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“Es imposible hacer frente a una carga impositiva como la que tenemos en Argentina”, afirmó Chemes

Lunes 22 de Marzo, 2021

El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Jorge Chemes, se refirió a la alta presión tributaria que hay en el país. En ese sentido ejemplificó que de cada 100 pesos que exporta un productor agrario sólo recibe entre 30 y 35, el resto va a las arcas del Estado.

En diálogo con Ser Industria Radio, el dirigente rural señaló que hay una ideologización por parte del Gobierno para atacar al campo y generar conflictos. Ante esta situación, aseguró que cada vez más empresas y productores piensan mudar sus inversiones a países vecinos.

Hay mucha expectativa que con la liquidación de la soja dado el precio que tiene salve a la economía argentina. ¿Es cierta esta posibilidad?

No sé si va a salvar a la economía argentina, pero sí creemos que tiene una participación muy importante en los recursos que tiene el país y sobre todo dentro de lo que es el complejo productivo agropecuario. La soja es la que más recursos deja. Lo que sí tenemos que dejar claro es que el panorama internacional y los precios son interesantes porque han aumentado bastante. Los mercados están con una presión de la demanda, hay mucho interés en la compra sobre todo de soja y el resto de los granos también. Pero esto sin duda lo va a favorecer más al Estado que al productor. Al productor, desde que exporta hasta que se junta con los recursos de las exportaciones, le queda de cada 100 pesos entre un 30 o 35%. Por eso digo que se va a ver más beneficiado el estado en general con esta situación más que el productor. Pero bienvenido sea el aumento de precios en los mercados internacionales y la demanda, porque eso hace de que el panorama en la producción agropecuaria siempre sea mejor que cuando vemos precios exprimidos y mercados que no son compradores. 

¿Con ese porcentaje el productor tiene que solventar su vida y volver a producir?

Exactamente. Con los márgenes que van quedando después de haber pagado todos los recursos impositivos, porque no hay que olvidarse que el productor no sólo paga impuestos nacionales sino también provinciales y en muchos casos hasta municipales. Con ese 30% o 35 % el productor tiene que vivir, mantener su capital, seguir produciendo y volver a invertir para la próxima campaña. No pretendemos de ninguna manera que nadie nos adule ni golpeándose el pecho. Lo único que queremos es que desde el Estado se termine reconociendo el valor y la importancia que tiene en materia económica la producción agropecuaria que, lamentablemente, en lugar de tener este reconocimiento, lo único que recibe es un incremento en las cargas impositivas. Terminamos siendo el sector que es el que más tributa en momentos de crisis cuando las arcas del estado no cierran. El Estado gasta y donde necesita recursos automáticamente va y los busca en el sector agropecuario y eso es lo que complica el funcionamiento del campo y el funcionamiento armonioso del sector agropecuario.

Cuando le plantean esta situación al gobierno. ¿Qué respuesta reciben?

Ninguna. Lamentablemente nos escuchan, nos dicen que sí, que son conscientes del rol preponderante del campo…inclusive le llevamos al gobierno números claros e información analizada sobre esto. No es que nosotros hablamos solamente sobre ideas que nos parecen, llevamos documentación fidedigna de que esto es así. Lamentablemente no dicen nada porque obviamente el Estado con todo lo que gasta, necesita recursos y sabe que el campo lo provee.

¿Hay una intención por parte del Gobierno de debilitar al sector agropecuario?

Sí, creo que hay una serie de factores que influyen en esto. Probablemente haya una falta de conocimiento de lo que realmente es el sistema comercial agropecuario porque se ven errores garrafales que aparentemente podrían ser por falta de conocimiento. Otro factor que influye es que, como es el sector que más recursos aporta y siempre se necesitan, obviamente se callan la boca y no dicen nada.

Pero también creo que hay una ideologización o una tendencia política a generar conflictos con el campo. Siempre atacar porque se tienen todos estos preconceptos de que el campo es un sector que no es dinámico, que somos terratenientes, especuladores, todas las cosas que escuchamos a veces cuando desde el gobierno se nos trata de atacar. Y esta ideologización o politización del sector agropecuario que quieren hacer desde el Gobierno creo que juega en contra, lamentablemente no suma sobre todo para este momento que tanto se necesita. 

Es paradójico porque se debilita al productor y sus inversiones al mismo tiempo que el consumidor final cada vez está más lejos de acceder a los productos…

Sí, efectivamente. Eso está muy claro. Lamentablemente ante los escenarios inciertos y estas situaciones que estamos planteando, el productor lo primero que hace es dejar de invertir. Produce menos, trata de sobrevivir. Ante la incertidumbre, nadie arriesga. Pero sí vemos que la brecha de precios del productor al consumidor cada día es más grande. Hay un desfasaje y unos desequilibrios en las cadenas que es lo que nosotros hemos planteado innumerables veces que se debe analizar, estudiar, investigar. El Estado tiene que estar atento cuando hay estos desequilibrios. No puede ser que cualquier alimento del productor al consumidor termine valiendo 500% 600% y 700% más. Evidentemente hay algo que no funciona y se debe controlar. Hay diferentes eslabones en las cadenas que van recargando precios para ajustar sus valores y que le cierren el número, pero el productor no lo puede hacer y el consumidor tampoco. En estas situaciones son las dos puntas las que se perjudican, porque no tiene las herramientas para defenderse en estas crisis y los eslabones intermedios son los que terminan saliendo a flote porque pueden ajustar sus valores. No critico esta actitud, esto hay que entenderlo. Ocurre porque estamos en un país que tiene una economía con mucha incertidumbre, desequilibrios y todos tratan de defenderse con las herramientas que tienen para sobrevivir.

¿Pudieron hacer aportes, se sintieron escuchados en los debates por la reforma de la ley de Impuesto a las Ganancias?

Sí, hemos tenido oportunidades de intercambiar y opinar lo que pensamos. Nosotros hablamos, opinamos, pero después se termina decidiendo de acuerdo a lo que el gobierno le conviene. Esta modificación es más de lo mismo que estamos hablando. Beneficia con un mínimo no imponible a la gente en relación de dependencia a los jubilados, con valores lógicos y está muy bien, no estoy en contra de esto. Pero por otro lado el Estado no pierde porque recauda a través de incrementos en las alícuotas a las PyMEs. A los productores medianos y chicos, les genera una carga impositiva adicional y es un sector que ya está sobrecargado y realmente lo tiene que sacar de algún lado. El Estado no puede perder lo que brinda de reducción por un lado, lo tiene que recuperar por el otro. Lo termina pagando el sector productivo, no solamente el campo. 

Esto se suma al impuesto a la riqueza…

Claro, por eso es un cúmulo de impuestos que cada día se van sumando uno sobre otros y generando un paquete tributario impagable. Es imposible hacer frente a una carga impositiva como la que vivimos en Argentina. No puede ser que de 100 pesos le quedan al productor 30 pesos para poder sobrellevar todo, es insostenible en el tiempo. 

Hubo mucha tensión por la suba de las retenciones. ¿Esto ha sido superado o sigue siendo una amenaza para ustedes?

Las decisiones que los gobiernos y me refiero a todos, no sólo al actual, durante muchos años han tenido sobre todo para el campo, han sido todas muy endebles. Entonces nunca tenemos seguridad si mañana nos levantamos y cualquier gobierno lo primero que hace es aplicarnos más impuestos. Porque es la forma más fácil de recaudar y sobre todo con retenciones, que es un impuesto que se cobra fácilmente y rápidamente. Por el momento creemos que no vamos a tener sorpresas, pero eso no nos da seguridad a que no tengamos incrementos. Creo que se les hace más difícil ahora porque los incrementos tienen que ser por Ley del Congreso, pero eso no significa que no estén pensando continuamente en ver de dónde pueden recaudar más. 

¿Cómo impactan al campo las subas de los combustibles?

Es un golpe muy fuerte. El gasoil concretamente, es uno de los insumos más importantes en el campo y lo que más se consume. Los incrementos que ha tenido en el término de un año han sido altísimos. Lo que pasa es que se van aplicando con cuentagotas y cuando uno lo suma es algo importantísimo. El último aumento, que tuvimos la semana pasada, significa una transferencia de recursos del campo hacia el Estado, que llega a 19 mil o 20 mil millones de pesos y si lo comparamos con lo que producimos es el equivalente a un millón de toneladas de maíz que materia impositiva el campo transfiere al Estado. Cuando uno ve el componente del precio del litro de gasoil se pregunta por qué tan caro y es porque el 47% de lo que se paga en el litro de todos los combustibles son impuestos. Entonces se debe a que el estado está recaudando más también. 

¿Hay productores analizando la posibilidad de mudar su producción a países vecinos?

Sí, mucha gente está mirando Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, donde hay esquemas de políticas productivas muy diferentes y obviamente una carga impositiva muy inferior a la nuestra. Y hay empresas que, si bien están en Argentina, también tienen producción en esos países y decidieron reducir las inversiones acá para derivarlas a otros campos o empresas que tienen allí. Es lógico donde se los trata mejor evidentemente van a invertir más.