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Brasil: Astillero Atlântico Sul puede perder R$ 6.000 millones por cancelación de órdenes de construcción

Viernes 25 de Diciembre, 2015

Los grupos Camargo Corrêa y Queiroz Galvão, decidieron aportar otros R$ 211 millones en el Astilleros Atlântico Sul (EAS). Durante 2015, los dos socios ya han inyectado R$ 500 millones en el emprendimiento.

La situación está complicada desde que la investigación judicial “Lava Jato” y la baja del precio del petróleo derrumbaron los planes de Petrobras, su único cliente.

El primer porrazo vino con Sete  para la que EAS iba a construir siete buques de perforación  exploratoria, que luego serían fletados por Petrobras. El astillero rescindió el  por falta de pago e intenta negociar un resarcimiento para recuperar lo invertido en el proyecto.

Quedaron los contratos con Transpetro, brazo de  de Petrobras. Inicialmente, iban a ser 22 buques a construir hasta el 2020, pero ahora la naviera estatal amenaza con recortar 15 naves del paquete.

Según averiguó Folha, Transpetro envió una nota al astillero manifestando la intención de reducir las órdenes de construcción. Estos 15 buques representarían R$ 6.000 millones para EAS.

Por el momento no se rescindió el contrato, porque Transpetro está esperando la reacción del astillero. Pero, ante la crisis en la que está envuelta Petrobras, los socios propietarios de EAS ya se preparan para lo peor.

Crisis doméstica

Los dos grupos brasileros accionistas deben lidiar todavía con una disputa interna. El consorcio japonés liderado por IHI Marine, que es dueño de un tercio de EAS, se resiste a poner fondos frescos en el negocio.

En lugar de desembolsar R$ 70 millones, respetando su participación en el capital del astillero, los japoneses solo aceptaron colocar R$ 14 millones, por lo que los grupos brasileros debieron cubrir la diferencia.

Los accionistas ya no tienen expectativa de retorno con la inversión. La preocupación ahora es reducir costos, renegociar con los proveedores e intentar disminuir los perjuicios al máximo. Casi 3.000 empleados fueron despedidos a lo largo de este año.

La deuda bancaria actual alcanza un valor cercano a R$ 1.200 millones, la mayor parte con el BNDES. Pero hay otros R$ 2.000 millones en deudas con proveedores que habían sido contratados para la construcción de los buques de perforación.

La propuesta para esos proveedores es que se queden con lo que ya está construido a cambio de una reducción de la deuda. En cuanto al monto restante, EAS pretendería traspasárselo a Sete Brasil.

El asunto es que Sete Brasil también está en medio de una crisis financiera y con riesgo de quebrar. Si esto ocurriera, los acreedores de EAS, que aceptaron esperar por un acuerdo entre el astillero y Sete, podrían pedir el concurso del astillero, proceso que los grupos accionistas brasileros temen.

Es que tanto Queiroz Galvão como Camargo Corrêa están implicadas en la investigación “Lava Jato” y no quieren complicar su relación con los bancos ni asustar a los proveedores. Consultadas por el tema, ninguna de las dos quiso responder.

Folha envió un cuestionario al presidente de Transpetro, Antonio Rubens Silva Silvino, y al director de Transporte Marítimo, Nilson Ferreira Nunes Filho, sobre el valor actual de los contratos, los plazos de entrega y si se mantendrán las órdenes de construcción a Atlântico Sul. La empresa se excusó de responder a la mayor parte de las preguntas y afirmó que “está revaluando el cronograma de entrega de las embarcaciones”.

Fuente: nuestromar