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Lia Aerospace, la startup argentina que desarrolla cohetes espaciales

Gabriel Ríos Malan

Por

Viernes 3 de Julio, 2020

Entre cálculos orbitales y búsqueda de financiación, Dan Etenberg, reparte sus días. Es que hace dos años, junto a Federico Brito, fundó la startup Lia Aerospace, con la que busca fabricar cohetes para enviar satélites al espacio.

“En los últimos 10 años se fundaron alrededor de 500 compañías en el mundo que están desarrollando satélites”, explicó Etenberg quien con su proyecto espera aportar la logística para llevarlos a la órbita baja terrestre.

En ese contexto, la industria aeroespacial se encuentra en pleno crecimiento y con la “democratización del espacio”, serán cada vez más las aplicaciones que tengan satélites para poner en órbita. “Hace un tiempo atrás, nadie imaginaba que una persona con un sueldo medio iba a poder comprar un dron”, ejemplifica el CEO de Lia Aerospace.

Además, en diálogo con serindustria.com.ar, Etenberg, contó que, por su ubicación, la costa argentina es un lugar privilegiado para ser la base de los lanzamientos.

¿Cómo nace Lia Aerospace?

Hace aproximadamente cinco años que estamos trabajando en este proyecto. Mi primer trabajo de hecho fue en el ITBA, que fue mi universidad, donde desarrolle un propulsor para uno de los satélites de Satellogic. Siempre tuvimos la idea de hacer cosas espaciales. De hecho, había empezado a hacer algunos desarrollos para la industria espacial pero no tuvimos buena recepción del mercado. Hasta que un día dijimos hagamos lo que más nos gusta y decidimos empezar con los lanzadores. Así que estudiamos el mercado y arrancamos con Federico Brito, que somos los socios fundadores. Este va a ser un mercado global, que en los próximos años va a crecer de manera gigantesca. Estamos hablando de decenas de miles de millones de dólares únicamente en lanzamiento de pequeños satélites.

¿Esta pandemia los hizo modificar sus planes?

No los modificó particularmente, pero si enlentece bastante los procesos. Uno quiere construir cosas y los talleres están cerrados o los lugares donde uno compra materia prima no abren. Para esta fecha nosotros ya pensábamos haber lanzado el primer cohete experimental que sirve como plataforma de pruebas. Estamos listos para hacer pruebas de un montón de sistemas del cohete, dentro de los cuales están la  propulsión, la telemetría, la recuperación, etc, pero debemos hacerlo de forma escalonada. De todas formas, seguimos trabajando de forma remota cada uno haciendo diferentes desarrollos, simulaciones y cálculos, adelantándonos a lo que vamos a tener que hacer más adelante.

El año pasado en el Argentina Challenge contaste que habían pasado una primera etapa…

Exactamente. La primera etapa fue autofinanciada y se trató del desarrollo de un motor de cohete medianamente grande que empuja alrededor de dos toneladas. Además, tuvimos que hacer una planta de producción de propelente porque el combustible que usamos no se puede comprar y hay que fabricarlo. El motor lo probamos unas cuantas veces y llegamos hasta un diseño final que demostró estabilidad en la combustión y los parámetros nominales . Ahí vimos el momento de pegar un salto y empezamos a darle forma de negocio, a enfocarnos en ofrecer nuestros servicios.

¿Todavía están en una etapa de fondeo?

Ahora la etapa del fondeo está en pleno movimiento. En este mes y medio que pasó levantamos una cantidad de dinero que nos ayuda a cubrir casi totalmente los costos del hardware y todo el material que hay que comprar para seguir trabajando. 

¿Cómo ves a los inversores? ¿Han modificado un poco su accionar en el medio de esta pandemia?

Depende. Particularmente nuestro nicho es el aeroespacial y en la Argentina hay muy poco conocimiento de este mundo. La mayoría de los inversores no conocen el mercado y en general los plazos nunca son muy cortos. Creo que va a ser muy difícil que consigamos el dinero que nos falta en Argentina. Hay que desarrollar un cohete y contar con todas las instalaciones. En seis meses o un año no vas a tener un cohete orbital por más que pongan 200 millones de dólares. Es un tema de tiempos, y acá es muy diferente a lo que lleva una plataforma de servicios de venta o una aplicación. Lo que hacemos es hardware puro, obviamente tiene software, pero principalmente es hardware, con lo cual los tiempos son más lentos y más largos. Con esto que pasó en el mundo por el Covid-19 hay muchas cosas que se van replantear. De todas maneras, en la industria espacial y el negocio del espacio veo muy difícil que se frene porque es lo que se viene. Hace 10 años parecía imposible pensar en que una persona pueda tener un dron, al que pueda programar para hacer una filmación con puntos del GPS. Así mismo en diez años van a pasar cosas en el área espacial que hoy no nos imaginamos, hay muchas cosas que van a cambiar y más en el mediano y largo plazo.

¿Hay en la región otras empresas que se encuentren desarrollando cohetes similares?

No, particularmente como empresa privada somos los únicos. Estamos abriéndonos camino porque no es fácil, nadie hizo antes lo que hacemos nosotros. VENG, que es el desarrollador de lanzadores de parte de CONAE, no se puede considerar una empresa privada 100% porque estaba fondeada siempre por el Estado. Como empresa con fondos privados, somos la primera. 

¿Países vecinos lo están haciendo?

En Brasil hay actividades. Tienen desarrollado y ya han vendido un cohete suborbital para pruebas de microgravedad. Por sus características de diseño, no puede llegar a órbita y no puede llevar un satélite al espacio. Pero en la región no tenemos conocimiento de que se esté desarrollando algo como lo que hacemos nosotros.

¿Cuándo empezarían a enviar los satélites?

Eso depende de un montón de razones, pero claramente el tema del fondeo es clave y hasta llegar a un punto en el cual hayamos desarrollado los cohetes con todos los sistemas de periféricos, van a pasar unas cuantas rondas de inversión. Si todo se alinea muy bien estamos hablando de que en tres o cuatro años vamos a estar mandando un cohete a órbita.

¿Hay un resurgimiento en la industria aeroespacial?

Un poco sí y un poco no. Lo que sí pasó es que en los últimos 10 años la llamada “democratización del espacio” hizo que empresas privadas como por ejemplo Space X ingresen al mercado y vayan bajando los precios haciendo más competitivo el negocio, con lo cual lanzar un satélite ya no es exclusivo para un Estado o una compañía multinacional de comunicación. En los 10 últimos años se fundaron alrededor de 500 compañías en el mundo que están desarrollando satélites propios como para lanzar en decenas o en centenas o algunos en miles, con lo cual es un mercado va a estar muy demandado en los próximos años y nosotros queremos aportar la parte de la logística para llevar sus cargas a la órbita terrestre.

¿Reciben algún aporte del Estado?

Sí, a través del programa “Fondo semilla” recibimos una cantidad de dinero hace un año y hace unos meses recibimos otro aporte de parte del “Incubate” que es un programa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, además de mentoreos y varias capacitaciones. El networking que armamos el año pasado con “Incubate”, fue excelente. Tenemos contacto con la gente de CONAE y hay cosas dando vueltas muy interesantes que pueden salir en un futuro. 

¿Estos cohetes se lanzarían desde Argentina?

Si, exactamente. La costa argentina es privilegiada. Particularmente para lanzar a una órbita comercial tenés que tener una costa que mire hacia el este o hacia el sur y en la Argentina tenemos una costa que mira hacia este sudeste y está bastante despoblada, eso lo hace estratégico. No hay ningún lugar en europa continental donde puedas lanzar hacia el este porque pasas por arriba de todo un continente, de innumerables  ciudades y poblados. Simplemente no se puede. Por eso la Agencia Espacial Europea lanza desde la Guayana francesa, bien al norte de sudamérica. 

Tenemos ubicados tres lugares en la costa argentina que son idóneos para diferentes órbitas que se quieren alcanzar, así que la idea es que despeguen desde Argentina.

¿Esa base de lanzamiento es parte del proyecto?

Si, por supuesto. Como no van a ser muy grandes y como están apuntados a vuelos dedicados de pequeñas cargas, la infraestructura es bastante más barata de hacer que uno de los monstruos que lanzan desde Estados Unidos, India u otros países de Asia. La construcción de la rampa de lanzamiento está dentro del plan de negocios, así que en principio sería un trabajo que haríamos nosotros.

¿Los satélites que se van a construir entran en el rango que pueden transportar sus cohetes?

El 70% de los satélites que se van a construir, según las proyecciones, son de menos de 300 kilos Hay satélites que pesan más de 10 toneladas y se lanzan y de mayor peso también. Hay cosas monstruosas. Apuntamos al nicho de mercado que va a crecer y que brinda la mayor oportunidad no solo por la cantidad de mercado sino por la cantidad de satélites pequeños que pueden ser mandados de forma individual. 

Por último. ¿Cómo se emprende en un país tan complicado como Argentina?

Nunca es fácil y en Argentina es más difícil que en otros países. Pero cualquier emprendedor lo sabe y cuando uno arranca tiene que hacer un montón de cosas, el trabajo que hace cada uno de nosotros lo harían cinco personas. Ayer a la 1:30 de la madrugada estaba haciendo cálculos orbitales y eso es una realidad, hay días que me quedo trabajando, resolviendo problemas hasta cualquier hora. Trabajo de 9 de la mañana hasta las 2 de la madrugada. Pero está buenísimo, porque la cantidad de desafíos y obstáculos que hay que sortear son enormes. Es muy bueno cuando de a poco vas encontrando la manera y avanzando. Además, en general, emprender es muy difícil. Imaginate cuando se trata de cohetes espaciales! Pero la verdad, está buenísimo hacerlo porque es lo que nos gusta.