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“Queremos transformar el país generando 100 mil millones de dólares de comercialización”

Lunes 12 de Octubre, 2020

Lo aseguró Diego Cifarelli, integrante del Consejo Agroindustrial y presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), anticipando la postura que se comunicará al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra.

El dirigente se refirió al precio de la harina, la situación que atraviesa la industria. Dijo que este año “es muy complicado para mantener las empresas con rentabilidad” y que “cualquier impuesto que grave la posibilidad de generar divisas para el país, es distorsivo”.

En las últimas jornadas se renovó la polémica por la suba del pan. ¿Tiene que ver con el precio de la harina?

Evidentemente es un tema que no comunicamos como debe ser, entonces siempre se generan ruidos. La industria molinera es muy sencilla, tiene 140 empresas en todo el país. Muele siempre lo mismo, es muy difícil encontrar altibajos en el consumo interno. Tenemos siempre la misma capacidad de venta y compra de trigo. Y como el trigo sale mucha plata lo vamos comprando de a poquito, lo que hacemos es comprar lo que nos ofrecen para la molienda 2, 3 y 5 días. Esto significa que uno va acompañando los precios de un producto determinado y la volatilidad de los productos que consumís. En la conformación del costo del ciclo de harina el trigo es el 80%. Y hoy tenemos un precio de harina exactamente igual al de hace un año.  ¿Cómo es posible si a lo largo del año fueron aumentando todas las cosas? Los sueldos, gastos logísticos…lo que pasa es que la cotización del trigo es internacional entonces por momentos sube o baja 10 dólares o en plena cosecha tiende a bajar la materia prima y la harina acompaña ese movimiento. Es noticia cuando sube, no cuando baja. Si yo tenía una bolsa de harina que en octubre del año pasado valía 1500 pesos y después va bajando y llega a 1000, no voy a salir a los medios a decir que la harina baja. Pero cuando sube a 1100 salgo a decir que aumentó 100 pesos. En realidad, está recuperando lo que perdió. El trigo, en octubre del año pasado, valía 14.500 la tonelada y hoy vale 18.000. La harina está igual que en octubre de 2019. Es muy difícil de explicar porque también cuando vamos a la panadería una bolsa de harina de 50 kilos rinde 60 kilos de pan. Entonces los 1.500 pesos que vale la bolsa de harina terminan siendo 28 pesos el kilo de harina. El pan vale 140, 160, es decir que la harina implica más o menos un 18% y el trigo el 11% de lo que vale el kilo de pan.

El problema es el precio que paga el consumidor final que está en una situación difícil…

Si, lo que pasa es que los impactos por la suba de costos llegan de todos lados. La harina mantiene su precio desde hace un año, pero no pasa lo mismo con el alquiler, los seguros, el combustible e infinidad de cosas. El poder adquisitivo se achica cada día más, la gente trata de maximizar sus ingresos, pero cada vez alcanza para menos. Es el espiral que estamos viviendo, un momento muy difícil del país y espero que podamos sacarlo adelante. Son historias que se vuelven a repetir lastimosamente y somos un país que, metafóricamente hablando, parece la camioneta del productor cuando se queda estancada en la entrada del campo, que va de un lado a otro del zanjón porque está lleno de barro y está continuamente arando… pareciera que nuestro país es fiel reflejo de eso.

¿Cómo absorben esa diferencia? Porque también suben sus costos…

Es un año muy difícil, muy complicado para mantener las empresas con rentabilidad. No creo que haya empresas que hayan podido no perder patrimonio. Uno sigue pagando los gastos, los impuestos que son asfixiantes y va echando mano a una reserva, a un adelanto del banco o una liquidación de algún stock de mercadería. Eso es pérdida patrimonial y creo que ha pasado en todo el arco industrial. No visualizo un sector que le haya ido bien producto de todo lo que estamos viendo. Ni hablar de aquellos que hayan tenido que reconvertir sus negocios o cerrarlos y dedicarse a otra cosa. Ha sido muy triste y entender que tenemos casi el 50% de pobreza duele en el medio del pecho, a mí que me toca estar en la industria alimenticia… No hay ningún actor de la economía social que diga que está medianamente bien. El momento es muy difícil y aún así se siguen buscando culpables… si los empresarios, los trabajadores… la historia de nunca acabar en nuestro país. Esperamos que en algún momento pongamos primera.

Es insólito pensar en Argentina que el campo es enemigo, cuando es la base de nuestra economía. ¿Cómo es el diálogo con el gobierno?

Estoy totalmente convencido de eso y hay usinas generadoras de riqueza y cuando decimos riqueza parece que estuviéramos diciendo una mala palabra. Generar riqueza es crear trabajo genuino, nuevos desafíos, invertir, arriesgar, tomar decisiones que si salen mal quedás mirando al norte. Eso es lo que hace el productor, el empresario, el comerciante. El diálogo con el estado nacional por momentos es muy bueno, por momentos tibio. Pero fundamentalmente los dirigentes empresariales y sobre todo el arco agroindustrial, debemos saber utilizar las palabras precisas para que ellos nos interpreten. Evidentemente hoy cualquier funcionario está sentado en una brasa y hay que tratar de que entienda, qué es lo que nos moviliza y que el que no liquida dólar no es su enemigo sino alguien que está tratando de preservar su patrimonio. Hay que generar puntos de encuentro para que podamos despegar. Tenemos un potencial tan grande en nuestro país que realmente es para ponerse a llorar al ver las cifras que tenemos y la baja calidad cultural de apego al trabajo que estamos generando de acá hacia los próximos años. Hay que barajar y dar de nuevo. Tenemos un enorme potencial, pero hay mucho por hacer para demostrarlo.  

Esta semana se reunirán con el ministro Basterra. ¿Le van a plantear la baja de impuestos? 

Si, el 14 tenemos una reunión con el ministro. Nosotros siempre llevamos la bandera de que cualquier impuesto que grave la posibilidad de generar divisas para el país, es distorsivo. Un punto, dos, 20, ni hablar 30. Pero también existen en el comercio internacional un montón de costos ocultos que son decisivos e impiden que las industrias se desarrollen. Costos portuarios, de aduana, de container, de tránsito de la mercadería que va ser exportada, del Senasa… hay un montón de cosas que gravan de sobremanera, que hacen que no seas competitivo. Iremos para plantear todo. Desde el Consejo Agroindustrial, tenemos el objetivo de transformar el país generando 100 mil millones de dólares de comercialización y todo lo que te estoy diciendo forma para quitarle el anclaje a un sector que tiene todo para dar y generalmente acarrea muchas cosas que no son propias del sector.

¿Cómo está el comercio exterior para el sector? 

Competitivamente a veces tenemos costos que son de “marca” Argentina. Por ejemplo, una empresa de container o naviera a Brasil le cobra 10 y a Argentina 12, por las dudas. Entonces partís de una desventaja importante. Después cuando vas analizando sector por sector hay desventajas competitivas que te sacan de la cancha y ahí pongo los fletes marítimos, el peso de las retenciones y el escaso reintegro, un montón de cosas. En el plan que está planteando el Consejo, entiende que es difícil quitarle caja al gobierno en la actualidad, claramente imposible porque no da abasto. Pero sí podemos generar una nueva economía exportadora. Lo llevo a mi negocio. La molinería exporta un millón de toneladas de trigo en harina y paga X pesos de impuestos, que son imposibles, pero los paga. Bueno, en el millón uno, ese uno, producto de que se generó más trabajo, más comercialización, pedimos que nos quiten el peso del estado, de la retención… entonces ahí vamos generando riqueza. Ahí estamos empezando a poner al empresario, generando desafíos, riqueza para los próximos diez años. Esa es la base que se necesita para empezar a generar trabajo, tomar créditos, comprar maquinarias, camiones…no es inventar la pólvora ni quitarle al estado. Creo que vamos a llegar a buen puerto.