Miguel Sánchez destacó la necesidad del diálogo para promover la industria y el trabajo

Miguel Sánchez destacó la necesidad del diálogo para promover la industria y el trabajo

Por Darío Ríos- “Cuando levantamos las persianas cada mañana; cuando cada mes pagamos dos quincenas; cuando decidimos comprar un torno antes que bonos, esa es la industria que estabiliza al país, la industria que responde y que no especula”, sostuvo Miguel Ángel Sánchez, vicepresidente de la ABIN, en oportunidad de conmemorarse el Día de la Industria Naval Argentina. El acto se realizó en la cubierta de la Fragata “Presidente Sarmiento” y contó con la presencia de empresarios, dirigentes sindicales, autoridades nacionales y provinciales, representantes de la Armada, Prefectura Naval y legisladores.

Previamente se dirigieron a los presentes el secretario de Industria de la Nación, Fernando Grasso y el presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), Enrique Godoy.

“Seguiremos insistiendo en conseguir más herramientas legales realmente serias, útiles y puntuales, en base a dialogar y trabajar junto con los representantes de los sindicatos, de las cámaras, de la educación, del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo. Mientras tanto, consolidemos entre todos a nuestra democracia, a nuestra industria y a nuestro desarrollo sobre la base del respeto, la tolerancia, la inclusión, la transparencia y la coherencia de nuestras acciones”, agregó Sánchez.

En otro pasaje de su discurso, el dirigente de la ABIN indicó que “la Industria Naval Argentina tuvo, tiene y tendrá siempre ésta vocación y ésta capacidad para participar en el diseño, transformación, reparación, renovación o construcción de cualquier tipo de flota de navegación, sea fluvial o marítima, aquí o en el exterior” agregando que “nuestro país es uno de los pocos en el mundo que teniendo una industria naval instalada sigue permitiendo la importación de barcos usados: pesqueros, mercantes, remolcadores, etc. Renovar o construir un barco o una flota requiere de una industria naval activa. Nada de esto es realmente posible sin la existencia de un plan que esté previa y debidamente consensuado entre los principales actores. Solos, o por pares, o por tríos, o por algunos, o por ciertos, jamás podremos diseñar una política industrial argentina sustentable, creíble, firme, inclusiva, y constante”.

Confirmando la necesidad de avanzar en base al diálogo y las coincidencias, Sánchez señaló que “debemos ocuparnos más en qué podemos y en qué queremos estar de acuerdo antes que dedicarle tanto tiempo y esfuerzo a la razón que cada uno tiene o cree tener para seguir en desacuerdo. Debemos saber encontrar estas coincidencias, sean pocas o las que sean. Necesitamos tener un mercado interno fuerte; reducir los impuestos distorsivos; terminar con la informalidad; ganar equidad tributaria; simplificar trámites; contar con una cultura exportadora; y disponer de una preparación adecuada para éste presente que parece mezclarse más con el futuro. El cambio tecnológico ya ocurrió y, sin embargo, nosotros aún tenernos en Argentina un modelo educativo que responde más a las exigencias de la revolución industrial”.

En otro momento reclamó la presencia de un estado “presente, y no ausente ni distraído, debe ser tributariamente competitivo, financieramente activo, económicamente equitativo, diplomáticamente apto y políticamente práctico. En tal sentido, todos tenemos varias tareas por hacer. Algunas, tendremos que hacerlas juntos y otras cada uno asumiendo la responsabilidad que le corresponde, sea del sector privado o público. Pero lo que ninguno puede dejar de ser es ser generador genuino de cinco elementos claves: de empresas, de empleo, de competitividad, de inclusión y de integración. Integrarnos significa unirnos productivamente, territorialmente, estratégicamente, e inteligentemente”.

Agregó que “recientemente hemos visto distintos sucesos que implican a los astilleros públicos. Se trata de cuestiones que, de una u otra manera, nos involucran prácticamente a todos los presentes. Desde la ABIN seguiremos rechazando cualquier tipo de violencia, venga de donde venga. Pero, a la vez, seguiremos defendiendo los intereses de nuestro sector. Ni antes ni ahora hemos obviado o dejado de lado a ningún astillero, sea público o privado, ni tampoco a ninguna empresa del sector, recordando siempre que en nuestras empresas, los principales responsables no son los obreros sino son los que las conducen. Nuestros recursos humanos fueron, son y seguirán siendo nuestro capital fundamental. Todos somos parte de éste espacio industrial argentino y lo que le suceda a uno nos sucede a todos. Estamos convencidos de que cada empresa activa y cada puesto de trabajo activo son una solución para una persona, para una familia, para un pueblo, para una Nación. En tal sentido, nos ponemos a disposición para trabajar codo a codo a fin de encontrar soluciones que dinamicen a nuestra industria y lograr juntos puntos de encuentro”.

En relación a la Marina Mercante manifestó que “es imprescindible que se participe con buques propios en el tráfico bilateral con Brasil que está protegido por el acuerdo binacional que privilegia 50+50 al tráfico marítimo de mercaderías entre ambos países para buques de bandera nacional. Ahí puede crecer nuestra Marina Mercante pero hoy no sólo no participa ningún buque argentino sino que además la Unión Europea pretende eliminar la “reserva de carga”, que asegura un porcentaje del transporte de bienes con barcos de bandera nacional. Ya decía el general Manuel Belgrano que “una Nación que deja hacer por otra, una navegación que puede realizar por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”.

Asimismo, indicó que “la Industria Naval, desde 1980 entonces hasta la actualidad, perdió el 90% de la actividad y pasamos de u$s400 millones de ventas de valor industrial naval a menos de u$s38millones. Es más, o es peor aún: nuestro sector pasó de representar un 0,26% del PBI al 0,007% actual. Sin embargo, con políticas de Estado correctas la industria naval nacional tiene un potencial formidable. Hay estudios que indican que podríamos volver a tener 60.000 puestos de empleo directos e indirectos en toda la cadena industrial naval y superar los u$s600 millones en ventas anuales. Entonces, para aquellos que dicen que nuestra industria naval no sabe, no quiere o no puede, ponemos a su disposición los 1.300 barcos que hemos construido en el país en los últimos 80 años. No son 1300 promesas ni 1300 proyectos. Son más de 1300 hechos construidos en Argentina”.

Finalmente, destacó “el fallo judicial que ordenó la restitución al Estado Nacional del predio del Astillero Tandanor que fuera fruto de una venta fraudulenta del 1991. Este es otro astillero argentino con un alto valor estratégico que no puede ser seguir siendo el motín pretendido por ciertos desarrolladores inmobiliarios. Por otro lado, está la Ley de Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores, que fuera aprobada por nuestro Congreso Nacional  el pasado mes de abril y que el Poder Ejecutivo reglamentó y puso en vigencia. De esta manera, las PyMEs radicadas en la Argentina tendrán prioridad en las compras públicas y en grandes proyectos de infraestructura. Acompañamos ésta herramienta lograda y esperamos que ahora que rige una norma tan relevante se le dé el debido cumplimiento, principalmente por parte de ciertos organismos y ministerios gubernamentales a la hora de decidir comprar afuera lo que podemos y sabemos hacer acá”.

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