La CGE busca recuperar su rol al frente de las Pymes argentinas

4 diciembre, 2019

El presidente de la Confederación General Económica (CGE), Roberto Marquinez, analizó la crítica situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas argentinas. Pese a que se mostró optimista con la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada, sostuvo que la situación del país no cambiará de manera inmediata. 

Empresario en el rubro textil, Marquínez, afirmó en Ser Industria Radio que durante su gestión buscará que la entidad que fundó José Bel Gelbard en 1952 vuelva a representar a las Pymes argentinas. 

SI: ¿Cómo es la actualidad de la CGE y cuál va a ser su papel durante el Gobierno de Alberto Fernández?

RM: El rol de la CGE históricamente ha sido la representación de la Pyme. En los 70’ fue el momento de mayor auge. Se sabe cuáles son las entidades que representan a los distintos sectores de la actividad económica, la Pyme en particular históricamente ha sido representada por la CGE. Por su puesto que hoy están diversificadas todas las representaciones. La idea es trabajar en conjunto. Nadie va a perder su identidad. CGERA seguirá trabajando con lo propio, CAME lo mismo y nosotros estaremos tratando de restablecer no solamente la parte edilicia que la tenemos que recuperar.

Por otra parte, estamos en vísperas de un acuerdo social al que seguramente vamos a ser convocados. Este acuerdo social seguramente estará vinculado con la representación de los trabajadores, no solamente las Pymes, así que empezaremos a establecer acuerdos y concesiones con el sector sindical y con el Gobierno.

SI: Hace unas semanas se conoció un informe de la AFIP donde dice que en los últimos 12 meses se dieron de baja 12.953 empresas…

RM: Que ocurra algo así es tremendo. Lo que ha hecho este Gobierno es algo inexplicable. No tiene explicación que no haya tenido una política productiva y que además haya directamente atacado al sector productivo. Es un tema que no sé como harán en la historia para explicar. Nosotros estamos aguantando, vengo del sector textil y estamos casi inactivos. Algunas empresas están trabajando a una capacidad mínima. En mi caso diría que estamos a un 30% de la capacidad productiva y lo mantengo porque en estos casos, cuando uno tiene que tomar una decisión, está dejando gente en la calle. Entonces se hace el esfuerzo hasta lo último para seguir adelante. No he tenido que tomar ninguna medida drástica, ni reducciones, pero en realidad la situación es muy difícil, el sector textil está complicado como otros. 

SI: ¿Ese empresario que tuvo que cerrar, tiene ganas de volver a empezar?

RM: Es un golpe que moralmente te desacomoda porque hay gente que tiene una edad determinada al que le sacan las ganas. Lo que tenemos los empresarios es que una mínima señal como lo que ha dado Fernández nos mantiene expectantes. Sabemos que el cambio no va a surgir de inmediato, que seguramente va a haber modificaciones, arreglos de algunas variables que hacen que por ahí uno pueda pensar o tener una expectativa favorable respecto a lo que pueda venir. Las señales que envían rápidamente se toman y si uno tiene ganas puede emprender nuevamente. Son señales que generan expectativas, pero hay gente que está sin ganas de seguir, que ha quedado hasta con cierto alivio de sacarse el peso de encima de no poder seguir adelante. Ahora, ocurre que en el camino queda gente en la calle, más allá de la responsabilidad social que implica para uno pensar que cuando se cierra una empresa la gente queda sin trabajo es un golpe muy duro.

Es lamentable, no se imaginan lo que es el interior del país, lugares que han sido históricamente productivos están apagados. No tomamos conciencia del daño que se ha hecho, no sé realmente cómo vamos a hacer para remontar y en qué tiempo. 

SI: Debido a la situación general del país y la necesidad de generar dólares. ¿Cuál es el papel de las Pymes?

RM: Primero pongamos en orden la situación, equilibremos los aumentos que se generan por la inflación, por el tipo de cambio, por el incremento del combustible y los servicios. Hoy las tasas son inviables, tampoco podemos descontar un cheque o generar una venta razonable porque si tenés que descontar un cheque perdés todo. No hay rentabilidad. El problema también es que muchos de los insumos que se utilizan son en dólares. Por lo tanto, en la medida que se reactive la capacidad productiva tenemos que rever enseguida la necesidad de replantear todo para sustituir importaciones porque no podemos pensar en nada que tenga que ver con insumos del orden de lo importado. Nos queda un camino difícil, el panorama que se presenta es realmente difícil, por suerte el cambio va a generar un impulso pro industrialista como han sido casi todos los gobiernos peronistas y eso nos da una expectativa. 

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