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“Salir de esta crisis requiere consensos y medidas de corto, mediano y largo plazo”

Lunes 6 de Julio, 2020

El economista y presidente de la Asociación de Parques Industriales Argentinos (APIA), Rodolfo Games, sostuvo que para superar la crisis económica profundizada por la pandemia del Covid-19, es clave lograr acuerdos perdurables entre todos los actores del sector productivo. 

Con una vasta experiencia en producción, empleo e industria, Games, que fue director nacional de Desarrollo Regional, repasó los beneficios que obtienen las empresas al instalarse en los parques industriales.   

En diálogo con Ser Industria Radio, el especialista sostuvo que en el contexto actual es necesario definir sectores estratégicos que puedan exportar valor agregado y potenciarlos con políticas de Estado, sin descuidar las economías regionales. 

¿En qué está enfocada la actividad de la APIA?

Estamos colaborando con el desarrollo de los parques industriales en todo el país. En sentido amplio, porque AIPIA comprende a todos los espacios donde se nucleen desde dos empresas para adelante. Incluimos puertos, zonas francas, cluster, polos, aquello que conlleve una asociación de industrias para producir, explorar competitividad o desarrollarse. Además, estamos creando algunos espacios para asistir a la industria en general y esperando el post pandemia como todos.

¿Cómo están funcionando los parques industriales y qué ventajas ofrecen? 

Están funcionando de acuerdo a como lo hace la industria, con los avatares propios de una situación no querida pero que debemos pasar de la mejor manera posible. La ventaja de un parque es que se puede disponer de algunas herramientas que ayudan a sostener mucho mejor el espacio industrial. Por ejemplo, seguridad, vigilancia, pueden adoptarse protocolos sanitarios en el ingreso y costos compartidos de un montón de cuestiones. También se crean condiciones de competitividad que fuera de un parque no se encuentran. Después posibilita hacer compras conjuntas, ayudarse mutuamente en las distintas circunstancias que conlleva que la competitividad dentro de un parque sea una cosa sistémica, porque generalmente las empresas se apoyan y crean condiciones para un mejor desenvolvimiento. Estos espacios están preparados para sostener actividades productivas desde la infraestructura, la conectividad, el tránsito, el acceso a rutas, ferrocarriles o aeropuertos. Las ventajas son innumerables para las empresas y los vecinos, porque saca del centro de las ciudades actividades que generan ruido, tránsito o accidentes. Y a su vez promueve el desarrollo de las economías locales trayendo inversiones, fomentando el arraigo de los jóvenes. Hay muchas ventajas que ayudan a sostener el aparato empresario de mejor manera en ellos que fuera del parque.

¿Detrás de los parques hubo mucho negocio inmobiliario?

Hasta el año 2000 te diría que sí, el parque se creaba casi como un negocio inmobiliario. Pero a partir de una nueva normativa y de que el Estado, sobre todo municipal, comenzó a atender un poco más a este tipo de cuestiones, fueron perdiendo el sentido de negocio inmobiliario. Se empezó a priorizar la presentación de un proyecto y en función a eso, se van dando las tierras. Esto en cuanto a los parques públicos, que son el 80% de los que hay en el país. En los privados, que están en auge, el negocio sí es inmobiliario, porque se hacen específicamente para eso. No tiene nada de malo, porque, en definitiva, el riesgo lo corre el empresario que invierte.

Hasta el año pasado se estaba trabajando en modificar la ley de zonas francas para ingresar la producción al territorio. ¿Esto afectaría a los parques?

Se está trabajando en conjunto y en realidad no afecta a los parques específicamente porque lo que hace es crear condiciones para lo que sería una especie de importación temporaria que favorecería a la industria. De alguna manera creo que el parque se vería beneficiado por esta circunstancia. Las zonas francas tienen un objetivo específico que es favorecer el movimiento de mercadería de exportación e importación. Trabajamos en conjunto para que la zona franca y el parque de la zona de influencia se puedan complementar, es decir que las industrias se puedan nutrir de la ventaja que tiene una zona franca.

Hay algo de decepción en la expectativa que habían generado las zonas francas, particularmente la que se ubica en la región de La Plata. ¿Cree que puede revertirse?

Sí, tiene que ver con sistemas de gestión y apoyo desde el punto de vista del gobierno provincial. Me parece que, con una buena planificación, con un plan estratégico y con gente que entienda cuál es la función de las zonas francas eso se puede revertir tranquilamente. La zona franca y el Puerto La Plata nos parecen espacios desaprovechados en muchas circunstancias. No tengo demasiada aproximación al tema de la zona franca y del puerto, lo conozco marginalmente, pero me parece que no debería ser difícil revertir, como ha pasado con otros puertos. Mar del Plata, cuando empezó a operarse con un sistema de gestión acorde con los tiempos que corren y modernizando su desarrollo, empezó a tener otra impronta. Ese puerto está en nuestra asociación y trabajamos en conjunto. Realmente, pese a las dificultades de ser marítimo se desarrolla bien.

¿Cómo podemos salir de esta crisis que ha profundizado con la pandemia?

De la crisis que se ha profundizado con la pandemia salimos fundamentalmente con concertación. Uniendo al Estado, con una buena articulación público privado, sindicatos, empresas y promoviendo una planificación conjunta que apunte al verdadero desarrollo de la industria en general y del comercio en particular. Salir de esta crisis requiere consensos y medidas de corto, mediano y largo plazo, fundamentalmente un proyecto de largo plazo porque la situación no va a ser fácil, no sólo por la pandemia sino por lo heredado. Este gobierno recibió un país salido de una tormenta perfecta, más allá de las ideologías, los números lo indican. Con la aparición del Covid-19, se tuvieron que adoptar medidas concretas, asistir urgencias y dejar de lado todo lo que tenga que ver con la economía. Esto pasó en el mundo, no solamente aquí, con lo cual la situación se agrava. Algunos dicen que podemos salir exportando alimentos, que es lo que tenemos. ¿Quién va a comprar esos alimentos? Si bien hay necesidades de alimento en el mundo, me parece que una buena planificación concertada va a ser la manera de salir de esto, vamos a tener que tirar entre todos, porque el tablero va a quedar muy desacomodado.

En Argentina, está todo por hacer y sin embargo hay millones de personas sin trabajo… ¿Cómo lo podemos explicar?

No debería haber gente sin trabajo, pero hay. Es un tema para tomar con pinzas y mucha estrategia. Hay gente que está quedándose sin empleo o lo ha perdido por circunstancias que tienen que ver con el manejo de la economía, no hay ninguna duda de eso. Pero también el trabajo está cambiando, es decir, la tecnología, la industria 4.0, hace que la forma de trabajar que conocíamos cambie totalmente. Un robot, por ejemplo, no se contamina del virus y muchas empresas en el mundo van a empezar a pensar en serio en robotizar la producción, en función de dejar de lado de estas cuestiones. Eso atenta contra el trabajo en general, es el gran tema que hay que tomar con una buena estrategia y medidas concretas que apoyen esto desde la base. A lo mejor no es el trabajo lo que hay que fomentar, sino una renta básica universal que permita que la gente pueda sostener las necesidades básicas desde otro punto y después ver en darle trabajo para incorporar un plus a esa renta básica universal. Me parece que hay que pensar mucho ese tema, no es tan fácil de solucionar y no se puede tratar livianamente.

Nuestra historia tiene muchas expectativas fallidas, sacrificios… En diciembre terminó un ciclo de 4 años donde se hizo un gran esfuerzo detrás del ‘déficit cero’, soportando aumentos de tarifas altísimas y ahora es como que esos esfuerzos rápidamente se desvanecieron…

Si, claro. Hubo un aumento de tarifas monumental, impagable. ¿Cuál fue el sentido, el objetivo, qué pasó, que dejó ese aumento de tarifas en función del sacrificio que hizo la gente? Nada. La plata desapareció, no se cambió la matriz energética. No pasó nada de eso, entonces hay que tener mucho cuidado cuando uno toma una medida. Creo que cuando se lo hace pensando en la gente se toman de otra manera. Pero cuándo el gerente financiero de una empresa es más importante que el de producción, el país está en problemas, no hay ninguna duda de eso. La industria argentina para desarrollarse necesita, como todo el mundo, medidas que apoyen a ese desarrollo, que no quiere decir nada más que subsidios sino tomar medidas desde el punto de vista de la reforma financiera, impositiva, fiscal, de la coparticipación. Tomar estas cuestiones no solamente para que lleguen fondos al Estado, que son muy necesarios para la transferencia de recursos, sino también pensándolo como una forma de alentar la inversión, la producción, el comercio internacional. Creo que esto es lo que va a hacer el gobierno una vez que pase este problema.

¿En estos consensos es necesario definir sectores básicos y potenciarlos desde el Estado?

Desgraciadamente es así. Va a haber que definir sectores básicos, que traccionen, pero eso no implica dejar de lado los otros. Habrá que poner el foco en aquello que rápidamente nos puede sacar de este problema desde el punto de vista de las producciones que tengan mucho valor agregado, que se pueden exportar fundamentalmente y nos permitan un comercio internacional más firme en condiciones de igualdad. Pero tampoco se pueden descuidar las economías regionales y locales.

Hace unos días se lanzó de forma virtual el primer Congreso Industrial de Consenso Nacional de Trabajo de la Producción. ¿Es un punto de partida?

Exactamente. Ahí empezamos a definir, a partir de una iniciativa de Industriales Pymes Argentinos (IPA), algunos acuerdos básicos con los sindicatos, los sectores sociales y la industria, a efecto de promover de qué manera podemos crear mesas para el congreso de noviembre. Mesas que compartan inquietudes, necesidades, soluciones y permitan fijar una estrategia al país y al gobierno para salir de la problemática en que estamos inmersos. Con un camino de largo plazo, no coyunturalmente. Medidas que nos pongan en un sendero de crecimiento y desarrollo por que el país es rico, tiene muchísima potencialidad. Lo recorro mucho porque en mi función como director nacional de Desarrollo Regional, tenía que estar permanentemente promoviendo este tipo de cuestiones. Conozco perfectamente los sistemas productivos locales y las capacidades que tiene Argentina. Si alineamos todo eso estratégicamente y generamos las herramientas para promover las producciones locales de estos sectores, la solución va a ser más rápida y más fácil. El congreso apunta a eso, la concertación, que vayamos todos juntos en función del objetivo que nos fijemos.

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