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Más impuestos, menor consumo

Héctor Darío Ríos

Por

Jueves 19 de Noviembre, 2020

A la hora de generar recursos la política argentina demuestra una notable creatividad que muchas veces supera los límites de la imaginación. El ejemplo más elocuente es la reciente Ordenanza aprobada en el Concejo Deliberante de Puerto Madryn, conocida como “Impuesto al Viento”, que se aplicará a las empresas productoras de energía eólica.

La municipalidad de la ciudad chubutense explicó que, aunque aún se está calculando cómo podría impactar en cada compañía, el monto será significativo.

De inmediato, la norma causó preocupación en el ámbito de las empresas de energías renovables. Este tributo es un impuesto, no una tasa, ya que no habrá contraprestación por parte del estado. Lo inentendible, además, es que los impuestos municipales son anticonstitucionales.

Cabe recordar que cuando se promovió por ley la instalación de estos parques, se explicitó que estarían exentos de “cualquier clase de tributo específico, canon o regalía”.

También se aprobó el presupuesto nacional para 2021. El texto contempla, entre otros aspectos, un crecimiento del 5,5%, una inflación del 29%, un gasto global de 8 billones de pesos y un déficit equivalente al 4,5% del PBI. 

Estima que el dólar oficial, a diciembre del año que viene, será de 102 pesos, un crecimiento de 10,2% en las exportaciones y de 20,4% en las importaciones, con una balanza comercial superavitaria de alrededor de US$ 15.087 millones. 

Es sabido que los números que se expresan en los presupuestos, excepcionalmente se cumplen. Especialmente el destino final del dinero público.

Por el contrario, efectivamente tendrán vigencia algunas novedades impositivas. No se trata de la reforma tributaria que promueva la producción y el empleo, tan proclamada y postergada. Se subirán alícuotas de gravámenes, impuestos internos sobre los productores electrónicos, que implican alzas del 5,5% al 17% para los importados y 0,5% para los nacionales, que hasta el momento no pagaban.

Esto alcanzará desde el 1 de enero próximo a computadoras, teléfonos celulares, microondas, cámaras fotográficas y aires acondicionados.

También se contempló una contribución obligatoria de 0,5% sobre las primas de seguro automotor correspondientes a los vehículos afectados al transporte de pasajeros de jurisdicción nacional, que tendrá como destino la Comisión Reguladora del Transporte. Asimismo, se aplicará un 3 por mil a todos los seguros, salvo los de vida, para financiar el nuevo Fondo Nacional del Manejo del Fuego. 

Otra modificación involucra a la alícuota del impuesto a las apuestas online, que pasará de 2,5 a 5%. El 95% de lo recaudado por ese concepto se repartirá de manera automática con los estados provinciales, mientras 5% será destinado a la empresa de telecomunicaciones del Estado (ARSAT). Y a través del artículo 13 regresa el Fondo Nacional de Incentivo Docente.

Lógicamente, directa o indirectamente, los pesos saldrán de los bolsillos de los consumidores, de un mercado que se sigue achicando, ya que se repiten fórmulas contrarias a la archipostergada recuperación de la actividad económica.

Por otra parte, los jubilados, recordemos que el 70% percibe 18.129 pesos mensuales, recibieron dos noticias: el gobierno no garantiza que sus aumentos sean superiores a la inflación y la casi insignificante suba del 5% para diciembre.

Esto se da en un contexto de creciente desocupación y pobreza, con el costo de vida que trepó 3,8% en octubre y la preocupante suba de la canasta básica alimentaria, 5,5% mensual y 3,4% en la primera quincena de noviembre. Mientras tanto, el consumo cayó 5,4% en el décimo mes del año.

Los problemas del país son profundos, pero la situación podría agravarse cuando queden sin efecto el congelamiento de las tarifas y otras regulaciones, como la prohibición de despidos, prorrogada a enero de 2021. 

Un parámetro de lo que vivimos, dramático, es que, aunque se reconozca mundialmente a Argentina por su producción de cereales, el pan dulce navideño se vende en cuotas. Algo inédito. Esa es la realidad que debe mirarse y atenderse, el impacto concreto de la sucesión de crisis irresueltas. 

¿Sería un acto de audacia dejar atrás las fracasadas propuestas de multiplicar impuestos recaudatorios para lanzar una política vigorosa de producción y generación de empleo?