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Boschetti: “Ante la incertidumbre hay desconcierto y desgano en los productores lecheros”

Foto: www.eldiariodelcentrodelpais.com

Sábado 6 de Febrero, 2021

Desde la localidad de Alicia, provincia de Córdoba, Marisa Boschetti, productora agropecuaria, secretaria de Finanzas y Directora Nacional de la Federación Agraria Argentina (FAA), hizo un análisis de la actualidad de los productores agropecuarios. 

En una entrevista concedida a Ser Industria Radio, afirmó que “la lechería atraviesa un mal momento” y que los promocionados cortes de carne vacuna “van a llegar a muy pocos consumidores”. 

Dijo además que muchas decisiones del Estado, como el anunciado cierre de la exportación de maíz y su posterior marcha atrás, “son medidas a veces tomadas en un escritorio, encerrados, sin saber mucho de las disponibilidades de los stocks que hay en el momento y afectan siempre al productor más pequeño”.

¿Cuál es la situación de la producción lechera?

La lechería está pasando un mal momento a nivel nacional. En nuestra zona más complicados aún, porque veníamos con una seca importante. En estos días han comenzado algunas lluvias que nos aliviaron ese peso tan difícil de sobrellevar una seca que venía desde marzo, casi un año sin lluvia. La producción lechera está en un momento muy complicado, muy crítico. Nos preocupa a los dirigentes porque, realmente vemos un desconcierto y un desgano en los productores en seguir con esta incertidumbre. Porque es una producción en la que todos los días tenés que invertir muchísimo dinero y sin rentabilidad en estos últimos meses, se ha hecho insoportable, una mochila bastante pesada que cargar. Entiendo, porque lo vivo en carne propia, que de esta manera no se puede seguir.

Nosotros vemos que hay consumo cotidiano de leche y derivados. ¿Cómo se explica que no sea rentable este sector productivo?

Tener una producción tambera implica un esfuerzo diario grande. Levantarse muy temprano para empezar a ordeñar y luego una continuidad de trabajo durante todo el día. Porque hay que alimentar, con un alimento muy caro en estos momentos dado a que han aumentado la soja y el maíz. Eso viene muy bien para la producción agrícola, pero a nosotros nos perjudica. Personalmente creo que eso se soluciona fácil, teniendo el precio que debe tener la producción láctea. Un productor lácteo tiene que tener una sanidad absoluta dentro del tambo, lo cual conlleva un gasto extra importante para que el rodeo esté impecable, porque, de esa manera, se puede producir y bien. Y después tenés la cría de guachera, de terneros… Es un trabajo que lleva muchas horas, muchos sacrificios porque los días de lluvia, de frío o de sol, hay que estar, al animal hay que atenderlo. Es un trabajo que lo hace solamente quien lo quiere y lo siente. No es fácil ser tambero, por la cantidad de cuestiones que hay y decisiones que hay que tomar en el día a día. Hoy reproducir es altísimo en impuestos, comprar semen es imposible para un tambero, que quiere tener mejor genética, mejor producción. Es la forma de seguir adelante y proyectarse hacia el futuro que la Argentina necesita, porque si hay una lechería en progreso quiere decir que vamos a poder exportar y que van a entrar divisas al país.

¿La lechería tiene tratamiento de economía regional actualmente?

Sí, dado que es una producción que, cuando uno hace las ventas al exterior, genera un ingreso de divisas importante. Se ha regionalizado mucho la producción láctea, estamos en zonas muy aglomeradas. Estamos incluidos y nos gusta porque en una economía regional, aportamos mucho trabajo y mano de obra en los pueblos chiquititos del interior. Lo que pasa es que cuando se toman medidas para economías regionales la lechería queda exenta porque, es una economía un poco mayor, el ingreso de divisas que hace al país es mayor. Entonces, en ese momento, nos diferencian, nos sacan de la economía regional y nos ponen como una producción láctea normal. Este ida y vuelta hace que no se entiendan las medidas que se van tomando.

¿Qué podés decirnos del acuerdo que permite adquirir algunos cortes vacunos a precios rebajados?

Son acuerdos muy pequeños que están buenos para promocionarlos, que se hacen con contados frigoríficos porque no es para todos, no todos tienen accesos. Esa carne no va a llegar a toda la gente, que eso es lo que deberían decir. Es imposible que una persona que vive en un pueblo a 100, 150 km de una capital importante, sea Córdoba, Santa Fe, Capital Federal, pueda acceder a esos precios y no es porque el productor quiera vender a un precio que nadie pueda pagar. Son convenios muy chiquititos para mostrar. Algunos frigoríficos que tienen gran parte de su producción en exportación, compensan, equilibran los números con estos acuerdos, que al gobierno le conviene por una cuestión de marketing, de publicidad. Pero cuando esto no llega a todo el país, la gente se enoja. ¿Y con quién? Con los productores y en realidad, nosotros no tenemos nada que ver, quedamos exentos de todo porque es un acuerdo entre el frigorífico y el Gobierno. Estamos fuera de esa negociación, ni siquiera nos pidieron opinión. Es más fácil decir que el productor no quiere vender barato o no quiere vender y no es así. El productor necesita producir, vender y seguir la cadena porque te va llevando día a día. Más la parte ganadera o en cerdo, aves… Son producciones diarias, no son como la agricultura que se trabaja cosecha por cosecha.

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Hay quejas porque el gobierno toma decisiones sin consultar y luego da marcha atrás como ocurrió con el tema del maíz. ¿Puede mejorar la comunicación para alcanzar consensos?

Ojalá se pueda dialogar y consensuar. Tomar medidas y volver para atrás o hacerlo sin saber en qué condiciones está la producción, afecta al que produce y al que consume, no al intermediario. Los dirigentes siempre tratamos de decirle esto a los gobiernos, no sólo a este, ni al que pasó. Nos hemos ocupado de estar ahí, acompañando. Cuando nos piden opinión sobre alguna medida que van a tomar, siempre se les dijo realmente cómo son las cosas porque de ahí depende el futuro de los productores que representamos. No ha habido en este periodo esa posibilidad de diálogo. Respecto al cierre de exportación de maíz y demás, que nos enteramos de un día para el otro, nos parecía ilógico porque hay maíz para el mercado interno y para la exportación. Son medidas a veces tomadas en un escritorio, encerrados, sin saber mucho de las disponibilidades de los stocks que hay en el momento y afectan siempre al más pequeño, porque el productor grande no va a tener problema en esperar hasta marzo para vender. Quizás a los pequeños que ya tienen contratos firmados, armaron una forma de entrega, los iba a afectar muchísimo, les iba a pegar de lleno. Por eso siempre decimos que cuando se toman medidas hay que revisar la escala de producción. No es para todos iguales, como no debería serlo en la parte tributaria, no todos deberían estar pagando la misma cantidad de impuestos y de la misma manera. Son cosas que se hablan, que se piden, que se proponen en el gobierno pero que todavía cuesta mucho ser escuchadas.

¿Esas idas y vueltas terminan perjudicando al país debido a la incertidumbre que desanima la posibilidad de invertir?

Exactamente, esa es la gran cuestión que siempre discutimos. Nosotros creemos que Argentina, en la situación económica que está, necesita de divisas que se generan a través de la exportación. Los productores estamos dispuestos a producir porque es innato, uno nace con eso, empezamos desde muy chicos a producir, seguir e ir para adelante. El problema es cuando encontrás estas situaciones de imprevisibilidad. Para hacer inversiones necesitamos herramientas que respalden. Sin respaldo, ni un gobierno que diga las reglas claras del juego dentro de cada producción, sin financiamiento, sin reglas claras, es imposible que un productor se arriesgue a seguir invirtiendo. Se va a querer quedar donde está o ir achicándose. Esa es la postura que va a tomar el productor, va a producir lo justo, necesario y nada más. Porque, sinceramente, arriesgar a veces, significa tener que vender todo para poder pagar las deudas que uno contrae en cada campaña de agricultura, en la inversión que se hace para continuar con los tambos que es grandísima o en la ganadería. Si la gente no ve un futuro previsible se va a quedar en su casa observando cómo va a ir cambiando, o no, esta situación para ver cómo sigue adelante.

Más allá de poder hacer una comunicación telefónica, un Skype, un Zoom… ¿Es importante para el campo tener buena conectividad?

Significa todo. En estos momentos de pandemia se vio la necesidad, porque nuestros hijos, los hijos de nuestros trabajadores, necesitan asistir a clases, tener sus momentos de estudio. Carecer de conectividad implica no poder estar al día o tener que trasladarse al pueblo con los hijos hasta un lugar donde hubiera internet. Lo que se necesita es la posibilidad de que, en todos los campos donde haya alguna producción pequeña, haya acceso. Muchas veces se dificulta porque el costo es muy alto y cuando se empiezan a achicar los números por la falta de previsibilidad, por la falta de ganancia y demás, uno va reduciendo gastos.