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Cómo China aprendió a manejar las turbulencias de Trump

Camilo Urquizu

Por

Miércoles 28 de Agosto, 2019

A un año de iniciada la guerra comercial entre Estados Unidos y China, los empresarios y funcionarios chinos han ido aprendiendo a manejar las no convencionales medidas y humores políticos del primer mandatario estadounidense.

El presidente Donald Trump, puede pensar que tiene a los negociadores chinos intrigados con sus inusuales comentarios sobre la guerra comercial que mantiene su administración con China.

Pero no está engañando a nadie.

Más de un año después de la profundización del conflicto comercial, los funcionarios y analistas chinos dicen que tienen un control sobre el “jefe por twitter” y que ya no se sorprenden por sus iniciativas impredecibles.

“Hay mucha fatiga con el ‘arte del acuerdo’ del Presidente Trump”, dijo Wang Huiyao, presidente del Centro para China y Globalización y asesor del gabinete chino.

“Es como una montaña rusa. Buenos Aires, Osaka, Shanghai. El dice una cosa un día y al día siguiente sorprende al mundo con otra”, agregó Wang, refiriéndose a las negociaciones de alto nivel. “Cuanto más tratan con él, más lo descifran”.

En la cumbre de líderes del G7 en Biarritz, Francia, Trump dejó de lado las quejas de que su hábito de desviar las entre las conversaciones duras y sus repetidas exageraciones que están dañando la economía global.

“¡Lo siento! Es la forma en que negocio”, dijo a periodistas este lunes. “Me ha ido muy bien a lo largo de los años. Le está yendo muy bien al país”.

Sin embargo, no ha producido un acuerdo que comprometa a China a realizar los cambios estructurales en su economía dirigida por el estado que la administración ha estado buscando durante más de un año.

Trump anunció aranceles que para el 15 de diciembre cubrirán casi el 97% de la mercancía china que las empresas estadounidenses importan, según economistas del Instituto Peterson de Economía Internacional.

Al deprimir la demanda de productos chinos, los aranceles estadounidenses le costaron a tres millones de trabajadores de fábrica chinos sus empleos, de acuerdo a Trump, y presionaron al presidente chino Xi Jinping para que haga un trato.
La afirmación de Trump de llevar la ventaja en las mesas de negociaciones no parece haber convencido a los chinos.

“Han decidido que Trump es un tipo vacilante que no puede entender lo que quiere y se asusta cada vez que el mercado bursátil cae o alguien lo acusa de pasarse de la raya, le dijo Arthur Kroeber gerente de una Consultoría en Beijing al diario inglés TheGuardian. “Aunque hay problemas en China, creen que tienen su economía bajo control, más que Trump. Piensan que es más vulnerable a una desaceleración y que pueden darse el lujo de esperar a que se vaya del gobierno”.

A principios de mayo, las dos partes habían completado el 90% de un acuerdo que involucra importantes compras chinas de productos agrícolas, industriales y energéticos estadounidenses, así como mejores protecciones para la tecnología y los secretos comerciales de las compañías extranjeras en China”, dijo el secretario del Tesoro Steven Mnuchin este verano.

Pero la guerra comercial entre las superpotencias económicas del mundo parece haber entrado en una nueva fase peligrosa este mes, con nuevas rondas de aranceles de represalia y una demanda de Trump de que las empresas estadounidenses dejen de hacer negocios en China.

Eso ha causado alarma en todo el mundo, como el temor de que esta ‘guerra’ pueda ayudar a que economías líderes como la de Japón y Alemania a entrar en recesión y crear nuevos vientos en contra contra la economía estadounidense. Mientras tanto, la tasa de crecimiento de China se desaceleró a su tasa más baja en tres décadas.

Inicialmente, los funcionarios chinos estaban desconcertados por el estilo poco convencional de Trump, y se dice que Xi enfrentó críticas por subestimar la resolución de Trump de abordar las prácticas comerciales de China.

Pero después de la reunión del Partido Comunista Chino, la semana pasada, el liderazgo chino parece decidido a cambiar su postura y domar los humores de Trump.

“¿Cuál es el sentido de Trump de llamar a Xi Ping ‘un buen amigo’ y ‘un gran líder’ pero aún así aumentar los aranceles?”, preguntó Yao Xinchao, profesor de comercio en la Universidad de Negocios Internacionales y Economía. “Es un hombre de 70 años pero habla como un niño de 7 años. Simplemente no podemos escuchar lo que dice ahora. Creo que los líderes chinos también se dieron cuenta de eso”.

Después de alegar por mucho tiempo que las guerras comerciales son fáciles de ganar, el presidente Trump dijo el 25 de agosto que estaba teniendo ‘dudas’ sobre su guerra comercial con China.
Wang Yiwei, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Renmin, comparte una opinión igualmente despectiva. “(Trump) Es un desarrollador inmobiliario; a los ojos del pueblo chino es un especulador”, dijo.

Pero la conclusión es que China, que está experimentando una marcada desaceleración económica, quiere un acuerdo.
“La disputa comercial entre China y Estados Unidos debe resolverse mediante el diálogo y las consultas, dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang y agregó que “el enfoque de máxima presión de los Estados Unidos perjudica a ambas partes y no es en absoluto constructivo”.
“Esperemos que Estados Unidos, pueda ejercer moderación, volver al uso de la razón y demostrar sinceridad a fin de posibilitar nuevas consultas sobre la base del respeto y beneficios mutuos”, dijo Geng.

La pregunta ahora es cómo las dos partes encuentran una manera para salir del enfrentamiento.

Wei Jianguo, ex viceministro de comercio, dijo que los esfuerzos de Trump para intimidar a países como Canadá, México y Japón para que lleguen a un acuerdo, no funcionarán con China.
“Hemos visto y entendido el estilo Trump”, dijo Wei. “Si cree que puede asegurar una ventaja para Estados Unidos y desgastar a China ejerciendo varios tipos de presión externa, está soñando. Es imposible”.

Mientras más continúe este patrón, más se preocupara China de que ningún acuerdo se mantenga.

“Ahora China lo entiende a fondo y sabe que la inconsistencia de Trump es su naturaleza”, dijo Wang, de la Universidad de Renmin. “Incluso si se firma un acuerdo, es posible que no lo implementen bien. Pero sin un acuerdo, lo hace una y otra vez, lo que también es muy molesto”

Muchos analistas esperan que la disputa continúe al menos hasta noviembre, cuando es probable que los dos líderes se encuentren en una cumbre de naciones de la Cuenca del Pacífico en Chile.

Mientras tanto, Xi Ping, enfrenta desafíos políticos internos que probablemente reducen su disposición a hacer concesiones bajo presión extranjera. Las autoridades de Beijing enfrentan una crisis creciente en Hong Kong, donde continúan las protestas destinadas a preservar el estatus especial de la ciudad, y están preocupados por los preparativos para celebrar a principios de octubre el 70 aniversario desde que el Partido Comunista toma el gobierno en China.