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Granjas de cerdos chinas: “Nuestra prioridad es preservar el status sanitario”, afirmó Jorge Amado

Lunes 3 de Agosto, 2020

Las negociaciones entre los gobiernos de Argentina y China, que implicarían una inversión muy importante en el sector porcino de nuestro país, despertaron polémicas y cuestionamientos, especialmente desde algunas organizaciones ecologistas y ambientalistas.

Para conocer detalles y el alcance del acuerdo que aún no fue suscripto, Ser Industria Radio se comunicó con Jorge Amado, dirigente de la Asociación Argentina Productores de Porcinos (AAPP), quien aseguró que la prioridad de “es preservar el status sanitario que nos caracteriza”. Dijo además que “el mundo necesita alimentos y nosotros podemos proveerlo”.

¿Es firme la intención de China para concretar esta inversión? 

El convenio entre países, todavía no fue firmado. En este momento el “Memorándum de entendimiento” está en manos de la secretaría de Agricultura china. El proyecto habla de una producción muy importante, para la actividad porcina del país. El destino es el mercado chino, para cubrir lo que hoy es una enorme necesidad que tiene ese pueblo, por estar padeciendo la peste porcina africana. Reitero, todavía no está firmado.

¿Ha intervenido la AAPP?

Como Asociación tuvimos la posibilidad de participar y dejar en claro puntos importantes para cualquier convenio bilateral con este nivel de inversiones. El primer punto en el hicimos hincapié fue la seguridad sanitaria. Argentina, tiene una historia de crecimiento bastante reciente en este sector. Este semestre, por primera vez, las exportaciones van a superar las importaciones. Tenemos todas las condiciones para ser un país productor importante y venimos subiendo sostenidamente. En 15 años pasamos de 4 a 17 kilos de consumo por anual por habitante. Por eso, el primer punto que tenemos que preservar, es el status sanitario. El país está libre de un montón de enfermedades que tiene el resto de los grandes productores porcinos del mundo.

¿Qué otros puntos plantearon?

El segundo también es muy importante. Argentina produce 650 mil toneladas de carne porcina por año. Este proyecto habla de 900 mil toneladas, que es más que duplicar las actuales. Tiene que quedar muy claro que el megaproyecto esté destinado a exportar. No puede volcarse parte de esta producción al mercado local, porque no lo resistiría. La Asociación está formada por 4 mil productos, de los cuales más de 2700 son pequeños y medianos, emprendimientos familiares, que viven de producir cerdos y no tendrían una megaestructura que pudiera aguantar o soportar un flujo hacia el mercado doméstico como este. Tenemos que preservar a nuestros asociados. Si vienen a hacer esta inversión, no es porque les interese un mercado de 45 millones de habitantes. Necesitan un lugar donde producir para ellos y creo que no debería haber problema en que se comprometan a que ese 100%, será para exportación, esencialmente a China. Es decir, tener un frigorífico, con un sitio 1, un sitio 2, cámara de frío, cadena de frío, para poder soportar 1 o 2 meses sin exportar si es necesario. 

Otro aspecto es que necesitamos tener las mismas reglas. Hoy cualquier productor argentino que quiera crecer en su producción, agregar madres para aumentarla en su granja, tiene algún tipo de problema impositivo, primordialmente el IVA de inversión, que pasa a formar el costo.  Si el sector que pueda venir de China recibe un beneficio impositivo de libre disponibilidad, la misma medida tiene que alcanzar a los productores locales, si se quiere seguir acompañando el crecimiento que, independientemente de esto, viene siendo muy sostenido en los últimos 12 años. 

¿Cuánto empleo generaría?

Hoy, con la producción de 650 mil toneladas, que son 350 mil madres, el sector genera mano de obra directa o indirecta a más de 40 mil personas. Si vamos a producir 900 mil toneladas, que es lo que dice originariamente el Memorando, debería haber 60 mil personas más trabajando y llegaríamos a 100 mil. Es muy importante, porque hay mucha gente en el país que sabe hacer la tarea. 

Se escuchan muchas críticas respecto a la contaminación del suelo…

Ese tema ha sido muy atacado por distintos sectores ecologistas en las últimas dos o tres semanas. Creo que hay desconocimiento en lo que se hace o estamos tratando de hacer con los efluentes. Si no, tengo que pensar que hay mala intención. Estos efluentes pueden ser utilizados como fertilizante natural en lugar de recurrir a químicos. Hay muchísima bibliografía en todo el mundo. Tengo entendido que Holanda los utiliza para producir tulipanes, porque se pueden utilizar en cualquier producción agrícola. Esto requiere inversiones y yo no digo que las granjas pequeñas hoy lo tengan, pero los proyectos que van creciendo lo tienen como un gran objetivo. Pero, además, está la posibilidad de tener biodigestores y producir energía. Cuando escucho hablar de contaminación del suelo, de lo que van a pasar con la napa freática, me molesta. Porque no dicen que el sector está tratando de aprovechar los efluentes, ya sea como fertilizantes o como energía.

Lo último, de lo más importante, es que Argentina tradicionalmente exporta materia prima. Una tonelada de maíz vale 150 dólares y una tonelada de cerdo procesado, 2500. Toda la actividad porcina consume un millón de toneladas de maíz, de las 50 que se producen. Esto nos da la posibilidad de que el cerdo le dé agregado de valor. Forma parte del modelo país al que queremos ir. Producir proteína cárnica para el mundo, con el status sanitario, en buenas condiciones, con cuidados de bioseguridad. Me gustaría que la gente conociera que a las granjas porcinas no se puede entrar si no es con un baño previo, lo cumplen hasta los operarios que entran todos los días.

¿Las granjas que se instalarían, son diferentes a las que tenemos?

En teoría deberían ser muchos más grandes, son megaproyectos. Pero deben cumplir las medidas de bioseguridad, todos los requerimientos y contemplar el tema genético. Hemos hecho una reconversión importante en esta materia y necesitamos que se siga manteniendo. No podemos encontrarnos con una genética que no cumpla con todas las pautas de status sanitario que necesitamos.

¿En qué tiempo se podría avanzar en el armado de estas granjas y frigoríficos? 

Lo primero que me gustaría saber, porque todavía no hemos tenido acceso, es cómo termina redactado y firmado el acuerdo. A partir de ahí se pueden sacar conclusiones. Deben estar plasmados los puntos que planteamos cuando tuvimos la posibilidad de interactuar con el Gobierno, como condiciones básicas para esta inversión. 

Algunas críticas apuntan a que se habrá deforestaciones. ¿Son necesarias? 

Hay veces en las que uno tiene que pensar que hay mala intención. Porque si de las 50 millones de toneladas de maíz que la Argentina produce, la cadena porcina consume una, está claro que no hay que deforestar nada. La base alimentaria son dos terceras partes de maíz, un poco menos de una tercera de proteína de soja y el resto son núcleos probióticos o vitamínicos. Las dietas las hacen especialistas. Soy un productor mediano y cuento con un veterinario y un nutricionista. 

¿Por qué cree que hay tantas críticas y resistencias a esta iniciativa?

Hay confusión en un montón de conceptos. No quiero pensar que haya mala intención. No entiendo cuando hablan de contaminación, deforestación…. Estamos hablando de agregar valor a la Argentina, de salir de la primarización de exportaciones, algo que siempre se dice, pero no veo que se haga. Tenemos el crecimiento de exportación de carne vacuna, de la faena avícola…esto es proteína cárnica, lo que el mundo necesita. Cuando se habla de distintas industrias y el alto nivel de automatización, este sector es de mano de obra intensiva. No hay una máquina que separe un solomillo o una bondiola del cuerpo del animal. Se sigue haciendo con un cuchillo y un hombre. En el país que nos va a tocar vivir después de esta pandemia, poder generar mano de obra es algo que debería ponernos contentos.  Porque es empleo y dólares para el país. Los productores argentinos venimos apostando desde hace años y queremos seguir creciendo. Es un negocio con futuro porque el mundo necesita alimentos y nosotros podemos proveerlo. Tenemos tierra, agua, producimos maíz, soja, la proteína y la energía necesaria.