Buenos Aires

16°

Cotizaciones

Dólar

Compra

$ 77.25

Venta

$ 83.25

Euro

Compra

$ 91.96

Venta

$ 92.39

Real

Compra

$ 13.94

Venta

$ 13.94

Provisto por

Una lección de historia reciente

Héctor Darío Ríos

Por

Lunes 27 de Julio, 2020

El último viernes se produjeron dos hechos políticos de fuerte significado para el motor productivo, en el difícil momento que atraviesa nuestro país. 

Por primera vez en medio de la “cuatrimestral” cuarentena, el Presidente Alberto Fernández mantuvo una reunión, lógicamente virtual, con dirigentes de pequeñas y medianas empresas. En ese marco ratificó la importancia del sector y se anunció la cuarta etapa de los ATP, que han demostrado ser un instrumento útil para sostener el empleo y las unidades productivas. “Vamos a seguir tomando las medidas necesarias para mantener la asistencia en el tiempo que sea necesario”, dijo el primer mandatario.

La ampliación del programa ATP incluirá el financiamiento a través de créditos a tasa 0 para algunas empresas, además de la continuidad del pago de parte de los salarios de los trabajadores de unidades productivas cuyos ingresos hayan caído en junio de 2020 frente al mismo mes del año pasado.

Mientras esto se desarrollaba desde Olivos, Eduardo Duhalde brindaba una teleconferencia convocada por las cuatro entidades gremiales empresarias más importantes de la provincia de Buenos Aires: la Unión Industrial, la Asociación de Industrias, la Federación Económica y la Confederación Económica. Los presidentes de las cuatro organizaciones estuvieron en la misma sala de debate. Están trabajando juntos.

El ex Presidente repasó algunas medidas tomadas para salir de la crisis del 2001 y reveló algunos detalles del amplio acuerdo político, empresarial, gremial y social que tejió para sacar en ese momento el país adelante, con el aporte fundamental del ex Presidente Raúl Alfonsín. Una lección de historia reciente, contada por uno de sus protagonistas.

Lo trasladó a estos días: “Hay que dejar de pelearse, y respetarse porque necesitamos a todos, a los pequeños, micro, medianos y las grandes empresas. Para salir se necesita el esfuerzo de todos”, dijo entre otras definiciones.

Recordó algo que nunca deberíamos olvidar. Cuando asumió, en enero de 2002, Buenos Aires era un caos, un infierno: la furia de la gente hizo que se blindaran bancos y edificios públicos, entre ellos el Congreso. No había bronca solamente contra el gobierno de la Alianza. El pedido era “que se vayan todos”. 

En ese momento Duhalde instruyó a sus ministros para que recorran el país y faciliten todos los medios necesarios para aumentar la producción agroindustrial. Los recursos naturales y la industria de las provincias, fueron la base de la recuperación argentina a principios de este siglo.

El panorama hoy es más grave, pero tiene similitudes. El AMBA se encuentra paralizado por el crecimiento de contagios de coronavirus, que hace pensar seriamente en un nuevo retroceso de fase. El interior del país, pese a algunos rebrotes, va recuperando su fisonomía. Un dato llamativo: Argentina exportó más agroalimentos en este semestre, cursando pandemia y aislamiento social, que en el mismo período de 2019. 

Estos hechos son promisorios. El gesto de unidad empresaria, coronado por la sanción de la ley de emergencia económica y tarifaria Pyme, que aprobó la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.

Por otro lado, refrescar las enseñanzas de la historia reciente y la posibilidad de tomar lo mejor de aquellos duros momentos para sepultar definitivamente las diferencias, como sucedió hace 19 años. 

La fórmula es simple: humildad, amor a la patria y buena voluntad. Como entonces, de esta crisis sólo saldremos unidos, generando trabajo y producción. 

Propongámonos no decir que vamos a salir como siempre. Sino que, de esta crisis, vamos a salir para siempre. 

No permitamos que intereses mezquinos, nos impidan hacerlo.