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“Me preocupa el deterioro de la calidad de vida de los argentinos”

Lunes 1 de Agosto, 2022

La llegada al Ejecutivo nacional de Sergio Massa, concentrando los ministerios de Economía, Producción y Agricultura, además de las relaciones con los organismos internacionales de crédito, agitó el tablero político y los mercados.

Al respecto, Kevin Castillo, economista, integrante del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), dialogó con Ser Industria Radio. Entre otros conceptos, señaló que sumar a Massa y reestructurar el gabinete quizás sea la última apuesta del gobierno, incluso de cara a las elecciones del año que viene, “para ver si se puede acomodar el barco”.

Además, enumeró algunas ideas que trabajan en el Observatorio para combatir la inflación, controlar el gasto público, el dólar paralelo y potenciar a las PyMEs.

En otro orden, manifestó su preocupación debido a que la mirada política está puesta en la macroeconomía y no en las condiciones de vida de los trabajadores que, advirtió, sufren un constante deterioro.

¿Cuál es tu visión de los últimos acontecimientos económicos?

En primer término, es importante señalar que es preocupante la dinámica cambios en la que ha entrado el gobierno nacional en las últimas semanas, en una coyuntura que cada vez le es más adversa que condiciona la economía para los próximos meses. En segundo lugar, este cambio en el Gabinete, que según voces oficiales surge de la necesidad de generar mayor articulación entre los ministerios, es algo que viene sonando desde toda la gestión del Presidente Alberto Fernández, por la falta de coordinación entre las áreas vinculadas a economía y producción. La decisión responde a esto, al incremento del dólar blue y la preocupante situación de las reservas. Sumar a Sergio Massa y reestructurar el gabinete nacional, quizás sea la última apuesta, incluso de cara a las elecciones del año que viene, para ver si se puede acomodar el barco, por lo menos en relación a los mercados, las presiones devaluatorias y la estabilidad de la economía.

Más allá de que no se haya tomado una medida oficial, el peso se devalúa casi diariamente…

Sí. Desde el Observatorio entendemos que los precios de la economía están en un intermedio entre el dólar oficial y el CCL (contado con liquidación). Las subidas de los tipos de cambio paralelos tienen implicancias en el día a día de la vida de la gente, en los precios. Continuar esta dinámica devaluatoria de los paralelos va a traer mayores consecuencias. El gobierno apunta a controlar esta variable para ver si, de alguna manera, puede tranquilizar la dinámica de los precios que no viene siendo saludable por los efectos de la guerra, porque hay inflación en todo el mundo y también por las expectativas descontroladas de nuestro país.

Se habla de mercados, pero se trata de personas, corporaciones, empresas, que hacen que suba y baje el dólar. ¿De qué manera pueden controlarse?

Creo que existe una manera de parte del gobierno nacional. Desde el Observatorio, hace algunas semanas, presentamos un plan de Estabilización Económico en la Universidad Nacional de La Plata, para frenar las expectativas devaluatorias y controlar la subida del dólar CCL. El gobierno debería trabajar sobre la cantidad de pesos disponibles en el mercado. Consideramos que, si continúa la emisión para financiar el déficit fiscal y al mismo tiempo las reservas se debilitan por filtraciones por el consumo de importaciones, por distintos motivos que presionan al tipo de cambio oficial y a las reservas, esa relación entre pesos y reservas disponibles en dólares, claramente genera presiones devaluatorias. El gobierno debería controlar la cantidad de pesos existentes, reducir el déficit fiscal y por el lado de las reservas, trabajar para engrosarlas y disminuir la presión por los dólares existentes en la economía.

¿Qué medidas podrían aplicarse al respecto?

Proponemos, un desdoblamiento cambiario donde se mantenga un dólar oficial para los sectores exportadores e importadores y un dólar libre para quienes demandan divisas con motivos no productivos, es decir para ahorro, viajes, para pagar deudas de empresas, etcétera. De esta manera, se pueden absorber dólares al precio que el mercado establezca. Sería positivo para satisfacer esa demanda, cuidar las reservas que tiene el Banco Central y orientarlas al sector productivo. Esta cuestión se está discutiendo a nivel nacional y no se ve como una mala idea, aunque también está la posibilidad de la devaluación. Veremos qué hace Massa en su nuevo rol.

La inflación nos golpea duro a todos. ¿Cómo puede resolverse? 

Identificamos tres causales de la inflación. Una es la concentración monopólica de los mercados, un argumento que se viene esgrimiendo en los últimos años; otra, la falta de dólares, que hace que los precios suban porque la presión por los dólares se traslada al paralelo y como los precios se ubican ahí, también suben. La brecha cambiaria existente obliga a que haya cierta remarcación de precios en algunos sectores y entonces la falta de divisas es uno de los causales de la inflación. La otra causal, es la emisión monetaria. Debería haber un pack de medidas orientadas a controlar estas tres variables. En el caso de la concentración monopólica, aplicar acuerdos de precios más rígidos, mayores controles de parte del gobierno sobre sus abusos. También un control del gasto público para lograr un superávit fiscal y el fortalecimiento algunos impuestos. Bienes Personales, Ganancias, las retenciones, de manera tal de dotar al gasto público de sustentabilidad y no recurrir a la emisión o al endeudamiento para cubrir el gasto del gobierno. Por último, esto que decíamos, trabajar la escasez de dólares, a partir de un desbolamiento cambiario en donde se reduzcan las presiones devaluatorias. Eso puede ayudar a corregir los precios. Consideramos que nuestras hipótesis son válidas. El tema del gasto público, es como una especie de “cuco” para los sectores más vinculados a proyectos populares. Hablar de déficit fiscal está mal visto. Pero si nos ponemos a ver, en la etapa más virtuosa del siglo 21, que estuvo dirigida por el gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Kirchner, hay algo sostenido que es el superávit fiscal. Fue uno de los pilares que permitió darle al gobierno kirchnerista crecimiento con inclusión social y sustentabilidad. Entonces no debería verse como algo negativo. Simplemente hay que asignar prioridades de gasto, reforzar la recaudación con impuestos más progresivos y hacer un trabajo serio para reducir la evasión. En las últimas semanas vimos que había muchas empresas que estaban evadiendo el pago de impuestos, lo cual obviamente lesiona la recaudación.

¿Cómo creés que va a ser la relación de Massa con el FMI?  

Se dice que Massa tiene buenas relaciones con sectores vinculados al poder norteamericano. Entendemos que esta designación vendría a fortalecer el vínculo con los organismos de crédito internacional y el FMI. No sabemos si el gobierno está planificando modificar las metas, pero si hay alguien que debería tener, a priori, capacidad de hacerlo, sería una persona como él. 

Para cumplir las metas debe realizarse un ajuste, sobre todo del gasto…

Sí, no hay mucho margen para el segundo semestre y debería realizarse algún tipo de acomodamiento. Es algo que ya venía señalando Silvina Batakis en su paso por el ministerio de Economía. Había señalado que había que hacer una reforma en el gasto para darle sustentabilidad a las metas acordadas con el Fondo. De hecho, salió la Segmentación Energética, que nosotros consideramos que quizás sea insuficiente y sobre todo ver cómo configurar el gasto social de acá a fin de año y de cara al 2023. Estamos viendo que hay una pérdida en el poder adquisitivo, por la inflación, en los sectores más populares que, obviamente, van a reclamar algún tipo de compensación en términos de ingresos para poder hacer frente a estos precios crecientes. Es una oportunidad para establecer prioridades de gasto, hacia donde destinar los recursos el gobierno. Para nosotros, un peso gastado en la clase alta es peor que un peso gastado en las clases populares. Cada peso gastado en fortalecer a las clases populares debería salir de un impuesto de un peso gravado a los ricos y no de la emisión monetaria o del endeudamiento con el sector privado. 

¿Hay que crear nuevos impuestos o redireccionar los que ya existen?

En principio, habría que reducir la evasión y fortalecer los ya existentes: Bienes Personales, Ganancias, por ejemplo, porque son más progresivos y permiten distribuir mayor cantidad de dinero hacia los sectores populares. Por ejemplo, Bienes Personales a fin de año termina su vigencia, la última que se prorrogó fue en 2017 hasta 2022. En las últimas semanas, Martín Tetaz presentó un proyecto para derogarlo definitivamente. Nosotros consideramos que hay que fortalecer los impuestos que gravan el patrimonio. Hay otro sector político que pugna más para “sacarle el zapato de la cabeza al productor”. Hay que lograr el superávit fiscal cualquier sea el gasto que elija el gobierno. 

¿De qué manera se puede apoyar a las PyMEs que siguen asfixiadas y lamentablemente muchas terminan quebradas?

Hay dos cuestiones. Con respecto a la concentración monopólica, a priori, unos dicen que lo complejo es regular. También sería más complejo tener un millón de actores económicos a los cuales sería imposible regular uno por uno. Si bien entendemos que la concentración monopólica garantiza siempre precios más altos que si hubiera competencia, pueden identificarse los actores. Un fortalecimiento de la regulación de esos actores, aumentar esfuerzos para reducir la evasión fiscal, es algo que se puede hacer y sería importante. También sentar a esos sectores y establecer acuerdos generales de precios que se respeten. Lo que pasa es que el Estado ha perdido mucha capacidad para hacer que los acuerdos se cumplan. Es necesario utilizar todo el aparato estatal existente, Nación, provincias y municipios, para controlar. Las PyMEs son un sector central en la economía argentina, generan empleo por excelencia, abastecen a la producción nacional. En este sentido, proponemos líneas de crédito blandas a tasas bajas o subsidiadas, establecer con los sectores concentrados requerimientos de integración de cadena de valor nacional. Es una política que se ha llevado adelante en los gobiernos kirchneristas. En el caso de la industria automotriz, la integración de las PyMEs a esos sectores, trasladando beneficios a las PyMEs involucradas. Integrarlas al aparato productivo nacional sería una política interesante para dotarlas de mayor protagonismo. 

¿Estas medidas deberían ser para cualquier tipo de PyME o sectores específicos?

Cuando estaba Matías Kulfas en el ministerio de Desarrollo Productivo, una de las condiciones para asistir a las PyMEs, era que crearan empleo y tengan cierta capacidad para generar exportaciones. Es un buen criterio, sobre todo por la escasez de divisas que tiene nuestro país y por la necesidad de incrementar las exportaciones para mejorar el saldo comercial y disminuir la presión sobre los dólares.

¿Te genera optimismo la nueva etapa que se abre con la llegada de Massa al poder Ejecutivo?

Lo primero que me surge es preocupación. Porque hay algo que no está en agenda, que es cómo están los ingresos de los sectores trabajadores. Estamos pensando más en qué va a pasar con el dólar, en la macro y no mirando las condiciones de vida de los trabajadores. No hay una agenda clara para ellos. Hay sectores más vinculados a la economía popular que están pujando fuerte por el Salario Básico Universal, aún sin ningún tipo de respuesta del lado del gobierno. Me preocupa el deterioro de la calidad de vida de los argentinos. Probablemente el nombramiento de Massa sirva para calmar a los mercados, para que tengamos más crédito, que son condiciones para estabilizar la economía. Pero me preocupa esa pasividad del lado del gobierno nacional a la hora de establecer algunas metas vinculadas a las condiciones de vida en nuestro país.