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“La inflación se baja disminuyendo el déficit y la emisión, congelar los precios no es la solución”

Lunes 18 de Octubre, 2021

Lo afirmó Gabriel Rubinstein, economista y director de la Consultora GRA, en una entrevista concedida a Ser Industria Radio, donde también recordó que “cuando el pacto social en 1973 se fue degradando, había mercado negro de todo, porque los productos no se conseguían”.

También sostuvo que “si el gobierno decide congelar los precios, tiene que congelar la estructura de costos de las empresas, si no las lleva a la ruina” y respecto de la posible aplicación de la Ley de Abastecimiento opinó que “es ridículo obligar a vender a pérdida. Ninguna economía capitalista puede prosperar en esa circunstancia”.

El economista dijo no comprender a quiénes afirman que la emisión no genera inflación o la relacionan con la tasa de interés del Banco Central y estimó que el gobierno debería volver al mercado único de cambios “como ya lo hizo el kirchnerismo hasta el durante sus primeros años de gestión”.

¿Qué opina de la idea de congelar los precios de más de 1200 productos por tres meses? 

Si el gobierno decide congelar los precios, debería pensar en congelar la estructura de costos de las empresas o las llevará a la ruina. Primero hay que resolver problemas operativos porque congelar al 1 de octubre, con precios que aumentaron en la última semana, implica un gran lío para saber en qué situación está cada producto. Supongamos que estuviera bien y lo hicieran. Tendrían que congelar las tarifas, los salarios, el dólar y para que todo eso funcione, la emisión monetaria para que no haya déficit fiscal. Con todo eso, tampoco habría que congelar los precios porque se mantendrían quietos. Es decir que son políticas desarticuladas del resto, que generan un nivel de riesgo y explosión mayor con algún efecto efímero, si es que logran bajar la inflación hasta el día 90. Son políticas que lucen un poquito desesperadas o mal concebidas.

¿Es la profundización de otros programas de control que no prosperaron?

Puede haber sectores donde los márgenes son excesivos. Hay una mezcolanza con productos que están con precios pisados y hacen que las empresas pierden plata, pero al mismo tiempo ganan con otros productos. Si hubiera algunos precios con márgenes excesivos, deberían compensarse con mayor competencia, mayor apertura importadora y negociaciones con las propias empresas. Cuando se recurre a un congelamiento generalizado, aparecen un montón de distorsiones. El gobierno está desesperado por la inflación, pero el problema no viene porque haya márgenes empresario exagerados. Claramente hay un entorno inflacionario, una emisión monetaria y un déficit fiscal muy grandes y entre eso se mueven los precios relativos. Es cierto que los alimentos aumentan aquí y en el mundo, por problemas logísticos, pero en otros lados la presión inflacionaria pasó del 1 al 3% anual o del 3 al 5%. En Brasil está en el pico del 10% anual. Argentina está en 50%, pero no por un problema de costo de bienes importados que los empresarios no tengan más remedio que trasladarlo, sino por un entorno macroeconómico. Hay que achicar el déficit fiscal, para bajar la emisión monetaria. 

El nuevo secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, amenaza con aplicar la ley de abastecimiento de 1974.

¿Qué puede pasar si se aplica la ley de Abastecimiento?

Es ir por el lado equivocado, porque es ridículo pensar en obligar a vender a pérdida. Ninguna economía capitalista puede prosperar en esa circunstancia. Si estuviéramos en un gobierno como los de Nicaragua, Cuba o Venezuela, con apoyo militar para cualquier cosa, se podría pensar en controlar metiendo presos a los empresarios porque aumentaron los precios. ¿Acá van a meter preso a quien suba un precio? Recordemos que cuando el pacto social en 1973 se fue degradando por inconsistencias que había en la política, un año después había mercado negro de todo, porque los productos no se conseguían y había que pagarlos 30 o 40% más caros en otro lugar. Es hacer una brecha en un montón de productos. No tiene sentido, es una amenaza para que acuerden un congelamiento provisorio, por dos o tres meses. No se podría hacer un acuerdo con el FMI con ese tipo de políticas todo el tiempo.

Durante la pandemia se habló de hacer un estudio de la cadena de valor de los productos para detectar dónde aumentaban. ¿Eso se hizo y no dio resultado?

Esas cosas sirven cuando funciona bien un organismo como Defensa de la Competencia para examinar, por ejemplo, los 100 mercados más importantes de la Argentina y analizar en qué condiciones competitivas se encuentran. No tiene sentido alterar las condiciones normales de los mercados. Lo que tiene sentido es que, si se encuentran sectores muy poco competitivos, hacer un diagnóstico para conocer las razones. Entonces la información puede servir para aplicar políticas que mejoren la competencia. Ahora, cuando se pretende controlar y ver qué margen tiene producto por producto y se prohíben los aumentos de precios y demás, esas políticas, aunque tuviera algún éxito, que en general no lo tienen, lo que hacen es frenar las inversiones. Las empresas no quieren invertir en un entorno donde no pueden competir bien, porque en cualquier momento un funcionario les dice “tu precio está caro, tenés que bajarlo” y el funcionario no entiende nada de las mil variables que inciden, ni de la competencia comercial… Cuando los funcionarios quieren interferir en la competencia guiados por una orden superior de que hay que bajar la inflación como sea, lo que hacen las empresas es ser sumamente cautelosas, invertir lo menos posible, cosa que ya ocurre en la Argentina. Todas estas cosas son negativas. Argentina necesita que los empresarios inviertan y generen empleo. Haciendo estás cosas no lo va a lograr.      

¿Qué debería hacer el gobierno para bajar la inflación?

Para bajar la inflación se deben bajar el déficit fiscal y la emisión monetaria, congelar los precios no es la solución. Después se podrá ver qué conviene hacer para administrar el dólar, pensando en resolver la brecha cambiaria, toda una cuestión macroeconómica. Pero si no se empieza por lo básico, vamos a estar a los tumbos todo el tiempo. Lógicamente, en la coyuntura actual también es muy importante la bajísima credibilidad de este gobierno, que debe lograr un acuerdo con el FMI. Si las empresas, los sindicatos, entienden que se compromete a bajar gradualmente el déficit fiscal y pueden ver un programa lógico, razonable, alejado de los fantasmas de todo tipo de populismo, se podrá dar un entorno de tranquilidad y la inflación irá bajando gradualmente. Quizás en 4 o 5 años el déficit siga acercándose a “cero” y se pueda pensar en bajar la inflación en serio. Pero así no. ¿Van a congelar precios y mantener el dólar aumentando? Es absurdo, son ideas muy desesperadas.

¿Cómo se pueden bajar las brechas cambiarias?

Un acuerdo con el Fondo mejoraría la situación. Logrando más confianza las brechas pueden ir bajando, pero a lo mejor es algo insuficiente. Y si lo que se hace no es suficiente va a ser casi imposible evitar una maxidevaluación. Lo ideal sería unificar el mercado cambiario en algún momento, como se hizo en el propio gobierno kirchnerista. Porque no estamos hablando de ultraliberalismo ni nada que se le parezca. El mercado único de cambios se mantuvo desde 2002 casi hasta 2011. Si en 2003, 2004 y2005 hubo superávit fiscal, se puede volver a lo que se había logrado que no fue mérito de Kirchner sino que estuvo antes. Funcionó hasta que se desbarrancó completamente entre Néstor y Cristina. No se debe recurrir a fórmulas liberales, sino a lo que hizo que le vaya bien a este mismo gobierno.

En el marco de “crisis de credibilidad” y cerca de una elección, ¿es el momento oportuno para tomar estas medidas?

Oportuno no, pero cuando la única mira es ganar las elecciones, a lo mejor el índice de octubre si es un poco más bajo, los ayuda a ganar votos. Después los regalos con recursos públicos y todo lo que están haciendo, algún efecto puede tener. Pero todo esto no es oportuno para el país.

Algunos sectores dentro de la coalición gobernante insisten con que la emisión no genera inflación…

Esas son tonterías de los que no entienden nada. Nos comparan con Estados Unidos y nosotros no tenemos nada que ver con ese país. Claramente en Argentina, los gobernadores y el Presidente, no tienen vocación política de bajar el déficit. Por eso estamos a los tumbos, porque no hay intención de corregir los problemas.

¿La inflación en EE.UU. tiene que ver con lo que emitió durante la pandemia?

Emitir siempre trae un problema a futuro, pero estamos hablando de otra escala. ¿Alguien en EE.UU. quiere tener pesos? Sí hay muchos argentinos que quieren dólares. El mercado monetario es de oferta y demanda. Acá, cuando aumenta la oferta monetaria por el déficit fiscal o para pagar planes, el comerciante o el proveedor recibe más pesos. De esos pesos el 50% prefiere tenerlo en dólares y presiona el contado con liquidación, el dólar Mep y el blue. La emisión de dinero para el déficit fiscal va a la brecha cambiaria, va de la mano del aumento del dólar paralelo. Tienen que darse cuenta de eso. En EEUU aumentan las acciones, los inmuebles, la inflación de activos que pueden traer algún problema, alguna burbuja, pero estamos hablando de otra cosa, es totalmente diferente. Quienes dicen eso, están buscando alguna excusa para su argumento, pero no entienden el ABC de la oferta y demanda monetaria. No es una cuestión de opinión, sino de entender la realidad.

También hay economistas oficialistas que sostienen que la inflación se relaciona con la tasa de interés del Banco Central…

Es otra tontería que no resiste el menor análisis.

¿De dónde pueden llegar los dólares que necesita la industria para importar insumos?

El gobierno está poniendo restricciones porque si pierde los dólares que le quedan vamos a llegar a reservas netas líquidas negativas o levemente positivas en poco tiempo. Entonces desesperadamente están pidiendo a las empresas que no paguen anticipadamente sus importaciones. Algunas lo podrán hacer, pero muchas no, porque sus proveedores lo exigen. Entonces tiene que estar negociando con el Banco Central como en el caso de Fate. Cuando hizo una nota diciendo que no podía abastecer con la producción, hablaron con el Central que solucionó el problema y después hicieron otra nota diciendo que “no pasa nada”. ¿Tendrá que negociar empresa por empresa para ver a cuál le dejan importar? Es una situación difícil porque todo es desesperación.