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“Tenemos una economía empobrecida, con un sector industrial que ha perdido fuerza”

Jueves 4 de Febrero, 2021

Lo afirmó Victoria Giarrizo, doctora en Economía, quien sostuvo además que en 2021 “no vamos a tener crecimiento, sino un rebote” y que “vamos a tener un año con la inflación y el tipo de cambio todo el tiempo amagando con dispararse”.

En diálogo con Ser Industria Radio la economista recordó que en el año pasado “la gente no pagó impuestos, tarifas, cuotas de colegios y todavía hay que acomodarse” y que tras un 2020 muy malo para el sector exportador “se puede esperar que las exportaciones aumenten”.

El valor del dólar, las tasas, el tipo de cambio y la inflación, también fueron analizados por la especialista quien refirió que “en el caso de los créditos UVA, encuentra a las familias en situación de endeudamiento, caída de ingreso y aumento del desempleo”.

¿Se puede avanzar con las tasas actuales, tanto desde las economías familiares como a nivel industrial?

La realidad es que las familias y las industrias no están en condiciones de pagar estas tasas. Cuando uno mira, ve que la tasa es menor que la inflación, pero esa no es la cuenta que saca el empresario. El empresario dice “para mí esta tasa es alta porque la realidad es que no la puedo pagar” y no olvidemos que mucho del financiamiento, por ejemplo, en el caso de los créditos UVA, encuentra a las familias en situación de endeudamiento, caída de ingreso y aumento del desempleo. Hay que recordar que muchos de los créditos que piden las empresas son para cancelar deudas. Entonces, las tasas son caras. Hay líneas del gobierno que están lanzando al 12 o 16% anual y eso empieza a resultar un poquito más lógico. Pero las puede pagar una empresa que quiere invertir, con posibilidades de expandirse. 

¿La realidad de las familias, repercute fuerte en el consumo y también sobre la producción?

Sí, realmente el consumo interno se va a ir reactivando mucho más lento que la industria, porque con el freno a las importaciones y todos estos controles que está imponiendo el Gobierno, de alguna manera se va a ver un poquito forzada a sustituir importaciones, a pesar de que con el dólar barato obviamente que nos conviene importar. La industria también va a tener la contra de las dificultades para exportar. Ya hay sectores donde se están trabando. Por ejemplo, neumáticos. La producción viene bajando porque básicamente se están cayendo las importaciones, pero se puede esperar un proceso de sustitución de importaciones. El consumo está muchísimo más apagado. En enero se esperaba un repunte, pero hay un rebote y viene lento. En parte porque la capacidad de consumo de la gente es muy baja, los niveles de deuda son muy altos. La gente venía de 10 meses de encierro y salió de vacaciones. Fue a consumir servicios y esto afectó al sector de bienes. Por lo tanto, el problema también se traslada para atrás, hacia la industria.

El déficit comercial de diciembre fue de 360 millones de dólares. ¿Se irá incrementando a medida que la industria se reactive?

Dependerá de las políticas del gobierno. El 2020 fue muy malo para el sector exportador y este año se puede esperar que las exportaciones aumenten. Ahora, si no hay ningún control, con este tipo de cambio, uno también debería pensar que va a haber un aumento muy considerable de las importaciones. En ese contexto, sí, podría haber un aumento en el déficit comercial. El panorama que se vislumbra hacia adelante es que el Gobierno trate de frenar los ingresos de productos importados, por la necesidad de dólares que tiene y porque no puede dejar caer la industria. De alguna manera tiene que compensar. Creo que va a depender de cómo se comporten las exportaciones. Si logran repuntar, se supone que vamos a tener mejores precios agrícolas, que la cosecha va a venir bien este año y, por lo tanto, posiblemente no se acelere el déficit comercial, se puedan mantener los niveles de ahora o incluso mejorar. Tengamos en cuenta, también, que cuando se controlan las importaciones, si lo ves desde el lado de la balanza comercial el balance es positivo. Pero, visto desde la industria, no lo es porque empiezan a escasear insumos, bienes intermedios, como ya lo vimos en octubre, noviembre y diciembre.

Hablaste de un dólar barato. ¿Considerás que está bien el valor oficial? 

No sé si es barato o caro. La realidad es que, si devaluás y subís este dólar, los precios se te van a ir. Me parece que, en realidad, hay un juego de elecciones. El Gobierno elige contener la inflación y de alguna manera usa artilugios para tratar de no tener una ola invasora de importaciones. Está claro que, si abrís el mercado externo, va a entrar mucha importación, porque el tipo de cambio hace que el importado conviene mucho más que el producto nacional y, además, al exportador no le convienen estos costos. Entonces, cuando uno lo mira desde la conveniencia del consumidor, la conveniencia industrial y costos, tendría que decir sí, el dólar es barato. Ahora si uno lo mira desde el equilibrio comercial o del equilibrio de la balanza de pagos, que es un análisis más macro, se puede llegar a la conclusión que el dólar no está atrasado, que está más o menos bien. Entonces, este dólar requiere mucha mano del Estado para que no afecte al sector productivo. Ahora, si dejás acomodar el dólar oficial, vas a tener que hacer lo mismo con el tema precios y se van a ir. Muchos precios en Argentina subieron atados a la expectativa de devaluación pensando en un dólar que iba a aumentar. El dólar oficial no aumentó, pero los costos de esos productos subieron igual. Entonces, liberar el tipo de cambio o acomodarlo, va a generar dos rondas de aumentos: por expectativas y por el aumento efectivo. Porque, es cierto, hoy todos los costos e ingresos están atrasados. Si uno toma una empresa grande o una PyME, detrás hay familias que tienen sus ingresos atrasados, sus deudas crecieron. Es una cadena de muchos desequilibrios donde uno tiene que elegir. Si se quiere hacer un análisis más global, el resultado es que tenemos una economía argentina empobrecida, con un sector industrial que hoy ha perdido fuerza, que viene cayendo hace mucho tiempo y está tratando de recuperarse.

¿Hay señales de recuperación?

En noviembre las industrias más grandes empezaron a recuperarse y en diciembre también las pequeñas y medianas, pero muy focalizadas en algunos sectores: metalmecánicos, plásticos, minerales no metálicos, orientadas al agro, a la construcción, o sea a algunos sectores específicos que se están reactivando. Por ejemplo, el sector textil no repunta. ¿Por qué? Porque el consumo de indumentaria es muy bajo, la gente compra lo justo y necesario. Primero, porque no tiene dinero y, segundo porque cuando va a comprar hay un montón de protocolos que hacen que, para entrar a un negocio, tienen que esperar, incómodos. La prioridad en este enero y febrero va a ser el consumo de servicios atrasados. Eso la industria lo está sintiendo.

Pasamos de un gobierno que subía las tarifas de servicios públicos casi mensualmente e imprimía muy poco a otro que imprimió mucho y congeló los servicios, pero las soluciones no aparecen. ¿Por qué parece que todo fracasa?

Argentina viene destruyendo riquezas desde hace tiempo. ¿Los gobiernos qué hacen? La inflación empobrece y tratan de contenerla. Cuando no podés, porque se te escapa por distintos lados, se hacen políticas monetarias restrictivas, como hizo el macrismo. Subió muchísimo las tasas, trató de imprimir menos, aunque bastante. No funcionó, porque estuvo a niveles de inflación altísimos en los dos últimos años. Además, dejó ajustar las tarifas. De alguna manera el gobierno de Cambiemos dijo, bueno tenemos un atraso tarifario, en algún momento hay que ajustar porque tenemos que achicar el gasto del Estado. ¿Pero en el medio qué pasa? Cuando aplicás una política monetaria tan restrictiva podés controlar la inflación, pero destruís el consumo, la recaudación y generás más problemas fiscales. Queda claro que no es ese el único medio para contener la inflación. De Alberto Fernández tampoco podemos decir demasiado porque le toca en medio de la pandemia. Si había alguna intención de ajustar las tarifas no era el momento. La gente no pagó impuestos, tarifas, cuotas de colegios, no pagó muchísimas cosas y todavía hay que acomodarse. Si vas a hacer hoy un aumento de tarifas, ¿Qué haces con toda la deuda pasada? Y ahí también, aprovecho esta pregunta, porque uno ve, por ejemplo, el tema  AFIP. Las familias, las empresas, hay muchísimas deudas impositivas atrasadas. Sin embargo, cuando uno quiere entrar en esas moratorias te cobran el 2,5% mensual y, la verdad que es altísima esa tasa para las empresas, familias, por todo lo que venimos diciendo. 

¿Hay responsabilidad de los bancos?

A veces se culpa a los bancos, que cobran alto, pero también el Estado está cobrando altísimo. La empresa trata de seguir pagando los impuestos para no seguir atrasándose y tiene que cubrir los impuestos, más las cuotas de los impuestos anteriores que deben, más los intereses… es muy complicado. Creo que es una economía que tiene muchos desequilibrios y que lo que estamos haciendo es poniendo parches de un lado para que salga el agua por otro, después poniendo en el otro para que se escape por el otro… En algún momento ya no vas a poder poner más parches y vas a tener que tomar algunas otras decisiones. No olvidemos que en el medio todavía tenemos al FMI, el tema deuda. 

Para el desarrollo de Argentina ¿es necesario identificar los sectores que son competitivos y darle ventajas como pasó, por ejemplo, con la Ley de Economía del Conocimiento?

Bueno, esa Ley es un ejemplo de cómo un sector puede arrancar cuando le dan incentivos, sos un poco más flexible o generoso con el tema impositivo. Ha logrado desarrollarse, más allá que las empresas te dicen que si les sacan los beneficios fiscales el sector deja de ser rentable. Pero Argentina tiene un muy buen capital en tecnología, en recursos humanos y hoy hace que ese sector sea un gran exportador. Además, es interesante porque muchas empresas tecnológicas se están instalando en pequeñas ciudades del país. Como es todo virtual no necesitan estar en Buenos Aires o en los grandes aglomerados urbanos porque incluso ahí es mucho más caro y encuentran mano de obra especializada también en el interior. También se ha generado una mayor equidad entre el nivel de las universidades, Es un sector donde hay demanda laboral insatisfecha y muchas vacantes que no alcanzan a cubrir. 

Hay mucha demanda de personal capacitado y falta el recurso humano…

Ese es otro tema de la Industria. En Argentina hay mucho desempleo, pero también muchísimas industrias que no encuentran trabajadores. Tiene que ver con la falta de calificación de los empleados, pero no porque no hayan estudiado. Muchos tienen tecnicaturas, títulos universitarios, pero quedaron desacoplados de lo que se pide, de las necesidades de las empresas. 

También hay mucha gente capacitada que busca ofertas fuera del país…

Sí, el que tiene una calificación mucho más avanzada trata de irse y eso es pérdida de capital humano. Se siente, sobre todo en estos períodos donde el ingreso en dólares en Argentina es muy bajo. Entonces, se buscan oportunidades fuera. Igualmente, en Argentina hay buenas oportunidades. Lo que pasa es que la brecha tecnológica con toda la desinversión que hubo en los últimos años se agrandó. Cuando entrás a las industrias, la mayoría trabajan con maquinaria vieja, algunas directamente obsoletas y es porque no se ha invertido ni hay consumo suficiente que le justifique al industrial incorporar una maquinaria de última tecnología.

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En octubre del año pasado y decías que teníamos meses de turbulencia por delante, ¿Quedan muchos meses más así?

Los meses de turbulencia fueron octubre y noviembre, sobre todo, diciembre en menor medida porque, fíjate que la turbulencia financiera se aplacó bastante y, sobre todo, la incertidumbre cambiaria, que es un punto muy determinante para la Argentina y depende de los movimientos de los grandes inversores. En la medida que el país logre generar alguna señal de estabilidad, no de confianza porque va a ser muy difícil recuperarla de un día para el otro, va a mantener a todos estos inversores contenidos. Hoy se están lanzando herramientas como renovar, cambiar el tipo de bonos que tienen. Les dan bonos en dólares o en pesos atados a dólares, con eso estás como calmando un poco estas corridas contra el dólar o financieras. De todas maneras, creo que nos quedan meses difíciles, vamos a tener un año con la inflación y el tipo de cambio todo el tiempo amagando con dispararse, donde el gobierno va a tener que hacer malabares  porque, o se te escapa la inflación o se te escapan las importaciones. También vamos a tener dificultades de abastecimiento en los sectores industriales. Aún así, la decisión de tratar de priorizar la inflación, me parece acertada. Lo que de pronto habrá que ver es cómo se manejan las variables para evitar cuellos de botella. 

¿Habrá crecimiento?

Este año no vamos a tener crecimiento, sino un rebote. Si uno mira para atrás todo lo que perdiste de producción, de capital productivo, de ingresos, no te alcanza, estás lejos todavía y, sobre todo, cuando se te viene el 2023. Nos quedan dos años todavía pero no nos olvidemos que en algún momento vamos a tener que volver a pensar en pagar deudas, compromisos financieros y eso obliga a prepararse generando dólares. Si no se generan dólares vamos a tener meses de turbulencia, que por ahí pueden no ser los próximos meses, pero los vas a tener sí o sí en un periodo futuro. Esta gestión tiene que trabajar para dejarle la economía lo más acomodada posible al próximo gobierno, que tendrá sobre sus espaldas todas estas responsabilidades financieras.