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Revelan detalles de la compra ilegal de los patrulleros oceánicos a un astillero francés

Martes 14 de Junio, 2022

En su libro “L’affaire Argentine, historias de corrupción naval militar”, el ingeniero naval Raúl Podetti busca poner luz sobre el oscuro modus operandi del astillero estatal francés al que Argentina le compró cuatro barcos militares OPV (sigla en inglés de Ocean Patrol Vessel) “en forma directa e ilegal por 400 millones de dólares”. El trabajo será presentado el miércoles 15 de junio por la tarde en el barrio porteño de Palermo.

De acuerdo a las investigaciones que realiza la Oficina Anticorrupción y la auditoría de la SIGEN, publicadas en los últimos días, la operación realizada durante la gestión de Mauricio Macri, se acordó con un alto sobreprecio.

En diálogo con Ser Industria Radio, el especialista, quien fue convocado como consultor por el gobierno de Cambiemos para evaluar la compra, sostuvo que se trata “del mayor caso de corrupción naval militar nacional”. Reveló que en un primer momento logró persuadir a Macri de la inconveniencia de adquirir los patrulleros, aunque posteriormente, por presiones de oficiales de la Armada y organismos internacionales, la operación se concretó en perjuicio del Estado y la industria argentina.

Asimismo, Podetti señaló que, a pesar de estas irregularidades, el gobierno de Alberto Fernández se encuentra en negociaciones con la misma empresa para adquirir submarinos. Y fue más lejos al destacar que, estudios internacionales ubican al astillero francés como el que concentra el 74% de los casos de corrupción naval militar a nivel global.

¿Cómo se originó este libro?

Desde 2018 vengo denunciando la compra ilegal a Francia, con sobreprecio y absolutamente inconveniente para los intereses nacionales, de cuatro buques para la Armada Argentina. Se pagaron alrededor de US$ 400 millones. Escribo el libro luego de haber sido asesor del Presidente Mauricio Macri sobre este tema y después que hiciera todo lo contrario de aquello de lo que intenté convencerlo. El libro cuenta esta historia de estas miserias argentinas. Nunca están bien los sobornos y que nos roben los recursos económicos, pero que nos roben el trabajo, en este país que lo necesita tanto, es algo imperdonable. Además, este es uno más de los muchos casos que tiene este astillero francés al cual Argentina eligió como la única opción posible para comprar los barcos, habiendo más de 40 alternativas en el mundo. Según estudios internacionales, es el que concentra el 74% de los casos de corrupción en el sector naval militar. Nosotros le compramos en forma directa y sin discutir, malos barcos, ilegalmente y en forma inconveniente.  

¿El sobre precio pagado es de alrededor del 60%?

Exactamente. En un libro que publiqué en 2018 con mi padre, presenté los estudios que le mostré al Presidente de la Nación indicando que la oferta francesa que había en ese momento era un 60% mayor a los precios de mercado de estos barcos. Sencillamente, tomé los últimos 400 barcos de este estilo que había en el mundo, tanto construidos como en construcción. Esto se lo dije con todas las letras a Macri, pero lamentablemente en la dirección de material naval de la Armada había un sospechoso interés por comprar estos barcos en Francia. Poco importaron el sobreprecio y la inconveniencia de estos barcos, porque además la relación de costo- prestaciones, era muy mala. Así lo había determinado no sólo mi informe, sino los Almirantes de todas las Armadas a las cuales se los habían ofrecido por el mundo. Nadie los quería, ni la misma Armada Francesa. Todo indicaba que era una pésima opción. El monto que figura en el contrato es de algo más de US$ 350 millones, pero cuando se suman los costos de la cantidad de gente que viajó, el armamento que faltaba considerar, los gastos en Francia que durante cuatro años han sido multimillonarios, estamos muy cercanos o superando los US$ 400 millones. Mucho se hubiera evitado construyendo esos barcos acá, además de generar gran cantidad de puestos de trabajo en la industria naval argentina.

¿El astillero francés es privado o estatal?

Es un astillero estatal y uno de los brazos ejecutores de la política francesa muy activa y muy fuerte en su capacidad de negociación. En un momento, cuando pude hablar con Macri en forma personal y directa, con todas las pruebas arriba de la mesa, él estaba persuadido de que era una mala idea comprar esos barcos. Es más, rechazó la compra. Pero después con las presiones políticas del FMI, la necesidad para firmar el acuerdo Mercosur- Unión Europea, la entrada de la prueba para vender biodiesel en Europa… Todo eso estaba frenado por el veto de Francia. Sorpresivamente, con la compra de esos barcos, se liberaron muchas de estas situaciones políticas. Es típico. Los países presionan para hacer sus negocios. Lo que pasa es que los compradores a quienes nos hacen la presión, tenemos que tener la fortaleza de negociar a favor de los intereses de los argentinos y no al revés. Estos mismos barcos hace muchos años que los necesitamos todos los países ribereños de Sudamérica. Sin embargo, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, México, Venezuela, Brasil, que también reciben presiones, los construyeron en sus propios astilleros, ahorrando un montón de divisas y dando trabajo a su gente. Por eso esos países avanzan y nosotros retrocedemos día a día.

El libro también habla de asesinatos…

Claro. Me baso en una investigación muy profunda que hizo el mayor Instituto de Relaciones Internacionales de Estados Unidos, que es la escuela Fletcher de Massachusetts, para la fundación Mundial por la Paz. Estudiaron los casos comprobados de corrupción militar de los últimos 22 años, que concentran el 40% de la corrupción del mundo. De eso, en el área naval, este astillero estatal francés tiene el 74% de los casos de corrupción. Esto está publicado en diarios de todo el mundo. En Malasia, Pakistán, Arabia, Brasil, prácticamente, ya se han computado más de US$1000 millones en sobornos comprobados y para ocultarlos se llega justamente a asesinatos, secuestros, grandes explosiones, crímenes muy graves como si no lo fuera ya el de la corrupción.

Es muy impactante el porcentaje de corrupción en materia de armamentos…

Exactamente, el 40% de la corrupción mundial son barcos, aviones y tanques militares, no solamente de los Estados, sino también de los privados. El negocio del armamento, incluidos estos barcos, es una oportunidad gigante, porque son operaciones que se hacen con una firma y además, en general, los países vendedores son más desarrollados y ayudan a encubrir las malas acciones de los compradores, como ocurre en nuestro caso. Pero esto no queda impune. Primero, porque no existe el crimen perfecto. Por eso es tan importante que la gente se anime a hablar. De esa forma se empieza a poner luz a la oscuridad de la corrupción. Este libro ilumina lo que ocurrió. Además, esto no es algo exclusivo del gobierno anterior, viene desde hace rato. Hay casos similares de 1994, 1995… En 2006 hubo otra historia con la compra de un diseño naval de barcos por 3 millones de euros, que iba a ser para todo el Cono Sur. Finalmente pagamos ese dinero y nunca construimos los barcos. El resto de los países salieron corriendo al ver los niveles de corrupción en el accionar argentino. Tal es así que en un juicio que hubo en Alemania con esta empresa, que además fue la proveedora de las tristemente conocidas baterías del submarino ARA San Juan, que al parecer serían una de las causas del hundimiento, hizo que la corrupción fuera detectada en Francia y por lo tanto se condenó en a militares y funcionarios civiles argentinos. Ahora estamos hablando de US$ 400 millones por los barcos y US$15 millones para la compra de aviones Super Étendard, también a Francia para la Armada, que nunca funcionaron. Y se está cerrando la compra de submarinos a este mismo astillero francés, por US$3 mil millones.

¿Quiere decir que el actual gobierno sigue comprando al mismo astillero? ¿Interviene esto en las negociaciones con el FMI?

No, eso fue en ese momento. Hoy tendrá que ver con que nos sigan apoyando para otras cosas. Justamente se cierra la negociación con el Club de París y a los pocos días estamos comprando submarinos. Es un tema que estoy empezando a investigar en profundidad, pero es muy escandaloso. No digo que no sean necesarios los submarinos, como tampoco digo que no lo sean los patrulleros. Son imprescindibles, no necesitamos cuatro, sino 20. Pero tenemos que construirlos en Argentina, como hacen nuestros vecinos.

¿Cuál fue el papel de Christine Lagarde, presidenta del FMI, en ese momento?

Según me dijeron fue parte de esto… Cuando se hacen estas negociaciones generalmente, me explicó uno de los negociadores con el que tuve la oportunidad de charlar, los países traen su lista de negocios que quieren hacer a cambio de la firma. Indudablemente, Lagarde y Macron son personas que tienen algo en común y es lógico que prioricen el interés de su país, como deberíamos hacerlo nosotros por Argentina. Me volvía loco discutiendo con los almirantes que defendían esta compra ilegal. Querían “comprar el barco más barato y que más rápido nos entreguen”. En un momento ayudé a convencer a Macri para no comprar directamente, sino a través de una licitación internacional y la Armada dijo “si vamos a licitación, si Argentina es un centavo más caro o tarda media hora en el plazo de entrega, preferimos comprarle a Francia”. Es increíble que la Armada Argentina no quiera comprar a los astilleros argentinos. “Queremos lo mejor para la Armada”, decían, pero lo mejor para la Armada no puede ser distinto a lo mejor para el país. Eso es el fondo de la cuestión. Las decisiones de este tipo no pueden quedar en manos de un usuario como es un Almirante. Tienen que ser tomadas por un estadista, alguien que esté mirando el futuro del país. Este no es el caso, pero sí construir estos barcos en Argentina fuese un poco más caro o que se tarde un poco más, valdría la pena igual porque a futuro tenemos la posibilidad de aumentar nuestra competitividad. Si no, seremos eternos importadores, lo cual nos hace dependientes y cada vez más pobres, con menos posibilidades de desarrollo. En otras palabras, lo que estamos siendo.

¿Los astilleros argentinos que están en condiciones de hacer estos barcos y los sindicatos de obreros navales desconocen esta trama?

En su momento, cuando hice la denuncia, intenté sumar a ambas corporaciones, tanto empresarios como sindicatos y no encontré mayor interés. Muchas veces los intereses son más de corto plazo o prevalece la mirada del interés político personal de algún secretario gremial. Porque hay que salir a hacer una denuncia con todas las letras y no un documento firmado, esto hay que seguirlo a fondo. Por eso escribí el libro, fui al juzgado, a la Oficina Anticorrupción (OA), pero solo, nunca encontré apoyo de nadie. El viernes pasado, la SIGEN, junto a la OA, sacaron el veredicto sobre la compra de los aviones Super Étendard y también de estos barcos que denuncio en el libro. Pero no puede ser que esperemos tantos años. Además, no es el único caso, porque el Estado en 2014 empezó a armar un fraude con la compra de barcos para el INIDEP, un fraude colosal en las narices de todos nosotros. Hoy hay otro barco igual, de ese estilo para investigación pesquera. Después de que fue señalado y denunciado con todos los argumentos posibles, según me acaban de contar, el INIDEP contrató como asesor interno para este proyecto al representante del mismo astillero español que ganó fraudulentamente la licitación anterior. Pero tampoco se acaba ahí. En 2017, el ministerio de Seguridad compró para la Prefectura Naval cuatro patrulleros fluviales a Israel a un precio exorbitante, que podían construirse en Argentina. Otro fraude delictivo de corrupción económica y trabajo. Lo que más me preocupa, es que le roben el futuro a la gente. La falta de trabajo es lo que arrasa al país. Estos barcos patrulleros son para evitar la pesca ilegal, la depredación de nuestra riqueza ictícola. Pero cuando analizo esto, veo que hay otra depredación, que es la de la Nación, ya que, cuando los barcos se pagan en el exterior y con sobreprecio, se depredan nuestros recursos económicos, el trabajo y el futuro de los argentinos. Contra eso tenemos que alinearnos todos y evitarlo.