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“Es muy probable que este año Argentina adhiera a la iniciativa de la Franja y la Ruta”

Martes 5 de Enero, 2021

El economista y experto en China, Gustavo Girado, puso en relevancia la importancia de que Argentina se sume al megaproyecto global del gigante asiático. En ese sentido consideró que sumarse a la iniciativa no va en detrimento de nadie, pero no hacerlo podría ser muy negativo para el futuro. 

El autor del libro “¿Cómo hicieron los chinos?”, que fue recientemente proclamado ganador del premio “Special Book Award of China” en su edición 14º, competencia en la que participaron 300 trabajos extranjeros, habló en Ser Industria Radio sobre el presente y el futuro de la relación comercial entre ambos países.

También, el director de la carrera de posgrado de “Especialización en Estudios en China Contemporánea” en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), se refirió a la posible participación de empresas chinas en la próxima licitación de la Hidrovía Paraguay Paraná.  

¿Qué evaluación puede hacer de la relación comercial entre Argentina y China en 2020?

La República Popular China desplazó a Brasil y ya es nuestro primer socio comercial. También desplazó a Argentina del comercio con Brasil. Es una aspiradora de commodities agroalimentarios y el hecho de que haya subido el precio de la soja y sus derivados durante este año, aunque hayamos depuesto el mismo volumen, ayuda a que la cantidad de dólares del comercio bilateral haya crecido en nuestras ventas y hace que el volumen de comercio haya sido mayor. Como los productos chinos están presentes en gran cantidad de los insumos que importamos y por tema de financiamiento y servicio posventa, ahora China ocupa un lugar cada vez más importante y se convierte en uno de los principales proveedores de Argentina. Por supuesto también tiene que ver con que Brasil ha disminuido su nivel de actividad violentamente durante los últimos dos años y claramente nos ha comprado menos. Entonces el menor nivel de actividad en Argentina, especialmente el sector manufacturero durante la pandemia, trajo como consecuencia que compremos menos. Por otro lado, ellos nos compran menos y así es que la dinámica de China mantuvo a flote gran parte del comercio bilateral. Eso no sólo lo tienen con nosotros, sino con muchos países proveedores de commodities agroalimentarias o de insumos industriales. China es hoy el principal socio comercial de 132 economías de las que están inscriptas en las Naciones Unidas, que son 192. 

¿Esto puede crecer con la normalización del comercio internacional? 

Sí, porque quiero ser optimista y espero que Argentina pueda recomponer un poco su nivel de actividad. Si eso sucede, quiere decir que estamos necesitados de importar. Porque Argentina apenas eleva su nivel de actividad, hace crecer sus importaciones porque somos fuertemente dependientes de insumos intermedios. Si tenemos los dólares para hacerlo o financiamiento suficiente se le va a comprar más a China. Luego lo otro depende del precio internacional, porque sinceramente hace varios años que se le vende la misma cantidad y el mismo tipo de productos a China. Se ha modificado muy poco la canasta de exportaciones y ahora ese precio aumentó. Entonces la cantidad de dólares que ingresan al país va a ser mayor, pero eso no significa necesariamente que hayamos mejorado nuestra performance. Les vendemos siempre lo mismo, pero ahora en mejor precio. Sería muy difícil que se reduzca el comercio bilateral, porque probablemente tanto en carne, soja o derivados, se pueda volver a niveles importantes como en 2019 y los precios han ayudado porque en el caso de la soja casi se duplicó.

Independientemente de que se venda mucha soja en grano, el punto es que, si se reactiva el mercado de aceite o el de harinas, Argentina es uno de los pocos países que está habilitado para exportar esos productos, no se podría retroceder. Durante el 2021 debería incrementarse el volumen de comercio, lo que va a mantener a China como principal socio comercial, aunque todo eso depende de Brasil que si crece como socio posiblemente pueda retomar su lugar de privilegio. 

¿El crecimiento de la clase media china es una oportunidad para venderles productos con valor agregado?

Sí, esto es algo en lo que trabajo desde hace casi 30 años. La población en promedio en China asciende en el nivel de escala de bienestar. Ya alcanzaron los 10 mil dólares per cápita a fines de 2019. El país de mayor cantidad de habitantes del mundo, que está en vías de desarrollo, acaba de eliminar la pobreza extrema. Es algo absolutamente llamativo, un hecho histórico. Xi Jinping en el discurso de saludo de fin de año lo remarcó. Es un hito que el resto del mundo debería pararse y aplaudir No se registra más gente en niveles de subconsumo que es lo que nosotros aquí llamamos indigencia. Por supuesto que mantenerse en ese nivel va a costar mucho, pero aún es un país en vías de desarrollo. Hace 42 años que no cesan en el crecimiento del PBI per cápita. Habiendo eliminado la pobreza, van a tener la clase media más grande del mundo superando a la de la Unión Europea y Estados Unidos juntas. Por lo tanto, alguien que produce productos que son habitualmente consumidos por gente de ese nivel de ingresos debe trabajar para acceder a ese mercado, porque es donde más cantidad de clientes potenciales va a encontrar. Es un país grande, con una cultura muy diferente y hay que hacer un trabajo misionario tremendo para poder acceder, porque aparte todos los competidores y todo el resto de las economías del mundo tratan de hacer exactamente lo mismo para ganar ese mercado. La clase media china se va a convertir en la más grande en cantidad del mundo y muy pronto. Habiendo alcanzado ya los 10 mil dólares per cápita, que es un ingreso medio bajo de acuerdo al Banco Mundial, seguramente se conviertan en una economía de ingresos medios altos para el centenario de la fundación de la República en el año 2049. No falta tanto, es una generación más, están en una muy buena senda y si se traza una línea desde el momento que todo esto comenzó hasta acá, nada te impide pensar que eso vaya a pasar. 

Se confirmaron préstamos por parte de empresas chinas a Argentina para el desarrollo ferroviario y además es público del interés por la futura licitación de la Hidrovía Paraguay Paraná. ¿Esto tiene que ver con la nueva Ruta de la Seda?

No pondría una cosa vinculada a la otra. La nueva Ruta de la Seda es una iniciativa política, muy importante para el Gobierno de Xi Jinping, es su mascarón de proa básicamente del proyecto político del politburó en este momento y es un memorándum que China promociona mucho y con el cual le conviene políticamente tener muchos adherentes. Muchas economías del mundo adhieren a ese proyecto, que es simplemente una manifestación de voluntad. Es muy probable, por lo que ya ha dicho informalmente, que este año Argentina adhiera al proyecto de la Franja y la Ruta de la Seda.

La iniciativa es lo suficientemente flexible, no tiene contornos definidos, puede haber proyectos que han sido diseñados hace 15 años de que la iniciativa exista y que hoy formen parte porque simplemente entran en una relación bilateral con China en un país con el cual tenían este proyecto y ahora gracias a la iniciativa consiguen que China pueda financiarlo y pasa a estar dentro de la Ruta. El proyecto busca mejorar las características de la Hidrovía Paraguay Paraná, profundizar su calado y atender su jurisdicción para poder hacer una buena gestión administrativa. Es muy importante para nuestro país, que participen empresas chinas, estatales o privadas. Es dinero que ganan empresas chinas si eventualmente participan del proyecto, pero no es algo que le va a dar más energía a China directamente ni le va a dar un insumo industrial directo.

Si pensamos que el mineral de hierro del sudeste de Brasil en lugar de cruzar por el norte de Bolivia y salir por Chile, puede ir por la Hidrovía a través de barcazas, hasta Diamante en Argentina, cruzar hasta Chile, abaratando muchísimo el tiempo y el costo de transporte, uno puede decir que en forma indirecta la iniciativa sirve como plataforma para que la licitación de la Hidrovía. Entre en ese esquema y quizás el financiamiento del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, podemos decir todos que sí, lo de la Hidrovía entra en el marco de la nueva Ruta de la Seda. Pero comprendamos que se trata de un negocio entre privados. Las represas son empresas chinas trabajando con infraestructura y tecnología en territorio argentino, la energía que van a generar no es para China. El financiamiento es algo que paga Argentina incluso con avales nacionales, por lo tanto, ese es un negocio claramente de varias empresas chinas que vienen a ganar dinero, no entra en el marco de la iniciativa ni siquiera se trata de un proyecto para beneficio chino. Simplemente son empresas trasnacionales que hacen negocios aquí como lo harían en Chile, Brasil o el mismo Estados Unidos si se lo dejaran, así que hay que separar un poco la paja del trigo porque no todo lo que hace China es estatal ni es en función de un proyecto de despliegue de sus intereses en todo el mundo, si buscan negocios sus empresas porque tienen que ganar dinero porque este no es juego de carmelitas descalzas.

Claramente hay un interés concreto de ganar dinero, por eso van a participar empresas chinas en la licitación de la Hidrovía o en todo caso en abastecimiento de las barcazas. Pero el interés directo es un negocio y no tanto porque Argentina adhiera eventualmente a la iniciativa de la Franja y la Ruta y el proyecto se incluyese dentro de la relación bilateral en ese marco. 

¿Cuáles serían los beneficios para Argentina al sumarse a esta iniciativa? 

Depende del proyecto. En sus orígenes, China pensó la Franja y la Ruta para los países que son vecinos. Todo el Cáucaso meridional y los del sudeste asiático con los que tiene frontera para vincularse más estrechamente con economías que tiene intereses concretos. Luego la iniciativa se extiende a todos los continentes y al final llega a Latinoamérica. ¿Pero qué tipo de cosas se pueden hacer si no tenemos siquiera una frontera física y estamos tan lejos geográficamente? Lo que sí puede caber allí es que los aspectos de comunicación, eventualmente esos grandes cables que van con la fibra óptica debajo del mar, podrían ser elementos constitutivos de un proyecto en el marco de la Franja y de la Ruta, pero en forma directa, así como alguien puede pensar en un proyecto de infraestructura, no. Ahora, si un proyecto de infraestructura en la Argentina se viene a hacer con capitales chinos, con financiamiento chino, tecnología china, es muy probable que los canales de financiamiento de un proyecto binacional de ese tipo, coincidan con el canal de la iniciativa de la Franja, lo que indirectamente haría que ese proyecto se incorpore a la iniciativa y eso le permita al proyecto gestionarse en ese marco. Por eso estar afuera de la iniciativa de la Franja y la Ruta creo que es perjudicial para Argentina. Estar dentro, potencialmente es conveniente. Es uno de esos puntos en los cuales estar no va en detrimento de nadie, pero no estar si tiene un eventual costo potencial muy importante.