene el hecho de estar empleado por una empresa privada, que puede ser que en poco tiempo cierre sus puertas y que uno pierda el empleo, algo que es poco probable que suceda en el sector público.

¿Anticipar la edad jubilatoria para aquellas personas que desde hace unos meses no tienen trabajo, te parece correcto?

Anticipar la edad jubilatoria para que puedan tener ingresos y sobrellevar la situación, no me parece la solución adecuada. En todo caso, habría que pensar en un plan de inclusión de empleo que tenga en cuenta sus habilidades, que promueva la inversión e incentive la toma de esta población etaria para que pueda contribuir con su trabajo al producto interno argentino. Me parece que ampliar el gasto público sin recibir una contraprestación de parte de esta población no sería lo más productivo, simplemente contribuiría a generar mayor dependencia respecto del Estado.

Después de las PASO las acciones de las empresas argentinas subieron ¿Cómo ves al mercado de cara a las elecciones de noviembre?

A corto plazo no tengo una mirada optimista a partir de las últimas medidas que tomó el gobierno. En general el factor político incide mucho en el precio de las acciones. La posibilidad de cambio puede llegar a motivar a que los inversores nuevamente se vuelquen por las acciones argentinas. Si el resultado de la elección de noviembre deja a el kirchnerismo sin tanto poder dentro del Congreso y se proyecta una nueva administración hacia 2023, puede llegar a incentivar este factor político la demanda de acciones locales, que están a precios bajos históricamente, para que eventualmente lleguen a valores de Merval cercanos a los 800 dólares. Tengamos en cuenta que ahora está cerca de los 400 dólares. Esto, pensando a dos o cuatro años de plazo. Pero para eso, el mercado necesita que haya perspectivas de cambio, que haya voluntad de parte de la política para hacer reformas estructurales que incentiven la inversión, el esfuerzo, la toma de riesgos, el trabajo, que motiven la competencia y que lleven a que los inversores vuelvan al querer invertir nuevamente en las acciones argentinas.

¿Cómo puede enfrentar el escenario actual un empresario o emprendedor?

Un empresario local si tiene un ahorro, si tiene unos dólares y quiere invertirlos en un negocio, la verdad que está frente a muchos riesgos en comparación a hacerlo en un país desarrollado como Estados Unidos o Nueva Zelanda por ejemplo. Porque los trámites burocráticos son mucho mayores, la carga impositiva es realmente asfixiante, la posibilidad de recibir demandas laborales de parte de los empleados puede llegar a ser hasta determinante para la vida del proyecto… Son un montón de riesgos que el emprendedor tiene que asumir y que muchos no están en condiciones de hacerlo. Algunos lo hacen por necesidad, porque no encuentran trabajo, terminan emprendiendo y la solución termina siendo peor que el problema inicial. En estas condiciones es muy difícil emprender en Argentina.

Los políticos plantean a la del 14 de noviembre como una elección decisiva ¿Qué puede cambiar o consolidarse desde lo económico?

Si el gobierno llega a revertir el resultado de las PASO, me parece que se puede llegar a afianzar el programa económico del kirchnerismo, que es el que estamos viendo por estos días. Sobre todo, el de supeditar el largo plazo a las necesidades políticas del corto plazo, poner pesos, plata en el bolsillo de la gente, aumentar el déficit público, contener los precios de la manera que se pueda a través de los controles, cepo cambiario, el congelamiento de tarifas. Medidas que tienen cortísima duración y en algunos casos un efecto mínimo. En caso de que gané Juntos por el Cambio y se consolide el ala liberal dentro del Congreso quizás se pueda llegar a vislumbrar un cambio de cara al mediano o largo plazo, es decir que haya ciertos límites al financiamiento del gobierno de parte del Banco Central, que haya un programa un poquito más ordenado de la economía. También puede darse lo mismo que pasó entre 2015 y 2019:  un cambio muy leve, tenue, que no terminó de hacer efecto y de incentivar la inversión como era tan necesario. Fue realmente decepcionante. Pero a mí me parece que la clave del próximo comicio tiene que estar en la diferencia entre lo que saquen Juntos por el Cambio y el ala liberal respecto del Frente de Todos. 

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