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“Las democracias modernas no se pelean con los sectores productivos”

Lunes 19 de Julio, 2021

Lo manifestó Horacio Salaverri, productor agropecuario y presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Bueno Aires y La Pampa (CARBAP), en diálogo con Ser Industria Radio.

El dirigente repasó la concentración realizada el 9 de julio en San Nicolás. Al respecto destacó que “ha sido un acto muy plural” y que la convocatoria tuvo que ver con “una cantidad de cosas que nos preocupan mucho en una mirada hacia el futuro”.

También identificó los problemas que enfrenta el sector, refiriendo las limitaciones para exportar carne, los costos que debe asumir la lechería y las modificaciones al régimen de biocombustibles. Sobre la relación con el gobierno, sostuvo que “estamos abiertos a dialogar, pero en estas condiciones, las cosas son muy difíciles”.

¿Cuál es tu evaluación de la movilización de San Nicolás?

Lo más interesante es que ha sido un acto muy plural. Participó gente de la educación, estudiantes, jubilados, las cámaras de los consignatarios de hacienda, del turismo, vitivinícola, inmobiliarias, de comercio…  Cada cual contó lo que pasa en su sector, en el caso de la educación y la salud, con discursos muy emotivos. El sector vitivinícola relató como lo afectó todo lo pasa con la gastronomía, el comercio, el ámbito inmobiliario, situaciones tremendas. Es impensado que un día al otro, a quien tiene un comercio, exitoso o no, pero trabajando desde hace años, le digan que debe cerrar y estar así por un año. Es lo que sucedió. Están ante una emergencia económica muy compleja. Después estuvieron los discursos de la Mesa de Enlace, como ciudadanos, planteando desde esa óptica y la compleja problemática que tenemos desde el sector agropecuario. Pero básicamente el estado derecho, la división de poderes, la libertad de expresión, la modificación del ministerio público fiscal, una cantidad de cosas que nos preocupan mucho en una mirada hacia el futuro.

¿Cómo resumirías los principales cuestionamientos del campo y la agroindustria?

El complejo agroindustrial es uno de los más importantes del país. La simbiosis entre el agro y la industria, suma valor agregado, inversiones, trabajo… Un tema de fondo es el avance del estado sobre la actividad económica. Aparece omnipresente en todos lados. Claramente se ve en la Hidrovía, un sistema que se venció después de 25 años exitosos, a nuestro gusto con un canon un poco alto. Pero el trabajo es excelente desde el punto de vista de las obras hidráulicas y del servicio, sin ninguna duda. Y aparece el estado con una impronta de hacerse cargo de esto, en principio para después licitarlo. El miedo es porque, cuando el estado en la Argentina se ha hecho cargo de las cosas, sabemos cómo terminan, lamentablemente. La experiencia no indica que el estado sea exitoso en la actividad comercial y económica. El 80% del valor agregado de lo que es la agroindustria, sale por la Hidrovía. Cada un dólar que se exporta, 0,60 lo produce el sector agrario y agroindustrial con todo el complejo sojero, de aceite y harina de soja. Somos los principales exportadores del mundo y el producto sale por ahí. Entonces estamos hablando de una posición muy delicada. Hoy el estado la toma. Si mañana se le ocurre que además de tomarla la va a ejercer desde el punto de vista de la actividad, porque vamos a ver más eficaces… Realmente eso preocupa y mucho. Otro tema, es el de los biocombustibles. Ante el mundo hemos firmado un protocolo, en el cual nos comprometimos a reducir el uso de los combustibles fósiles utilizando con el corte los de origen vegetal. Acaban de hacer una ley que es todo lo contrario, dándole de alguna manera un beneficio adicional al lobby petrolero con el corte que era de 10 y ahora va a ser de 5. Esto da por tierra una cantidad de inversiones, trabajo y procesos, básicamente en Córdoba que es la gran productora de maíz. 

¿Y el tema de la carne?

Lo que estamos sufriendo es el destrozo del mercado de carnes, hay una presión muy fuerte, por el mes de cierre de exportaciones y ahora el 50%. Esto ha provocado el cierre de dos frigoríficos en La Pampa y el personal del sector está con jornada horaria, con reducción del salario. No hay mercadería para hacer ni para exportar. Esto no ha beneficiado a nadie, porque el consumidor en junio pagó 6% más y han dejado al sector productivo una caída en el valor y al sector laboral sin trabajo. La Federación de Trabajadores ya anunció asambleas y movilizaciones. Es un tema alarmante porque está terminando con la ganadería y por otro lado complicando la exportación a China de un animal que no se consume en el país, como es la vaca refugo o descarte que toda la vida se exportó porque nunca se consumía en Argentina. Hoy nos encontramos con que no se permite exportarla y hay que dejarla morir en el campo porque no tiene consumo interno, Realmente es lamentable, el nivel de improvisación e impericia. La manera en que lo han hecho, asusta.

¿Con este cambio en la ley de biocombustibles, hay un cálculo de cuántas PyMes están en riesgo?

Hay algunas PyMes, pero la mayoría ya son industrias muy importantes. Bío4, en Córdoba, realmente es muy grande, una inversión muy alta. No tengo el número, no nos hemos comunicado con la Cámara que las agrupa. Las inversiones en Córdoba han sido muy afectadas, por los menos es lo que ha sostenido CARTEZ, que la Confederación Rural de Córdoba y el mismo ministro. El mundo va hacia la eliminación de los fósiles y nosotros tomamos el compromiso. Ahora Argentina va a contramano del mundo y lo que podemos cortar con vegetal, no lo hacemos y volvemos a la utilización del combustible fósil. Realmente es inentendible.

Vuelvo al tema de la carne. Ustedes advirtieron que el cierre de exportaciones no iba a servir para bajar el precio interno. ¿No fueron escuchados por el gobierno cuando lo plantearon?

Esto pasó desde el 2006 al 2012. En ese momento perdimos 12 millones de cabezas, cerraron 125 frigoríficos, 16.000 empleados de la carne quedaron sin trabajo y además el asado valía 2,80 dólares en el 2006, en 2012, 8 dólares. Todo mal y han tomado la misma medida. Lamentablemente ya está afectando al trabajador de la industria cárnica. Claramente lo ha dicho el sindicalista Beto Fantini inclusive en la reunión con el Presidente. También habló sobre el mantenimiento de jornada horaria. Le queda el 25% del salario que cobra un asalariado con un nivel de preparación bueno, porque esto va todo por troceo. Entonces un empleado calificado está tratando de ver qué día puede haber trabajo y qué día no lo hay. Está con una jornada mínima, quiere decir que su salario se ha reducido. Esa es la realidad. ¿Para beneficiar a quién? A nadie. Para que un producto que no se consume aquí, no se exporte. Está totalmente comprobado. Un asado, un matambre, una paleta, un vacío de vaca, no lo compra nadie. No porque sea malo. El consumo de los asiáticos es culturalmente distinto al nuestro. Ellos comen determinada vaca, de una manera que no la hacemos nosotros. Por eso la compran y pagan muy bien.

Además, está la exportación kosher, donde firmamos un convenio con Israel, de gobierno a gobierno, para un mercado que tenía Polonia. Obligamos a la Embajadora de Israel a decir que, si Argentina no les vende, van a ir a comprar a otro lado y tiene razón, no es una amenaza sino una realidad. Cuando en el mundo te llaman “proveedor no confiable” es lo peor que te puede pasar. Podés tener muy buena mercadería, pero si sos malo en la entrega, no sirve. Lo que hay que entender es que quien compró la carne, la necesita. El importador chino, la tiene vendida, la necesita y no le estamos cumpliendo. Eso es Argentina hoy.

Y son recursos que perdemos…

Del sector agroexportador, de carne solamente de retenciones, el país podría hacerse de 3 mil millones de dólares, por incremento de los precios de los commodities a nivel internacional. Por eso digo que es inentendible que se siga trabajando de esta manera.

¿Cómo está la lechería, que arrastra algunos conflictos de hace años? 

La lechería había tenido un período de recupero, aunque últimamente está muy complicada la situación del productor.  La recomposición del valor en tranquera es muy limitada, no llega a cubrir los costos. De acuerdo al INTA, estamos aproximadamente, un tambo promedio, en un peso y medio o 2 por debajo del valor que debe recibir para atender los costos. Eso hace que la sustentabilidad de la producción sea complicada, más para el tambero mediano o chico. A veces la industria argumenta que los precios máximos, los acuerdos de precio que recién han renovado otro, no permiten un incremento. Por el momento estamos exportando alrededor del 26% de la producción, pero no hay que olvidar que tanto la carne como la leche tienen 9% de retenciones. El sector lechero compite en el mundo, igual que el agropecuario y la carne, con los grandes: Australia, la Unión Europea, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá… Pero arriba de lo que nos esforzamos, tenemos un 9% de impuestos antes de sacar la leche del país. Es difícil cargar esa mochila. Además es una industria pesada, que necesita créditos especiales para reinvertir, modernizarse, hacerse más competitiva.

En abril el Banco Central había impedido a las empresas agropecuarias, salvo a una mínima porción, acceder a créditos subsidiados provenientes de las líneas de Inversión Productiva. ¿Esto se ha modificado?

Lo que se ha modificado son las resoluciones del Banco Central. Antes era si tenías existencia. Ahora, si sos productor de trigo o soja, directamente no te podés llevar ninguna de esas líneas, aún no tengas la mercadería. Eso afecta porque muchos tamberos tienen algún lote donde hacen soja para emparejar la ecuación económica. Si lo hacen, no pueden acceder a créditos con tasas preferenciales.

¿Cómo se financia el sector?

Uno de los principales reclamos de los tamberos es agilizar y mejorar la cuestión financiera y el financiamiento de corto plazo, como puede ser la negociación de cheques, que recibe a 30 o 45 días y trata de negociarlo para hacerse de ese financiamiento. Se está reclamando crédito y una tasa que permita reinvertir en hacienda y todo lo que es la infraestructura de tambo, como los equipos de frío, de ordeñe y ese tipo de cuestiones.

Después del acto de San Nicolás, todos esperamos que haya un gran acuerdo con el gobierno. ¿Cómo va a seguir la relación? 

Las democracias modernas no se pelean con los sectores productivos. Se sientan y acuerdan. Seguramente habrá que entender algo de parte nuestra y del Estado. Uno ha apelado a eso. De todas maneras, hay cierto cansancio, porque lo que acabo de expresar, esto de la vaca, lo saben hasta los chicos de jardín de infantes y el gobierno insiste sobre lo mismo. Entonces es difícil. Sinceramente uno puede tener la voluntad, pero a veces cuando se sienta en la mesa para negociar, es como la “perinola”, tenemos que decir “todos ponen”. Sí tenemos que poner nosotros y el estado hace oídos sordos y en esto se mete en un tema como prohibir la exportación, un tema inconcebible en el mundo… El diálogo es muy bueno, yo siempre lo rescato y estamos abiertos a dialogar, pero en estas condiciones, las cosas son muy difíciles.